Segundo Objetivo
Sobre el Día del Levantamiento, la Muerte del Mundo y la Vida del Más Allá.
Este objetivo tiene cuatro principios y una introducción alegórica.
Introducción
Así como alguien podría afirmar sobre un palacio o una ciudad: “este palacio o ciudad será destruido y luego reconstruido de manera más sólida y fuerte”. Naturalmente, a su afirmación se le plantearían seis preguntas:
Primero: ¿Por qué será destruido? ¿Existe alguna razón o necesidad para ello? Si responde: “Sí, existe” y lo demuestra,
Segundo: surgiría la siguiente pregunta: “¿Es el constructor capaz de destruirlo y luego reconstruirlo? ¿Tiene la capacidad para hacerlo?” Si responde: “Sí, puede hacerlo” y lo demuestra,
Tercero: la siguiente pregunta sería: “¿Es posible su destrucción? Y si es posible, ¿se destruirá realmente?” Si responde: “Sí” y demuestra tanto la posibilidad como la certeza de su destrucción, entonces surgen dos preguntas más:
“¿Es posible la reconstrucción de este maravilloso palacio o ciudad?
Y si es posible, ¿se reconstruirá realmente?”
Si responde: “Sí” y lo demuestra, En ese caso, no quedará ninguna duda ni espacio para la incertidumbre o el escepticismo en ningún aspecto de este asunto.
De manera similar, para la destrucción y reconstrucción del palacio del mundo, y de la ciudad del universo, hay una razón y una necesidad. El Hacedor y Creador es capaz de hacerlo. La destrucción es posible y de hecho ocurrirá. La reconstrucción es posible y también ocurrirá. Estos temas serán demostrados a partir del Primer Principio.
Primer Principio
El alma es ciertamente eterna. Todos los argumentos que demuestran la existencia de los ángeles y seres espirituales en el primer propósito también prueban la eternidad del alma, que es el tema de este principio. Para mí, este asunto es tan evidente que una mayor explicación resultaría innecesaria. Sí, la distancia entre nosotros y las innumerables almas eternas que residen en el reino intermedio y en el reino de los espíritus, esperando para pasar al Más Allá, es tan delgada y corta que no es necesario demostrarlo con más pruebas.
Los incontables relatos de aquellos dotados con percepción espiritual, de los que han estado en contacto con esas almas, los testimonios de los que han experimentado la visión de las tumbas, incluso algunas personas comunes que han tenido comunicación con ellas, y la relación de la humanidad en general con ellas a través de sueños verídicos, han alcanzado el nivel de conocimiento universal de la humanidad. Sin embargo, hoy en día, el pensamiento materialista ha aturdido a todos, generando dudas incluso sobre los hechos más evidentes.
Para eliminar tales dudas, señalaremos cuatro fuentes de percepción del corazón y convicción racional, precedidas por una introducción.
Introducción
Como se demostró en la Cuarta Realidad de la Décima Palabra, una belleza eterna, sempiterna e incomparable, ciertamente requiere la eternidad y la permanencia de su espejo anhelante. Asimismo, un arte perfecto y eterno exige la continuidad de su contemplador pensador. Además, una misericordia y una generosidad infinitas requieren la continuación de las delicias de sus necesitados agradecidos.
Así, ese espejo anhelante, ese contemplador pensador, ese necesitado agradecido es, ante todo, el espíritu humano. Por lo tanto, en el camino hacia la eternidad absoluta, esa belleza, ese arte y esa misericordia lo acompañarán y permanecerán para siempre.
Nuevamente, como se demostró en la Sexta Realidad de la Décima Palabra, no solo el espíritu humano, sino incluso los niveles más simples de la creación no fueron creados para la destrucción; más bien, están destinados de alguna manera a la permanencia. Incluso una simple y efímera flor, aunque desaparezca de la existencia visible, de mil maneras goza de una especie de permanencia. Porque su forma permanece en innumerables memorias. La ley de su formación perdura en cientos de pequeñas semillas. Si la ley de formación de esa flor, que es como una chispa de espíritu, y su forma representativa son preservadas por un Hafiz‑i Hakím, Preservador Sabio con perfecta precisión en medio de las turbulentas transformaciones, y permanecen protegidas en sus pequeñas semillas, ¿no es evidente que el espíritu humano, que posee una naturaleza mucho más compleja y elevada, que tiene un ser externo y consciente, y que es una ley divina viviente y luminosa, está destinado a la permanencia, conectado con la eternidad y relacionado con la sempiterna existencia? Si no lo comprendes, ¿cómo puedes decir “Soy un ser humano consciente”?
Sí, si el programa, que de alguna manera es como el espíritu de un gran árbol, y la ley de su formación, están insertados y preservados en la pequeña semilla como un punto, por un Ser Hakím‑i Zulcelal, Majestuoso Sabio, por un Ser Hafiz-i Bízeval, Preservador Imperecedero ¿se puede decir acaso “¿Cómo preserva Él los espíritus de los fallecidos?”?
Primer Manantial
Es en el aspecto interior. Es decir, si cada persona presta atención a su vida y a su propio ser, entenderá que posee un espíritu eterno. Sí, aunque cada espíritu ha cambiado de cuerpo tantas veces como años que ha vivido, permanece evidente y completamente inalterado. Entonces, dado que el cuerpo es transitorio y efímero, incluso el despojo total con la muerte no afecta la permanencia del espíritu ni altera su esencia. Solo durante la vida cambia gradualmente el vestido corporal. En la muerte, simplemente se despoja de una sola vez.
Es completamente cierto, y quizás incluso observable, que el cuerpo depende del espíritu para existir. Por lo tanto, el espíritu no depende del cuerpo para su existencia. Más bien, el espíritu existe por sí mismo, y dado que es independiente y soberano, el desmantelamiento o la reunión del cuerpo no afecta su autonomía. El cuerpo es más bien la morada y el refugio del espíritu, no su vestimenta. Quizás el espíritu tenga una vestimenta más sutil y permanente, un velo delicado y un cuerpo etéreo que le corresponde en refinamiento. Entonces, en el momento de la muerte, no queda completamente desnudo; más bien, sale de su morada y viste su cuerpo etéreo.
Segundo Manantial
Es en el aspecto externo. Es decir, es una especie de juicio basado en la experiencia, que surge de repetidas observaciones, numerosos acontecimientos y múltiples interacciones. Sí, si se entiende que un solo espíritu permanece después de la muerte, esto implica necesariamente que el conjunto de todos los espíritus también persiste. Porque, según la ciencia lógica, es definitivo que si una cualidad esencial se manifiesta en un solo individuo, se concluye que también existe en todos los individuos. Porque es esencial, y si es esencial, debe estar presente en cada individuo.
Sin embargo, no es solo un individuo, sino que innumerables observaciones, más allá de cualquier cálculo o medida, apuntan hacia las señales que indican la permanencia de los espíritus. Estas evidencias son tan concluyentes, que al igual que sabemos que existe el Nuevo Mundo, es decir, América, y que allí habitan personas, no nos pasa por la mente ninguna duda sobre la existencia de esas personas. Del mismo modo, es igualmente indudable que en el mundo del melekut, oculto y en el de los espíritus, las almas de los fallecidos están presentes en gran abundancia y tienen una conexión con nosotros. Nuestras ofrendas espirituales les llegan a ellos, y sus bendiciones luminosas nos alcanzan a nosotros.
Además, se puede percibir con certeza intuitiva y con el corazón que, tras la muerte, una parte esencial del ser humano permanece. Esa esencia es el espíritu. Y el espíritu no está sujeto a la destrucción ni a la disolución, porque es simple y tiene unidad. La destrucción, disolución y descomposición son características de las cosas que son múltiples y compuestas. Como hemos explicado anteriormente, la vida asegura una especie de unidad en la multiplicidad, lo que conduce a una cierta forma de permanencia.
Entonces, la unidad y la permanencia son fundamentales en el espíritu, y de ahí se transmiten a la multiplicidad. La aniquilación del espíritu solo puede ser mediante destrucción y disolución, pero la unidad no permite que entren, y la simplicidad no deja que lo descompongan. O bien, sería mediante el aniquilamiento. Sin embargo, la infinita misericordia de Cevvad‑i Mutlak, Generoso Absoluto, no lo permitiría, y su generosidad sin límites no consentiría que retirara el regalo de la existencia, que es tan deseado y merecido por el espíritu humano.
Tercer Manantial
El espíritu es una ley divina viviente, consciente, luminosa, revestida de existencia externa, comprensiva, portadora de la verdad y con la capacidad de adquirir universalidad. Sin embargo, las leyes más débiles, las leyes divinas, son siempre duraderas y permanentes. Porque, si se presta atención en todas las especies sujetas al cambio, hay una verdad inmutable que a través de todos los cambios, transformaciones y etapas de la vida, sobrevive cambiando de formas pero sin morir, permaneciendo siempre viva.
Así, cada ser humano, con la integridad de su naturaleza, con su consciencia universal y con sus percepciones generales, pasa de ser un individuo a convertirse en una especie. Y una ley que se aplica a una especie también se aplica a ese individuo humano.
Dado que Fatir‑i Zulcelal ha creado al ser humano como un espejo completo y con una adoración integral y una naturaleza elevada, la verdad del espíritu en cada individuo, aunque cambie de forma miles de veces, no morirá por el permiso de Rab, sino que continuará viva tal como ha llegado. Por lo tanto, el espíritu, que es la verdad consciente y el elemento viviente de ese ser humano, también permanecerá eternamente por la orden, el permiso y la preservación de Allah.
Cuarto Manantial
Si se presta atención a las leyes divinas que gobiernan las especies, que son similares en cierto grado al espíritu y provienen del mismo mundo de órdenes y voluntad divina, se observará que, si esas leyes se revistieran de existencia externa, cada una de esas especies tendría un espíritu. Sin embargo, esas leyes permanecen para siempre, constantes e inmutables. Ningún cambio o transformación afecta la unidad de esas leyes ni las altera. Por ejemplo, si un árbol de higuera muere y se desintegra, la ley de su formación, que actúa como su espíritu, permanece en la pequeña semilla sin perecer.
Entonces, si incluso las leyes más insignificantes y débiles relacionadas con los asuntos divinos están vinculadas a la permanencia y la continuidad, ciertamente el espíritu humano no solo debe estar vinculado a la permanencia, sino que también debe estar relacionado con la eternidad absoluta. Porque, como lo afirma claramente el Corán con el edicto glorioso:قُلِ الرُّوحُ مِنْ اَمْرِ رَبِّى, el espíritu es una ley consciente y viva que proviene del mundo de órdenes divinas, y el Poder Preeterno le ha otorgado existencia externa.
Así que, al igual que las leyes inconscientes provenientes de la voluntad divina y del mundo de órdenes suelen permanecer inmutables o, en la mayoría de los casos, siempre perduran, del mismo modo, el espíritu, que es como su hermano, proveniente también de la voluntad divina y del mundo de órdenes, tiene una relación aún más segura y merecida con la permanencia. Porque posee existencia, tiene una realidad externa, y es más fuerte y más elevado que ellas, ya que es consciente. Además, es más duradero y más valioso, porque está vivo.
Segundo Principio
Existe una necesidad para la felicidad eterna, y Fail‑i Zulcelal, quien puede otorgar esa felicidad, es ciertamente capaz de hacerlo. Además, la destrucción del mundo y la muerte de la Tierra son posibles. Y ciertamente sucederán. La renovación del mundo y la resurrección también son posibles. Y ciertamente sucederán. Explicaremos brevemente estas seis cuestiones de manera que convenzan a la razón, una por una. Ya en la Décima Palabra se han mencionado pruebas que elevan el corazón al grado de la fe perfecta. Pero aquí, solo discutiremos en un estilo que convenza y satisfaga a la razón, de la manera en que el tratado de “Punto” del Viejo Said expone sus argumentaciones.
Sí, existe una necesidad para la felicidad eterna. Y una prueba concluyente que indica la existencia de esa necesidad es una intuición extraída de los “Diez Manantiales y Fuentes”.
Primera Fuente: Si se presta atención, en la totalidad de este universo existe un orden de lo más perfecto y una regularidad intencional. Por doquier se vislumbran los destellos del libre albedrío y los fulgores de la intencionalidad. Incluso, con el testimonio de sus frutos, salta a la vista en cada cosa una luz de intención, en cada estado un brillo de voluntad, en cada movimiento un destello de elección y en cada composición una llama de sabiduría. He aquí que, si no existiera la felicidad eterna, este orden tan fundamental no pasaría de ser una forma débil e insignificante. Se convertiría en un orden falso y carente de fundamento. La espiritualidad, los vínculos y las proporciones, que constituyen el alma del orden y la regularidad, se desvanecerían en la nada. Es decir, lo que hace que el orden sea verdaderamente un orden es la felicidad eterna. Por lo tanto, el orden del universo señala hacia la felicidad eterna.
Segunda Fuente: En la creación del universo se observa una sabiduría perfecta. Sí, la sabiduría divina, que es el símbolo de la gracia eterna, proclama la felicidad eterna a través del cuidado de los beneficios y la adherencia a la sabiduría que se muestra en todo el universo.
Porque si no existiera la felicidad eterna, sería necesario negar con arrogancia las sabidurías y beneficios claramente establecidos en el universo. Dado que la Décima Realidad de la Décima Palabra ha demostrado esta verdad tan claramente como el sol, nos conformamos con resumirla aquí.
Tercera Fuente: La ausencia de absurdidad y la ausencia de desperdicio en la creación de los seres, lo cual está demostrado por los testimonios de la razón, la sabiduría, la inducción y la experiencia, señalan hacia la felicidad eterna. La prueba de que no hay desperdicio en la naturaleza ni absurdidad en la creación es que Sani‑i Zulcelal elige y selecciona el camino más corto, el aspecto más cercano, la forma más ligera y la cualidad más bella en la creación de cada cosa; y que, a veces, encomienda cien deberes a una sola cosa y dota a un objeto sutil de mil frutos y objetivos.
Puesto que no hay desperdicio ni existe la absurdidad, sin duda alguna habrá de existir la felicidad eterna. Porque la nada, al no tener retorno, vuelve absurda cada cosa y todo se convierte en un desperdicio. La ausencia de desperdicio, que está demostrada en toda la naturaleza y en especial en el ser humano por el testimonio de la Ciencia de la Fisiología, demuestra que las ilimitadas capacidades espirituales, y los infinitos anhelos, pensamientos e inclinaciones que posee el ser humano tampoco serán desperdiciados.
Por lo tanto, esa inclinación fundamental hacia la perfección en el ser humano demuestra la existencia de una perfección, y esa inclinación hacia la felicidad proclama de manera categórica que él es un candidato a la felicidad eterna. De lo contrario, esa espiritualidad esencial y esos elevados anhelos que constituyen la verdadera esencia del ser humano se convertirían en desperdicio y absurdidad, en oposición a la naturaleza de los seres llenos de sabiduría; se secarían y se desvanecerían en la nada. Dado que esta verdad ya fue demostrada en la Undécima Verdad de la Décima Palabra, lo cortamos aquí de forma breve.
Cuarta Fuente: En muchas especies, incluso en la sucesión de la noche y el día, el invierno y la primavera, e incluso en la atmósfera y en los cuerpos humanos, que cambian durante la vida, y en el sueño que se asemeja a la muerte, se manifiestan una especie de pequeños “apocalipsis”, que indican y sugieren la realización del gran Apocalipsis.
Sí, por ejemplo, así como los engranajes de nuestro reloj semanal cuentan los segundos, minutos, horas y días, del mismo modo, los días, años, la vida humana y los ciclos de la Tierra en el gran reloj que es este mundo, se informan unos a otros y giran como engranajes conectados. Así como después de la noche llega el amanecer, y después del invierno llega la primavera, también después de la muerte llegará la mañana del Juicio Final, como lo indica este gran reloj universal.
Estas señales y signos de resurrección y las muchas indicaciones de los “apocalipsis” ciertamente aluden al gran Apocalipsis y lo señalan. En las especies, cuando Sani‑i Hakím, Artífice Sabio resucita en la primavera las raíces de todas las plantas y algunos animales, y cuando devuelve algunas cosas, como las hojas, flores y frutos, no en su forma original, sino en su semejanza, realiza un tipo de resurrección y retorno. Esto puede ser una prueba de una resurrección individual dentro de la resurrección general que ocurrirá en el Juicio Final.
Porque un solo ser humano es como una especie por sí misma. El poder del pensamiento ha dado al ser humano tal amplitud de aspiraciones y pensamientos, que abarca tanto el pasado como el futuro. Incluso si se tragara el mundo, no estaría satisfecho. En otras especies, la naturaleza de los individuos es limitada, su valor es personal, su visión es restringida, su perfección está contenida y sus placeres y dolores son momentáneos. Sin embargo, la naturaleza del ser humano es elevada, su valor es inmenso, su visión es amplia, su perfección es ilimitada, y sus placeres y dolores espirituales son en parte duraderos.
Entonces, los repetidos apocalipsis y resurrecciones observados en otras especies son un indicio claro de que, en el gran Apocalipsis general, cada ser humano será resucitado y restaurado a su forma original. Como se demostró con una certeza tan clara como dos más dos son cuatro en la Novena Realidad de la Décima Palabra, aquí solo lo resumimos.
Quinta Fuente: Las capacidades ilimitadas insertas en la esencia del espíritu humano, las habilidades infinitas incluidas en esas capacidades, los deseos ilimitados que surgen de esas habilidades, las aspiraciones interminables que resultan de esos deseos, y los pensamientos e imaginaciones infinitas que se derivan de esas aspiraciones, todas apuntan hacia la felicidad eterna que se encuentra más allá de este mundo visible, y han dirigido su atención hacia allí. Los sabios han visto que el ser humano, con su naturaleza, ha extendido su mano hacia esa felicidad eterna y ha fijado su mirada en ella.
Sexta Fuente: La misericordia de Sani‑i Zulcemal, Artífice de Belleza Sublime de toda la creación, quien es “Rahman-i Rahim” Misericordioso y Compasivo indica la existencia de la felicidad eterna. Sí, es parte de la naturaleza de esa misericordia no privar al ser humano de la felicidad eterna, que es lo que convierte las bendiciones en verdaderas bendiciones, lo que salva las bendiciones de convertirse en castigos, y lo que rescata a los seres de los gritos de angustia causados por la separación eterna. Porque si no se concede la felicidad eterna, si el mundo no resucita en forma de la otra vida después de la muerte, todas las bendiciones se transformarían en castigos. Y esa transformación, indudablemente y necesariamente, implicaría la negación de la existencia de la misericordia divina, que es claramente evidente y observada con certeza por todo el universo. Sin embargo, la misericordia es una verdad establecida que brilla más que el sol.
Mira los reflejos de esa misericordia y las delicadas manifestaciones como el amor, la compasión y la razón. Si se asumiera que la vida humana llevara a la separación eterna y a una angustia interminable, verías que ese delicado amor se convertiría en el mayor de los infortunios, esa deliciosa compasión se transformaría en la más grande de las enfermedades, y esa mente luminosa se convertiría en la mayor de las desgracias. Por lo tanto, la misericordia (porque es misericordia) no puede dar lugar a una separación eterna frente al amor verdadero. Como la Segunda Realidad de la Décima Palabra ha demostrado esta verdad de manera muy clara, nos limitamos a resumirla aquí.
Séptima Fuente: Todas las sutilezas, todas las bellezas, todas las perfecciones, todas las atracciones, todos los anhelos y todas las compasiones que se ven y se conocen en este universo son, cada uno, un significado, un concepto implícito y una palabra espiritual; los cuales, de forma necesaria y evidente, muestran al corazón e introducen ante los ojos de la razón las manifestaciones de la gracia y la misericordia de Sani‑i Zulcelal de este universo, así como los reflejos de su benevolencia y generosidad.
Puesto que existe una verdad en este mundo, por evidencia existe una verdadera misericordia. Y puesto que existe una verdadera misericordia, habrá de existir la felicidad eterna. La Cuarta Verdad de la Décima Palabra, junto con su Segunda Verdad, ha iluminado esta realidad de manera tan clara como el día.
Octava Fuente: La conciencia innata del ser humano, que es su naturaleza consciente, mira hacia la felicidad eterna y la señala. Sí, quien escuche su conciencia despierta oirá el grito de “¡Eternidad! ¡Eternidad!” Aunque todo el universo fuera entregado a esa conciencia, no podría satisfacer su necesidad de eternidad. Esto muestra que esa conciencia ha sido creada para la eternidad.
Entonces, esta atracción y atracción consciente solo puede ser causada por un objetivo verdadero y por una realidad atractiva. La conclusión de la Undécima Realidad de la Décima Palabra ha demostrado claramente esta verdad.
Novena Fuente: Es la declaración del veraz, creíble y creído Muhammed el Árabe Aleyhissalatu Vesselam. Sí, las palabras de esa noble persona Aleyhissalatu Vesselam han abierto las puertas de la felicidad eterna, y sus palabras son ventanas hacia esa felicidad eterna.
Además, ha tomado en sus manos el consenso de todos los Profetas y la transmisión continua de todos los evliyas, y ha concentrado toda su fuerza en este punto de la resurrección y la felicidad eterna, después de la creencia en la unicidad divina. ¿Existe algo que pueda debilitar esa poderosa verdad? La Duodécima Realidad de la Décima Palabra ha demostrado esta verdad de manera muy evidente.
Décima Fuente: Son las noticias categóricas del Corán de Elocuencia Milagrosa, el cual ha preservado su milagrosidad bajo siete aspectos a lo largo de trece siglos y que, tal como se demostró en la Vigésima Quinta Palabra, es un milagro con cuarenta tipos de milagrosidad.
Sí, el propio anuncio de ese Corán es el descubridor de la resurrección corporal y es la llave de este talismán complejo del mundo y de este símbolo de la sabiduría del universo. Asimismo, son por miles los argumentos racionales y categóricos que ese Corán de Elocuencia Milagrosa contiene, y que presenta ante la mirada ordenando repetidamente reflexionar sobre ellos.
Por ejemplo: Con muchísimas aleyas que contienen una analogía ejemplar, tales como:قُلْ يُحْي۪يهَا الَّذ۪ٓي اَنْشَاَهَٓا اَوَّلَ مَرَّةٍyوَقَدْ خَلَقَكُمْ اَطْوَارًاy con aquellas que señalan una prueba de justicia, como:وَمَا رَبُّكَ بِظَلَّامٍ لِلْعَب۪يدِha puesto a la atención de la mirada humana numerosos catalejos que mostrarán la felicidad eterna en la resurrección corporal.
El Corán, en otras aleyas, también ha explicado esta comparación ejemplar enوَ قَدْ خَلَقَكُمْ اَطْوَارًاyقُلْ يُحْيِيهَا الَّذِى اَنْشَاَهَا اَوَّلَ مَرَّةٍHemos resumido esta comparación ejemplar en el tratado “Punto” de la siguiente manera:
El cuerpo humano pasa por asombrosas y ordenadas transformaciones desde una etapa a otra. Desde una gota de esperma a una forma de coágulo, luego a una masa de carne, luego a huesos y carne, y finalmente a la creación completa del ser humano, pasando por procesos extremadamente precisos. Cada una de estas etapas sigue leyes específicas y movimientos ordenados que, como un espejo, reflejan los destellos de voluntad, sabiduría y libre elección.
Sani‑i Hakím, Artífice Sabio, que forma este cuerpo de tal manera, lo renueva cada año como un vestido. Para que ese cuerpo sea renovado y su continuidad mantenida, es necesario un proceso de recomposición para reemplazar las partes desintegradas con nuevos átomos que trabajen para ello. Así, las células del cuerpo, que se desintegran según una ley divina precisa, requieren una sustancia sutil llamada “alimento” para ser reparadas de nuevo, y esta sustancia es distribuida y asignada por Rezzak-i Hakiki, Verdadero Sustentador, de acuerdo con las diferentes necesidades de los órganos del cuerpo bajo una ley especial.
Ahora, observa las etapas por las que pasa esa sustancia sutil enviada por Rezzak‑ı Hakím, Sustentador Sabio. Verás que los átomos de esa sustancia, dispersos como una caravana en el aire, la tierra y el agua, se reúnen de repente como si hubieran recibido una orden de movimiento, de una manera que sugiere una acción intencional. Es como si cada uno de esos átomos estuviera encargado de una tarea y se reuniera de manera perfectamente ordenada para dirigirse a un destino específico.
Además, su movimiento muestra claramente que son guiados por una ley particular establecida por un Agente Libre, y que pasan del mundo de lo inanimado al mundo de los seres vivos, es decir, al reino de lo animado. Luego, tras seguir leyes determinadas y movimientos constantes, y tras pasar por reglas especiales, los átomos entran en un cuerpo como alimento. Dentro de ese cuerpo, después de ser “cocinados” en cuatro procesos diferentes, de atravesar cuatro transformaciones asombrosas y de ser filtrados a través de cuatro “coladores”, se distribuyen por todo el cuerpo. Cada uno se divide según las diferentes necesidades de los órganos, de acuerdo con el cuidado de Rezzak‑i Hakiki, y con las leyes ordenadas.
Si observas cualquier átomo entre esos átomos con una mirada reflexiva, verás claramente que ese átomo, guiado de manera sabia, ordenada y precisa, no puede estar influido por una ciega coincidencia, un azar sin ley, una naturaleza sorda o causas inconscientes. Porque cada uno de ellos, desde los elementos circundantes hasta las células del cuerpo, actúa como si obedeciera voluntariamente a las leyes establecidas para su situación y entra en su lugar de manera perfectamente ordenada. Cualquiera que sea el nivel al que se traslade, avanza con pasos tan ordenados que es evidente que se mueve bajo la orden de un Saik‑i Hakím, Sabio Guía.
Así, al pasar de una etapa a otra y de un nivel a otro sin desviarse de su objetivo y meta final, llega a su destino apropiado, por ejemplo, al iris del ojo de Tevfik bajo la orden divina, y allí se establece y realiza su función.
En este estado, es decir, la manifestación de la soberanía divina en la provisión de los alimentos muestra que desde el principio, esos átomos estaban determinados, asignados y designados para esas posiciones. Es como si en sus frentes estuviera escrito “Este será el alimento de tal célula”, lo que indica un orden que sugiere que al igual que la provisión de cada persona está escrita en su destino con la pluma del destino, también está escrita sobre esa provisión su nombre.
¿Acaso es posible que Sani‑i Zulcelal, Artífice Majestuoso, que gobierna todo el universo desde los átomos hasta los planetas con un poder infinito y una sabiduría abarcadora, y que mantiene a todas las criaturas bajo Su control, no pueda o no quiera realizar la resurrección?
Muchas aleyas del Corán presentan esta creación inicial llena de sabiduría ante los ojos de la humanidad, y mediante ejemplos de la resurrección en el Día del Levantamiento, eliminan cualquier duda al respecto. Dice:قُلْ يُحْيِيهَا الَّذِى اَنْشَاَهَا اَوَّلَ مَرَّةٍEs decir: “aquel que los creó de la nada de manera tan sabia, Él es quien los resucitará en la otra vida.”
Además, dice:وَهُوَ الَّذِى يَبْدَاُ الْخَلْقَ ثُمَّ يُعِيدُهُ وَهُوَ اَهْوَنُ عَلَيْهِEs decir: “su resurrección en el Día del Levantamiento es más fácil y más simple que su creación inicial en este mundo.” Así como un batallón de soldados se dispersa para descansar y luego se les llama de nuevo con una trompeta para que se reúnan bajo la bandera del batallón de manera fácil y rápida, mucho más fácil y rápida que la formación de un batallón desde cero. Del mismo modo, los átomos esenciales que han establecido relaciones y familiaridades entre sí dentro de un cuerpo, cuando el noble ángel Israfil Aleyhisselam toque la Trompeta, responderán al mandato de Halik‑i Zulcelal con un “Lebbeyk” (“Aquí estamos”) y se reunirán. Intelectualmente, esto es más fácil y más probable que su creación inicial.
Además, no es necesario que se reúnan todos los átomos. Las partes esenciales y los átomos originales, llamadas “Acb‑uz zeneb” en los hadices, actúan como núcleos y semillas, y son una base suficiente para la segunda creación. Sani-i Hakím reconstruirá el cuerpo humano sobre estos átomos.
El resumen del razonamiento de justicia señalado por la tercera aleya,وَ مَا رَبُّكَ بِظَلاَّمٍ لِلْعَبِيدِes el siguiente:
En el mundo vemos con frecuencia que los opresores, los malvados y los tiranos pasan su vida en gran comodidad y prosperidad, mientras que los oprimidos y piadosos llevan una vida de sufrimiento y humillación. Luego llega la muerte, y ambos son igualados. Si esta igualdad fuera interminable, sin un final, parecería una injusticia. Sin embargo, la justicia y la sabiduría divinas, cuya pureza y perfección están confirmadas por el testimonio del universo, no pueden aceptar ninguna injusticia en ninguna circunstancia. Por lo tanto, es necesario que haya otro encuentro en un lugar distinto, para que el primero reciba su castigo y el segundo su recompensa. Solo así, la humanidad desordenada y dispersa podrá recibir la retribución y recompensa adecuadas a sus capacidades, y así podrá ser un reflejo de la justicia divina pura y un destinatario de la sabiduría divina. Así, podrá ser un “hermano mayor” digno de las criaturas sabiamente ordenadas del universo.
Sí, este mundo no es suficiente para permitir que florezcan las ilimitadas capacidades que están insertas en el alma del ser humano. Esto significa que será enviado a otro mundo. En efecto, la esencia del ser humano es grande, y por lo tanto está destinado a la eternidad. Su naturaleza es elevada, por lo tanto sus crímenes también son grandes. No se asemeja a otras criaturas. Su orden es importante, no puede ser desordenado, no puede ser dejado en el olvido, no puede ser creado en vano, no puede ser condenado a una aniquilación absoluta ni a un olvido total. El Infierno ha abierto su boca esperándolo, mientras que el Paraíso lo observa con sus brazos amorosos abiertos. La Tercera Realidad de la Décima Palabra ha mostrado este segundo ejemplo de manera muy clara, por lo que aquí nos limitamos a resumirlo.
Así como estas dos aleyas mencionadas como ejemplo, también puedes comparar y explorar otras aleyas que contienen numerosas pruebas intelectuales sutiles. Estos diez manantiales y diez fuentes producen una certeza intuitiva y una prueba concluyente. Y esa certeza tan firme y esa prueba tan poderosa indican con total certeza la existencia del Día del Levantamiento y la resurrección, al igual que la existencia de una necesidad que los requiere. Además, como se ha demostrado con certeza en la Décima Palabra, los nombres más hermosos de Hakím, Sabio, Rahim, Compasivo, Hafiz, Preservador, Ádil, Justo, exigen la llegada del Día del Levantamiento y la existencia de la felicidad eterna, y proporcionan una prueba concluyente de su realización.
Por lo tanto, la necesidad del Día del Levantamiento y la resurrección es tan fuerte que no puede dejar lugar a ninguna duda o incertidumbre.
Tercer Principio
El Creador es capaz. Sí, así como la necesidad de la resurrección es indudablemente existente, también lo es el Ser que llevará a cabo la resurrección que es infinitamente poderoso. No hay deficiencia en Su poder. Las cosas más grandes y más pequeñas son iguales para Él. Crear una primavera es tan fácil como crear una flor. Sí, un Poderoso que este universo, con todos sus soles, estrellas, mundos, átomos y partículas, atestigua Su grandeza y poder con lenguas infinitas. ¿Cómo puede ninguna duda o sospecha considerar la resurrección corporal imposible para tal poder?
Sí, a plena vista, un Kadir‑i Zulcelal, Poderoso y Majestuoso, crea un mundo nuevo y ordenado dentro de este universo en cada siglo, incluso crea un nuevo universo ordenado cada año, y cada día hace un nuevo mundo perfectamente dispuesto. Él crea y cambia mundos y universos sucesivos con perfecta sabiduría en los cielos y la Tierra, y cuelga mundos ordenados en el hilo del tiempo tantos como siglos, años, e incluso días, mostrando con ellos la grandeza de Su poder. Él adorna la gran flor de la primavera con miles de tipos de resurrección y la coloca sobre la Tierra como una sola flor, mostrando con ella la perfección de Su sabiduría y la belleza de Su arte. ¿Se puede acaso preguntar: “¿Cómo traerá el Día del Juicio? ¿Cómo cambiará este mundo por el Más Allá?” acerca de un Ser que manifiesta Su poderío con tal perfección?
Esta aleya proclama la perfección de Su poder y que nada es difícil para Él, que las cosas más grandes son tan fáciles como las más pequeñas para Su poder, y que los innumerables individuos son tan fáciles para Su poder como un solo individuo:مَا خَلْقُكُمْ وَلَا بَعْثُكُمْ اِلَّا كَنَفْسٍ وَاحِدَةٍ
Hemos explicado el significado de esta aleya brevemente en la conclusión de la Décima Palabra y más detalladamente en el tratado “Punto” y en la Vigésima Carta. En este contexto, daremos una breve explicación en forma de tres cuestiones.
El poder divino es esencial para Su ser. Por lo tanto, la incapacidad no puede infiltrarse en Él. Además, Su poder se extiende a la faceta interior de las cosas. Por lo tanto, ningún obstáculo puede intervenir. Y Su relación con las cosas es como una ley universal. Por lo tanto, lo más pequeño es igual a lo más grande, y lo particular se convierte en lo universal. Ahora, probaremos estas tres cuestiones.
Primera Cuestión
El poder eterno es una necesidad esencial del Ser Puro de Allah. Es decir, necesariamente pertenece a Su esencia. No puede haber separación entre ellos de ninguna manera. Por lo tanto, la incapacidad, que es lo opuesto al poder, no puede, de ninguna manera, afectar a quien posee tal poder. Porque, en ese caso, sería necesario reunir los opuestos. Dado que la incapacidad no puede afectar Su ser, ciertamente no puede infiltrarse en Su poder, que es una consecuencia esencial de Su ser. Dado que la incapacidad no puede penetrar en el poder, no puede haber grados en ese poder esencial. Porque los grados de existencia de cualquier cosa dependen de la intervención de sus opuestos. Por ejemplo: los grados de calor dependen de la infiltración del frío; los grados de belleza dependen de la entrada de la fealdad, y así sucesivamente.
Pero en las cosas contingentes, dado que no hay una verdadera y natural necesidad esencial, los opuestos pueden entrar unos en otros. Y de esos grados surgen las diferencias y los cambios en el mundo. Dado que no puede haber grados en el poder eterno, necesariamente la relación del poder con todas las cosas es la misma. Lo más grande es igual que lo más pequeño, y los átomos son como las estrellas. La resurrección de toda la humanidad es tan fácil para ese poder como la resurrección de una sola alma, y la creación de una primavera es tan fácil como la creación de una sola flor. Si se atribuyera a las causas, entonces una sola flor sería tan difícil como una primavera.
En la nota al pie del último pasaje del cuarto grado de “Allahu Ekber” en el Segundo Capítulo de esta Palabra, y también se ha demostrado en la Vigésima Segunda Palabra, en la Vigésima Carta y en su apéndice, que si la creación de las cosas se atribuye a Vahid‑i Ehad, toda la creación será tan fácil como una sola cosa. Sin embargo, si se atribuye a las causas, una sola cosa se volverá tan difícil y pesada como toda la creación.
Segunda Cuestión
El poder divino se relaciona con el aspecto interior de las cosas. Sí, el universo tiene dos caras como un espejo. Una es el aspecto externo, que se asemeja al lado coloreado del espejo. La otra es el aspecto interno, que es similar al lado brillante del espejo.
El aspecto externo es el campo donde se manifiestan los opuestos: lo bello y lo feo, el bien y el mal, lo pequeño y lo grande, lo pesado y lo ligero, entre otros. Por esta razón, Sani‑i Zulcelal, Artífice Majestuoso ha ocultado Sus acciones detrás de causas aparentes para que el poder divino no se vea involucrado directamente en asuntos insignificantes y bajos, según la percepción del intelecto superficial. Porque la grandeza y la majestad lo requieren así. Sin embargo, no ha dado a esas causas y medios ningún efecto real, porque la unidad de Su unicidad lo exige.
El aspecto interno de las cosas, por otro lado, es brillante y puro. Los colores y las impurezas de las formas individuales no lo afectan. Este aspecto se dirige directamente a su Creador sin necesidad de intermediarios. No hay secuencia de causas y efectos en este aspecto. No se le puede aplicar causalidad o efecto. No tiene desviaciones ni imperfecciones, y ningún obstáculo puede interferir. Un átomo se convierte en hermana del sol.
EN RESUMEN: ese poder es tanto simple como infinito y esencial. El lugar donde se aplica el poder es directo, sin intermediarios, sin manchas ni rebeldía. Por lo tanto, en el dominio de ese poder, lo grande no tiene superioridad sobre lo pequeño. Una multitud no tiene ventaja sobre un individuo, y lo general no puede mostrarse más orgulloso ante el poder en comparación con lo particular.
Tercera Cuestión
La relación del poder divino es como una ley. Es decir: se aplica de la misma manera a lo mucho como a lo poco, a lo grande como a lo pequeño. Explicaremos esta cuestión profunda con algunos ejemplos para facilitar su comprensión.
En el universo, conceptos como “transparencia”, “correspondencia”, “equilibrio”, “orden”, “desprendimiento” y “obediencia” son principios que hacen que lo mucho y lo poco, lo grande y lo pequeño, sean equivalentes.
Primer Ejemplo: muestra el misterio de la “transparencia”. Por ejemplo, la imagen y el reflejo del sol, que es una manifestación de su luz, aparece en la superficie del mar y en cada una de sus gotas con la misma identidad. Si la esfera terrestre, sin barreras, estuviera compuesta de diferentes piezas de vidrio frente al sol, la imagen del sol aparecería en cada pieza y en toda la superficie de la Tierra sin ninguna interferencia, sin división y sin disminución. Si por ejemplo, el sol fuera un agente con libre albedrío y diera su luz y su imagen reflejada por su propia voluntad, no sería más difícil para él proporcionar su luz a toda la superficie de la Tierra que a una sola gota.
Tercer Ejemplo: el misterio del “equilibrio”. Por ejemplo: si hubiera una balanza auténtica, extremadamente sensible y muy grande, no importa si en sus platillos hubiera dos soles, dos estrellas, dos montañas, dos huevos o dos átomos, el mismo esfuerzo aplicado permitiría que un platillo subiera al cielo y el otro descendiera a la tierra.
Cuarto Ejemplo: el misterio del “orden”. Por ejemplo: un barco enorme puede ser maniobrado como si fuera un pequeño juguete.
Quinto Ejemplo: el misterio del “desprendimiento”. Por ejemplo: una esencia abstracta, que está desprendida de las formas individuales, puede abarcar a todos sus componentes, desde los más pequeños hasta los más grandes, sin dividirse ni disminuir. Las características externas de las formas individuales no interfieren ni confunden. No alteran la perspectiva de esa esencia abstracta. Por ejemplo: un pez pequeño como una aguja posee la misma esencia que un pez grande como una ballena. Un microbio lleva la misma esencia de la vida animal que un rinoceronte.
Sexto Ejemplo: muestra el misterio de la “obediencia”. Por ejemplo: un comandante puede movilizar a un solo soldado con la orden de “¡Marcha!” de la misma manera que puede movilizar a todo un ejército con la misma orden.
La verdad detrás de este ejemplo de obediencia es que en el universo, por experiencia, todo tiene un punto de perfección. Cada cosa tiene una inclinación hacia ese punto. Una inclinación multiplicada se convierte en una necesidad. Una necesidad multiplicada se convierte en un deseo intenso. Un deseo multiplicado se convierte en atracción, y la atracción, el deseo, la necesidad y la inclinación cada una son una semilla de conformidad con las órdenes creativas de Dios por parte de la naturaleza de las cosas. La perfección absoluta de las naturalezas de las cosas posibles es la existencia absoluta. Su perfección particular es la existencia específica que lleva su potencial a la realidad.
Así, la obediencia de todo el universo a la orden de “¡Sé!” es como la obediencia de un solo átomo. La inclinación, la necesidad, el deseo y la atracción hacia la existencia de las cosas posibles están todas incluidas, instantáneamente y juntas, en la orden eterna “¡Sé!” que emana de la Voluntad Eterna. Cuando la delicada agua, con una sutil inclinación recibe la orden de congelarse y rompe el hierro, muestra la fuerza del misterio de la obediencia.
Si estos seis ejemplos de obediencia, que son limitados, finitos, débiles y carecen de un poder real, pueden observarse visiblemente en la creación, entonces ciertamente, en comparación con el poder eterno que es infinito, eterno y que creó todo el universo de la nada absoluta, ante cuya grandeza las mentes quedan asombradas, todo es igual. Nada es difícil para Él (¡Que no haya negligencia!). Estos seis misterios no pueden ser utilizados para medir ese poder ni establecer una relación. Solo se mencionan para aproximar la comprensión y eliminar las dudas.
La Conclusión y el Resumen del Tercer Principio
Dado que el poder eterno es infinito, y es una necesidad esencial del Ser Puro, y la dimensión interna y pura de todo está dirigida hacia Él sin barreras ni manchas, y está en correspondencia directa con Él, y está en equilibrio en términos de posibilidad, que es la igualdad entre las dos partes, y está sometida al gran orden natural, la ley suprema de la creación, así como a las leyes habituales de Dios, y la dimensión interna y pura de las cosas está libre y despejada de obstáculos y características separadas, entonces, ciertamente, lo más grande no puede ser más difícil para ese poder que lo más pequeño, ni puede ofrecer más resistencia.
Por lo tanto, la resurrección de todas las almas en el Día del Levantamiento no es más difícil para ese poder que la resurrección de una mosca en la primavera. Por lo tanto, el mandato es veraz, sin exageración, es correcto y es la verdad. Así, nuestra afirmación de que “El Creador es capaz, y no hay ningún obstáculo en ese sentido” se ha demostrado de manera concluyente.
Cuarto Principio
Así como existe la necesidad del Día del Levantamiento y la resurrección, y el Creador que los traerá es capaz, del mismo modo, este mundo tiene la capacidad para el Día del Levantamiento y la resurrección. En esta afirmación, que es el asunto de nuestra discusión, hay cuatro cuestiones.
La primera: la posibilidad de la muerte de este mundo.
La segunda: la ocurrencia de esa muerte.
La tercera: la posibilidad de que este mundo destruido y muerto sea reconstruido y revivido en la forma del Más Allá.
La cuarta: la ocurrencia de esa reconstrucción y resurrección posibles.
Primera Cuestión
La muerte de este universo es posible. Porque si algo está sujeto a la ley del desarrollo, sin duda tiene crecimiento. Si tiene crecimiento, necesariamente tiene una vida natural. Si tiene una vida natural, necesariamente tiene una muerte natural. Un extenso análisis y estudio han demostrado que tales cosas no pueden escapar de las garras de la muerte.
Sí, así como el ser humano, que es un pequeño universo, no puede escapar de la destrucción, también el universo, que es un gran ser humano, no puede escapar de las garras de la muerte. También morirá, o bien dormirá y luego despertará con la mañana de la resurrección.
Y así como un árbol viviente, que es una copia en miniatura del universo, no puede salvarse de la destrucción ni descomposición, de igual manera, la cadena del universo, que se ha ramificado del árbol de la creación, no puede salvarse de la destrucción ni dispersión para ser reparada y renovada.
"Si no ocurre una enfermedad externa o un evento destructor, por el permiso de la Voluntad Eterna, antes de que llegue su muerte natural, y si su Sani‑i Hakím, Artífice Sabio no la descompone antes de su tiempo natural de muerte, sin duda, incluso con un cálculo científico, llegará un día en que:اِذَا الشَّمْسُ كُوِّرَتْ ❋ وَاِذَا النُّجُومُ انْكَدَرَتْ ❋ وَاِذَا الْجِبَالُ سُيِّرَتْ
اِذَا السَّمَٓاءُ انْفَطَرَتْ ❋ وَاِذَا الْكَوَاكِبُ انْتَثَرَتْ ❋ وَاِذَا الْبِحَارُ فُجِّرَتْse manifestarán los significados y secretos de estas aleyas con el permiso del Poder Eterno, y el mundo, que es como un gran ser humano, comenzará a agonizar, llenando el espacio con un grito estremecedor y ensordecedor, y morirá con un sonido aterrador. Luego, revivirá con la orden divina."
Una Cuestión Con Un Sutil Indicio: Así como el agua se congela en detrimento de sí misma, el hielo se funde en detrimento del hielo, la esencia (el núcleo) se fortalece en detrimento de la cáscara, la palabra se vuelve más gruesa en detrimento del significado, el alma se debilita en beneficio del cuerpo, y el cuerpo se vuelve más sutil en beneficio del alma,
de igual manera, el mundo denso, que es el mundo material, se vuelve más transparente y sutil en beneficio del mundo etéreo del Más Allá, a medida que funciona la máquina de la vida. El poder creador, con una actividad extremadamente asombrosa, esparce la luz de la vida sobre elementos densos, inanimados, apagados y muertos. Esto es una señal de poder que indica que, en beneficio del mundo sutil, este mundo denso se está disolviendo, ardiendo, iluminándose y fortaleciendo su realidad con la luz de la vida.
Sí, aunque la verdad sea débil, no muere ni desaparece como una forma. Más bien, viaja a través de manifestaciones y formas. La verdad crece, se desarrolla y se expande constantemente. La cáscara y la forma, en cambio, se envejecen, se vuelven más delgadas y se desintegran. Para estar a la altura de la verdad, que ha crecido y se ha establecido, se renueva de manera más hermosa. En cuanto a la relación entre el aumento y la disminución de la verdad y la forma, son inversamente proporcionales. Es decir, a medida que la forma se hace más gruesa, la verdad se debilita, y a medida que la forma se vuelve más delgada, la verdad se fortalece proporcionalmente. Este principio se aplica a todas las cosas que están sujetas a la ley del desarrollo.
Por lo tanto, inevitablemente llegará un tiempo en que el mundo visible, que es la cáscara y la forma de la gran verdad del universo, se desintegrará por la voluntad de Fatir‑i Zulcelal, Creador Glorioso. Luego, serán renovadas de manera más hermosa. El misterio deيَوْمَ تُبَدَّلُ اْلاَرْضُ غَيْرَ اْلاَرْضِse hará realidad.
Segunda Cuestión
Es la ocurrencia de la muerte del mundo. La evidencia de esta cuestión es el consenso de todas las religiones celestiales, el testimonio de la naturaleza humana sana y las señales de todas las transformaciones, cambios y alteraciones del universo. Además, los incontables mundos vivientes y mundos viajeros que a lo largo de los siglos y años, han muerto en esta posada terrenal, son testimonios de que este mundo también morirá como ellos.
Si deseas imaginar la agonía de este mundo tal como lo indican las aleyas del Corán, observa: las partes del universo están conectadas entre sí con un orden delicado y elevado, y se mantienen unidas por un vínculo sutil, fino y luminoso. Están tan ordenadas que si uno de los cuerpos celestes, por ejemplo, fuera destinatario de la orden “¡Sé!” o del mandato “¡Sal de tu órbita!”, este mundo comenzaría su agonía. Las estrellas chocarían, los cuerpos celestes se agitarían, y en la vasta inmensidad del espacio, millones de esferas resonarían como el estruendo de enormes cañones, comenzando un clamor. Chocarían entre sí, lanzando chispas, las montañas volarían, los mares arderían y la superficie de la Tierra se allanaría.
Con esta muerte y agonía, Kadir‑i Ezeli, Omnipotente desde la Eternidad, sacudirá el universo; lo purificará, y las materias del Infierno se apartarán a un lado, mientras que las materias adecuadas para el Paraíso se colocarán en otro lado, y el mundo del Más Allá se manifestará.
Tercera Cuestión
La resurrección del mundo, que morirá es posible. Porque, como se ha demostrado en la Segunda Verdad, no hay deficiencia en el poder divino. Además, la necesidad de esa resurrección es extremadamente fuerte. La cuestión pertenece al ámbito de lo posible. Si una cuestión posible tiene una necesidad muy fuerte y no hay deficiencia en el poder del hacedor, entonces no se la debe considerar como algo simplemente posible, sino como algo que ocurrirá.
Una Nota Con Un Indicio: Si se observa atentamente este universo, se ve que contiene dos elementos que se extienden y enraízan por todas partes. Con sus efectos y frutos, como el bien y el mal, lo bello y lo feo, el beneficio y el perjuicio, la perfección y la deficiencia, la luz y la oscuridad, la guía y el extravío, la luz y el fuego, la fe y la incredulidad, la obediencia y la desobediencia, el temor y el amor, los opuestos están en constante conflicto en este universo. Siempre están sujetos a cambios y transformaciones. Como una fábrica que produce los frutos de otro mundo, las ruedas del universo giran. Ciertamente, las ramas y los resultados opuestos de estos dos elementos se dirigirán hacia la eternidad, se concentrarán y se separarán unos de otros. En ese momento, se manifestarán en forma de Paraíso e Infierno.
Dado que el mundo eterno será construido a partir de este mundo transitorio, los elementos esenciales del primero ciertamente serán llevados a la eternidad. Sí, el Paraíso y el Infierno son los dos frutos de la rama de la creación que se extiende y se inclina hacia la eternidad. Son los dos resultados de esta cadena del universo, los dos almacenes de este flujo de sucesos, y los dos depósitos del torrente de seres que fluyen y se agitan hacia la eternidad. Son los dos lugares de manifestación de la misericordia y el castigo, donde esos dos depósitos se llenarán con materiales apropiados cuando la mano del poder sacuda el universo con un movimiento violento.
El secreto de esta nota con un indicio es el siguiente:
Hakím‑i Ezeli, Sabio desde la Eternidad, debido a la gracia eterna y la sabiduría eterna, creó este mundo como un lugar para la prueba y un campo para el examen, como un espejo para Sus nombres más bellos y como una página para el decreto del destino y el poder divino. La prueba y el examen conducen al crecimiento. Ese crecimiento, a su vez, lleva al desarrollo de las capacidades innatas. Ese desarrollo de las capacidades conduce a la manifestación de las habilidades. La manifestación de esas habilidades revela las verdades relativas. La aparición de las verdades relativas permite que Sani-i Zulcelal, Artífice Majestuoso, muestre las inscripciones de las manifestaciones de Sus nombres más bellos y transforme el universo en una escritura eterna.
Así como estos misterios mencionados, hay muchas otras sabidurías sublimes y sutiles que desconocemos. Debido a estas sabidurías, Él quiso este universo de esta manera y también quiso el cambio y la transformación del mundo por esas mismas sabidurías. Para el cambio y la transformación, mezcló los opuestos con sabiduría y los puso uno frente al otro, mezclando los perjuicios con los beneficios, integrando el mal en el bien, combinando la fealdad con la belleza, amasando el universo como una masa. Así, sometió este universo a la ley del cambio y la transformación y al principio del desarrollo y la evolución.
Cuando la asamblea del examen se cerró, cuando el tiempo de la prueba terminó, los nombres más bellos ejecutaron su juicio, el decreto del destino escribió sus cartas por completo, el poder completó las inscripciones de su arte, las criaturas cumplieron con sus deberes, la creación completó su servicio, todo expresó su significado, el mundo cultivó las semillas del Más Allá, y la Tierra expuso todos los milagros del poder de Sani‑i Kadir y exhibió todas las maravillas de Su arte. Este mundo transitorio colocó en el hilo del tiempo las escenas que forman los panoramas eternos.
La sabiduría eterna y la gracia eterna de Sani‑i Zulcelal exigen que se manifiesten los resultados de ese examen, los frutos de esa prueba, las realidades de las manifestaciones de los nombres más bellos, las verdades de las cartas escritas por el decreto del destino, las esencias de las inscripciones artísticas que son solo ejemplos, los beneficios y los propósitos de las tareas de las criaturas, las recompensas por los servicios prestados por los seres creados, las verdades de los significados que expresan las palabras del libro del universo, el florecimiento de las semillas del potencial y el establecimiento de un Gran Tribunal. También exigen que se muestren las escenas ejemplares tomadas del mundo, que se rompa el velo de las causas aparentes, y que todas las cosas se entreguen directamente a su Halik-i Zulcelal, Creador Majestuoso. Debido a que estas verdades lo exigen, también requiere la purificación de esos opuestos para salvar el universo del tumulto del cambio y la transitoriedad, de la transformación y la desaparición, y hacerlo eterno. Por lo tanto, busca separar las causas del cambio y las materias de las diferencias. Sin duda, provocará el Día del Levantamiento y purificará el universo para que esos resultados se manifiesten.
Así, como resultado de esta purificación, el Infierno tomará una forma eterna y aterradora, y sus habitantes serán objeto de la amenaza:وَامْتَازُوا الْيَوْمَ اَيُّهَا الْمُجْرِمُونَEl Paraíso, por su parte, se vestirá de una forma eterna y majestuosa, y sus habitantes recibirán el saludo:سَلاَمٌ عَلَيْكُمْ طِبْتُمْ فَادْخُلُوهَا خَالِدِينَComo se ha demostrado en la Segunda Pregunta del Primer Capítulo de la Vigesimoctava Palabra, Hakím‑i Ezeli, Sabio desde la Eternidad dará a los habitantes de estas dos moradas una existencia eterna y permanente con Su poder perfecto, de modo que nunca serán sujetos a disolución, cambio, envejecimiento o extinción. Porque no habrá causas que lleven a la desaparición, ya que no existirán las causas del cambio.
Cuarta Cuestión
Esto que es posible, ciertamente ocurrirá. Sí, el mundo será resucitado como el Más Allá después de su muerte. Después de que el mundo sea destruido, el Creador que lo hizo lo reconstruirá en una forma más hermosa y lo convertirá en una morada del Más Allá. La prueba de esto es, en primer lugar, que el Generoso Corán con todas sus aleyas, que contienen miles de pruebas racionales, y todas las Escrituras Celestiales están de acuerdo en este asunto. Asimismo, los atributos majestuosos y bellos del Ser Zulcelal y Sus nombres más bellos indican con certeza la ocurrencia de esto. Y, con todos los decretos celestiales que envió a los profetas, ha prometido la creación del Día del Levantamiento y la resurrección. Entonces, si lo ha prometido, sin duda lo hará. Remítete a la Octava Realidad de la Décima Palabra. Además, como informaron con certeza todos los profetas y enviados, así como los evliyas y los veraces, con la fuerza de los mil milagros de Muhammed Aleyhissalatu Vesselam, y así como este universo, con todas sus señales creativas, da testimonio de la ocurrencia del Día del Levantamiento.
En resumen: la Décima Palabra, con todas sus verdades, y la Vigesimoctava Palabra, en el Segundo Capítulo con todos los argumentos de los “Lasiyemas”, han mostrado con una certeza tan fuerte, como la de que el sol que se pone volverá a salir por la mañana, que después de la puesta de la vida mundana, el sol de la verdad se levantará en la forma de la vida del Más Allá.
Desde el principio hasta aquí, nuestras explicaciones, con la ayuda del Nombre Hakím y aprovechando la refulgencia del Corán, se han presentado para preparar el corazón para aceptar, el alma para someterse y la mente para convencerse a través de los “Cuatro Principios” que hemos mencionado. Sin embargo, ¿quiénes somos nosotros para hablar de estos asuntos? Deberíamos escuchar lo que dice el verdadero Dueño de este mundo, el Creador de este universo, el Señor de todas las criaturas. Mientras habla el Propietario del dominio, ¿quién tiene la osadía de intervenir sin sentido?
Así pues, ese Sani‑i Hakím, Artífice Sabio, en Su discurso eterno que ha dirigido a todas las filas de las naciones que se han sentado a lo largo de los siglos en la mezquita del mundo y en la escuela de la Tierra, dice en un sermón que sacude el universo:اِذَا زُلْزِلَتِ الْاَرْضُ زِلْزَالَهَا ❋ وَاَخْرَجَتِ الْاَرْضُ اَثْقَالَهَا ❋ وَقَالَ الْاِنْسَانُ مَالَهَا ❋ يَوْمَئِذٍ تُحَدِّثُ اَخْبَارَهَا ❋ بِاَنَّ رَبَّكَ اَوْحٰى لَهَا ❋ يَوْمَئِذٍ يَصْدُرُ النَّاسُ اَشْتَاتًا لِيُرَوْا اَعْمَالَهُمْ ❋ فَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقَالَ ذَرَّةٍ خَيْرًا يَرَهُ ❋ وَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقَالَ ذَرَّةٍ شَرًّا يَرَاهُY con un discurso que llena a todas las criaturas de alegría y entusiasmo:وَبَشِّرِ الَّذِينَ اۤمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ اَنَّ لَهُمْ جَنَّاتٍ تَجْرِى مِنْ تَحْتِهَا اْلاَنْهَارُ كُلَّمَا رُزِقُوا مِنْهَا مِنْ ثَمَرَةٍ رِزْقًا قَالُوا هَذَا الَّذِى رُزِقْنَا مِنْ قَبْلُ وَ اُتُوا بِهِ مُتَشَابِهًا وَ لَهُمْ فِيهَا اَزْوَاجٌ مُطَهَّرَةٌ وَهُمْ فِيهَا خَالِدُونَDebemos escuchar estos miles de decretos, como estos ejemplos, del Dueño del Reino, el Señor del Mundo y del Más Allá. Debemos decir: “Creemos y afirmamos la verdad”.
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ
رَبَّنَا لَا تُؤٰاخِذْنَٓا اِنْ نَس۪ينَٓا اَوْ اَخْطَأْنَا
اَللّٰهُمَّ صَلِّ عَلٰى سَيِّدِنَا مُحَمَّدٍ وَعَلٰى اٰلِ سَيِّدِنَا مُحَمَّدٍ كَمَا صَلّيْتَ عَلٰى سَيِّدِنَا اِبْرٰه۪يمَ وَعَلٰى اٰلِ سَيِّدِنَا اِبْرٰه۪يمَ اِنَّكَ حَم۪يدٌ مَج۪يدٌ