Segunda Rama
Expone dos misterios que contienen las llaves de muchos misterios.
Primer Misterio: “¿Por qué, aunque los evliyas están de acuerdo en los principios de la fe en Allah, difieren mucho en sus visiones y descubrimientos espirituales? A veces, sus descubrimientos, que alcanzan el nivel de testimonio directo, resultan contrarios a la realidad y en oposición a la verdad. ¿Por qué los pensadores y los contemplativos, aunque cada uno percibe la verdad a través de pruebas concluyentes, ven y muestran la verdad de una manera que se contradice entre sí? ¿Por qué una verdad asume tantos colores diferentes?”
Segundo Misterio: “¿Por qué los profetas anteriores dejaron ciertos pilares de la fe en Allah, como la resurrección corporal, de una manera un tanto general y no los detallaron como lo hace el Corán? Luego, algunos de sus seguidores, más adelante, llegaron a negar esos pilares que habían sido expresados de manera general. ¿Por qué algunos de los evliyas verdaderamente conocedores de Allah se destacaron solo en el monoteísmo, y aunque alcanzaron el grado de certeza absoluta, ciertos pilares de la fe aparecían en sus caminos espirituales de una manera muy breve y general? Por esta razón, aquellos que los siguieron más tarde no dieron la importancia debida a esos pilares de la fe, y algunos incluso se desviaron. Dado que el verdadero perfeccionamiento se encuentra en el desarrollo de todos los pilares de la fe, ¿por qué algunas personas de la verdad han avanzado mucho en algunos y se han quedado atrás en otros? Sin embargo, el Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam, que es el más alto manifestante de todos los nombres divinos, y el Sabio Corán, el líder más iluminado de todas las escrituras sagradas, han detallado todos los pilares de la fe de manera clara, seria y deliberada.”
Sí, porque en realidad, la verdadera perfección completa es así. La sabiduría detrás de estos misterios es la siguiente:
Aunque el ser humano manifiesta todos los nombres divinos y tiene la capacidad para todos los grados de perfección, su poder es limitado, su voluntad es limitada, sus capacidades son diversas, y sus deseos son variados. Busca la verdad a través de miles de velos y barreras. Por lo tanto, en el descubrimiento de la verdad y en el testimonio del derecho, los velos caen en medio. Algunos no pueden atravesar estos velos. Las capacidades son diferentes, y la habilidad de algunos no puede servir como origen para el desarrollo de ciertos pilares de la fe en Allah. Además, los colores de las manifestaciones de los nombres divinos varían según el receptor, apareciendo de diferentes maneras. Algunas personas que son receptoras no pueden ser un medio completo para la manifestación de un nombre. Además, las manifestaciones de los nombres divinos cambian de forma según si son generales o particulares, reflejadas u originales. Algunas capacidades no pueden superar lo particular ni salir de la sombra. Y, dependiendo de la capacidad, a veces un nombre divino predomina, y solo ejerce su dominio. En esa capacidad, su dominio prevalece. Así, señalamos algunos indicios de este profundo secreto y de esta amplia sabiduría con una metáfora que es hasta cierto punto, mística, amplia y mezclada con la verdad.
Por ejemplo, imaginemos una flor adornada con el nombre de “Zehre”, una gota viviente que está enamorada de la Luna, y una partícula pura que mira al Sol. Cada una de ellas tiene una conciencia y un grado de perfección, y tiene un deseo de alcanzar esa perfección. Estas tres cosas no solo señalan muchas verdades, sino que también aluden al camino del alma, la mente y el corazón. Son ejemplos de tres niveles de la gente de la verdad.
Primero: son indicaciones para los pensadores, los evliyas, cercanos a Allah y los profetas.
Segundo: son ejemplos de aquellos que a través de sus facultades físicas, se esfuerzan por alcanzar la perfección y llegar a la verdad…
Aquellos que mediante la purificación del nefs, alma maligna y el uso de la razón, luchan por alcanzar la verdad…
Y aquellos que a través de la purificación del corazón, la fe y la sumisión, llegan a la verdad.
Tercero: son ejemplos que señalan las sabidurías detrás de las diferencias entre tres grupos con distintas capacidades:
Aquellos que no abandonan el ego, se sumergen en los efectos externos y buscan la verdad solo a través del razonamiento deductivo;
Aquellos que buscan la verdad a través del conocimiento, la sabiduría, la razón y el entendimiento; y aquellos que mediante la fe y el Corán, con humildad y servidumbre, llegan rápidamente a la verdad.
Así, el misterio y la vasta sabiduría del progreso de estos tres niveles se mostrarán en cierto grado con una alegoría, bajo los títulos de “Flor” (Zehre), “Gota” (Katre) y “Partícula” (Reşha). Por ejemplo, el Sol, con el permiso y la orden de su Creador, tiene tres tipos de manifestaciones, reflejos e irradiaciones. Uno es hacia las flores, otro hacia la Luna y los planetas, y otro hacia superficies brillantes como el cristal y el agua, donde se reflejan de diferentes maneras.
El primero tiene tres formas:
Una es una manifestación general y universal que irradia hacia todas las flores a la vez.
Otra es una manifestación específica que se refleja de manera particular en cada especie.
Y una más es una manifestación individual que se adapta a la personalidad única de cada flor. Esta alegoría sigue la idea de que los colores vibrantes de las flores se originan en la transformación de los siete colores contenidos en la luz solar. Según esta visión, las flores también son una especie de espejo del Sol.
El segundo es la luz y el favor que el Sol, con el permiso de Fatir‑i Hakim, Creador Sabio, da a la Luna y a los planetas. Después de esta irradiación general y expansiva, la Luna recibe la luz del Sol de manera global, que es como una sombra de la luz solar. Luego, la refleja de manera particular sobre los mares, el aire, el suelo brillante y, de manera más específica, sobre las burbujas en el mar, las partículas transparentes en la tierra y las partículas en el aire.
El tercero: el Sol, por orden divina, refleja su luz pura, general y sin sombras, utilizando la atmósfera y las superficies de los mares como espejos. Luego, ese mismo Sol proyecta su reflejo particular sobre las burbujas del mar, las gotas de agua, las partículas en el aire y los pequeños cristales de nieve, dándoles a cada uno una imagen diminuta de sí mismo.
Así, el Sol irradia su luz hacia cada flor, la Luna y hacia cada gota o partícula desde las tres direcciones mencionadas, siguiendo dos caminos:
Primer camino: directamente, sin intermediarios ni velos. Este camino representa el sendero de la nubuvva, misión profética.
Segundo camino: a través de intermediarios o velos. Las capacidades de los espejos y los receptores añaden un color a las manifestaciones del Sol. Este camino representa la vía de la velayet, cercanía a Allah.
Así que “Zehre”, “Katre” y “Reşha”, en el primer camino, pueden decir: “Yo soy un espejo del Sol universal”. Pero en el segundo camino no pueden decir lo mismo. Más bien, dirían: “Soy un espejo de mi propio sol” o “Soy un espejo del sol que se manifiesta en mi especie”, porque conocen al Sol de esa manera. No pueden ver un Sol que ilumine todo el universo. En cambio, el Sol que perciben está bajo una limitación y aparece dentro de un estrecho velo. Sin embargo, no pueden atribuir las obras majestuosas del Sol, como calentar toda la Tierra, iluminarla, activar la vida de todas las plantas y animales y hacer que los planetas giren a su alrededor, a ese Sol limitado que perciben en su corazón. Si las tres cosas que imaginamos como conscientes intentaran atribuir esas asombrosas obras al Sol que ven bajo esa limitación, solo podrían hacerlo de manera puramente racional y con fe, aceptando con sumisión que ese Sol limitado es, de hecho, el mismo que el Sol absoluto. Sin embargo, las “Zehre”, “Katre” y “Reşha”, que imaginamos como seres inteligentes, no pueden atribuir esas grandes obras de su Sol de manera intuitiva, solo a través de la razón. A veces, sus creencias basadas en la fe pueden entrar en conflicto con lo que observan del mundo físico, y les resultaría muy difícil creer.
Por lo tanto, debemos aplicar esta alegoría, que a veces parece pequeña para la verdad, pero que contiene aspectos de la verdad en algunas de sus esquinas a nosotros mismos. Los tres también debemos vernos como “Zehre”, “Katre” y “Reşha”. Porque la conciencia que hemos supuesto en ellos no es suficiente. Debemos añadir nuestra propia razón a la suya. En otras palabras, tal como ellos reciben luz de su sol material, nosotros debemos entender que recibimos luz de nuestro sol espiritual de la misma manera.
Así que tú, ¡oh amigo que no olvida el mundo, se sumerge en lo material y cuya alma ha adquirido densidad! Tú sé como “Zehre”. Así como la flor “Zehre” obtiene un color del rayo de luz del Sol y mezcla en ese color la imagen del Sol, vistiéndose con una apariencia adornada, tu capacidad es similar a la de esa flor.
Y si eres como el antiguo Said, que se hundió en las causas como un filósofo materialista educado, entonces sé cómo “Katre”, que está enamorada de la Luna. La Luna le otorga el reflejo de la luz que ha recibido del Sol y le da un rayo de luz a su pupila. Ella brilla con esa luz, pero solo ve la Luna. No puede ver al Sol; quizás pueda verlo con la fe.
Y si eres como el hombre pobre que sabe que todo proviene directamente de Cenab‑i Hak y considera las causas como un simple velo, entonces sé como “Reşha”. Sé como una “Reşha” que es pobre en sí misma, que no tiene nada de que depender como “Zehre” y confiar en sí misma. No tiene ningún color con el que aparecer. No conoce a nadie más para dirigir su atención. Tiene una pureza total, y guarda directamente la imagen del Sol en su pupila. Ahora que nos hemos puesto en el lugar de estos tres, debemos mirarnos a nosotros mismos. ¿Qué tenemos dentro de nosotros? ¿Qué haremos?
Así que miramos y vemos que un Ser Kerim, Generoso, con Su bondad, nos adorna, ilumina y educa en el más alto grado. El ser humano, por naturaleza, adora a quien le otorga bondad. Anhela cercanía y desea ver al que merece adoración. Entonces, cada uno de nosotros seguirá ese camino de amor según nuestra capacidad.
¡Oh tú, que eres como una flor! Tú avanzas, pero avanza como una flor. Así es como avanzas, progresando hasta llegar a un nivel más general. Es como si hubieras alcanzado la posición de todas las flores. Sin embargo, la flor “zehre” es un espejo denso. Los siete colores de la luz solar se fragmentan y se dispersan en ella, ocultando el reflejo del Sol. No puedes lograr ver el rostro del Sol que amas. Porque los colores limitados dispersan características particulares, levantan un velo y no permiten mostrarlo. En este estado, no puedes escapar de la separación que surge por la interferencia de formas y velos.
Sin embargo, puedes escapar bajo una condición: debes levantar la cabeza, que está sumida en el amor propio, y retirar tu mirada, que se deleita y se enorgullece de los encantos de tu propio ser, para dirigirla al rostro del Sol en el cielo. Además, debes levantar el rostro que está inclinado hacia la tierra en busca de sustento y dirigirlo hacia el Sol en lo alto. Porque tú eres su espejo. Tu tarea es reflejarlo. Sepas o no, tu sustento llegará desde la tierra, que es la puerta de los tesoros de la misericordia. Sí, así como una flor es un pequeño espejo del Sol, ese gran Sol es, a su vez, un espejo similar a una gota que refleja una manifestación del nombre “Nur” de Shems‑i Ezeli, Sol Eterno en el océano celestial. ¡Oh corazón humano! Sabe de aquí cuán grande es el Sol del cual eres espejo.
Después de cumplir esta condición, alcanzarás tu perfección. Sin embargo, no podrás ver el Sol tal como es en realidad. No podrás comprender esa verdad desnuda. En cambio, los colores de tus atributos le darán un tono, y tu denso telescopio le impondrá una forma. Y tu capacidad limitada lo colocará bajo una limitación.
Ahora tú también, ¡oh filósofo sabio que has ascendido hasta la Luna con el telescopio de tu gota de pensamiento y con la escalera de la filosofía! Has subido hasta la Luna y has entrado en ella. Observa, la Luna en sí misma es densa y oscura. No tiene luz ni vida. Tu esfuerzo ha sido en vano, tu conocimiento ha sido inútil.
Solo puedes salvarte de la oscuridad de la desesperación, del desamparo y la soledad, del tormento de los espíritus malvados, y del terror de esa soledad bajo las siguientes condiciones: que abandones la noche de la naturaleza y te vuelvas hacia el Sol de la verdad, y que creas con certeza que esas luces nocturnas son solo sombras de los rayos del Sol diurno.
Después de cumplir con esta condición, encontrarás tu perfección. En lugar de la Luna pobre y oscura, encontrarás el majestuoso Sol. Sin embargo, al igual que tu compañero anterior, no podrás ver el Sol puro ni tampoco sin velos. Más bien, podrás verlo detrás de los velos que tu razón y filosofía han acostumbrado, detrás de los obstáculos que tu conocimiento y sabiduría han tejido, y con un color otorgado por tu capacidad.
Así que tu tercer compañero, similar a una “Reşha”, es tanto pobre como incoloro. Rápidamente se evapora con el calor del Sol, abandona su ego y asciende en vapor, elevándose hacia el cielo. La materia densa en su interior se enciende con el fuego del amor y se transforma en luz a través del resplandor. Se aferra y se aproxima a un rayo de luz que proviene de las manifestaciones de esa luz.
¡Oh tú, que eres como una “Reşha”! Dado que reflejas directamente al Sol, en cualquier nivel en que te encuentres, siempre encontrarás una abertura o una ventana clara a través de la cual podrás mirar con certeza visual al mismo Sol. Y no tendrás ninguna dificultad para atribuirle las asombrosas obras del Sol. Podrás, sin ninguna duda, atribuirle los majestuosos atributos que le corresponden. Ninguna cosa puede apartarte de atribuirle las impresionantes obras de su soberanía esencial. Ni la estrechez de los velos, ni las limitaciones de las capacidades, ni la pequeñez de los espejos te confundirán ni te desviarán de la verdad. Porque, como miras directamente hacia él de manera pura y sincera, entiendes que lo que se ve en los receptores y lo que se observa en los espejos no es el Sol mismo, sino más bien una especie de sus manifestaciones, una variedad de reflejos coloridos. Aunque esos reflejos son como sus títulos, no pueden mostrar toda la majestuosidad de sus obras.
Así, con esta alegoría mezclada con la verdad, se llega a la perfección por tres caminos diferentes. Y en las características de esa perfección y en los detalles de los grados de la percepción, son diferentes. Pero en el resultado final, en la certeza sobre la verdad y en la confirmación de la realidad, están de acuerdo.
Así como una persona que nunca ha visto el Sol directamente, solo ve su sombra reflejada en el espejo de la Luna. No puede comprender la majestuosa luz y la atracción asombrosa que pertenecen al Sol. Solo lo acepta por la palabra de aquellos que lo han visto y lo sigue por imitación.
De manera similar, aquellos que no alcanzan el nivel más alto de los nombres divinos como “Kadir” y “Muhyi” a través de la herencia de Ahmed (A.S.M.), aceptan la gran resurrección y el gran día del Levantamiento de manera imitativa y dicen: “no es una cuestión racional”. Porque la verdad de la resurrección y el día del Levantamiento son manifestaciones del mayor nombre de Allah y de algunos nombres divinos en sus niveles más altos. Aquel cuya visión no alcanza ese nivel se ve obligado a aceptar por imitación. Pero aquel cuya mente entra en ese nivel, ve la resurrección y el día del Levantamiento con la misma facilidad que ver el día y la noche, el invierno y la primavera, y los acepta con la tranquilidad del corazón.
Así es que el Corán menciona la resurrección y el día del Levantamiento en su nivel más elevado y con los detalles más completos, y nuestro Profeta Aleyhissalatu Vesselam, que es la manifestación del mayor nombre de Allah, lo enseña. Los profetas anteriores, en cambio, debido a las exigencias de la sabiduría en la guía, no enseñaron la resurrección en su grado más alto ni con los detalles más amplios, ya que sus naciones estaban en un estado más sencillo y primitivo. También por esta razón, algunos evliyas, cercanos a Allah no han visto, o no han mostrado, ciertos pilares de la fe en Allah en su nivel más elevado. Y por este motivo, los grados en el marifetullah, conocimiento en Allah entre los sabios varían considerablemente. Muchos otros misterios se revelan a partir de esta verdad.
Ahora bien, dado que esta alegoría insinúa un poco la verdad y, al ser la verdad tan amplia y profunda, nosotros también nos conformamos con la alegoría. No entraremos en misterios que están más allá de nuestros límites y capacidades.