Vigésimo Séptima Ventana
اَللّٰهُ خَالِقُ كُلِّ شَيْءٍ وَهُوَ عَلٰى كُلِّ شَيْءٍ وَك۪يلٌ
Miramos las cosas en el universo que se ven como “causas y producto de las causas”, y vemos que la mejor causa no tiene suficiente poder para hacer el producto más común de las causas. Es decir las causas son un velo, aquel que hace los productos de las causas, es alguien diferente.
Por ejemplo: Miramos el poder de la memoria que se coloca en un lugar tan pequeño como una mostaza dentro de una cabeza humana, como un ejemplo diminuto entre un sin fin de seres artísticos. Vemos que es como un libro tan abarcativo, tal vez como una biblioteca, que toda la aventura de su vida está escrita sin mezclarse en ella.
¿Qué causa se puede mostrar para este milagro de poder? ¿Circunvoluciones del cerebro? ¿Los simples átomos inconscientes de las células? ¿Los vientos de la casualidad? Sin embargo, ese milagro del arte puede ser el arte de tal Ser, que desde el gran cuaderno de las obras del ser humano que se abrirá en la Resurrección, copie una pequeña escritura para recordar en el tiempo de la contabilidad y para informar de que se escribe cada acto que uno hace, y la entregue a las manos de la mente.
Aquí, compara todos los huevos, semillas y granos como ejemplo con la memoria del ser humano, y compara estos pequeños milagros abarcativos con otros productos de las causas. Porque no importa qué ser y producto de las causas mires, hay un arte tan maravilloso, no solamente su causa común y simple, sino que si juntara todas las causas revelarían su incapacidad ante él. Por ejemplo: El sol, que se cree que es una gran causa, si se le preguntara, suponiendo que tenga voluntad y consciencia: “¿Puedes hacer el cuerpo de una mosca?” Por supuesto, dirá: “Por la gracia de mi Creador, hay mucha luz, colores y calor en mi tienda. Pero el cuerpo de la mosca tiene cosas como ojos, oídos y vida que no están ni en mi tienda ni en mi poder”.
Además, tal como el maravilloso arte y adorno en los productos de las causas, descartan las causas, indican a Vacibul Vucud, Ser Necesario que es Musebbibul Esbab, El que origina las causas; según el misterio deوَ اِلَيْهِ يُرْجَعُ اْلاَمْرُ كُلُّهُentregan los asuntos a Él.
Asimismo, los resultados, propósitos y beneficios que están colgados en los productos de las causas, abiertamente muestran a un Rabb‑i Kerim, Señor Benevolente y a un Hakím-i Rahim, Sabio Compasivo detrás del velo de las causas.
Porque las causas inconscientes seguramente no trabajan pensando en un propósito. Sin embargo vemos: cada ser que vino a la existencia, viene a la existencia siguiendo no a un solo propósito, sino que a muchos propósitos, beneficios y razones. Esto significa que un Rabb‑i Hakím y Kerim, Señor Sabio y Benevolente hace esas cosas y las manda. Hace que esos beneficios se conviertan en el propósito de su existencia.
Por ejemplo, la lluvia viene. Las causas que aparentemente resultan en la lluvia; se sabe cuán lejos están de pensar en los animales y compadecerse de ellos. Entonces, se manda ayuda por la sabiduría de un Halik‑i Rahim, Creador Compasivo, que creó a los animales y se hizo cargo de sus sustentos. Incluso, se le llama “misericordia” a la lluvia. Porque debido a que contiene las obras de la misericordia y los beneficios, como si la misericordia se hubiera encarnado en forma de lluvia, se hubiera vuelto en gotas, y viene en forma de gotas.
Además, todos los ornamentos y ostentaciones en todas las plantas y animales adornados que sonríen al rostro de todos los seres, abiertamente, señalan a la necesaria existencia y unidad de un Ser Zulcelal, Majestuoso que quiere ser presentado, querido e informar de sí mismo a través de estas bellas y ornamentadas artes detrás del velo de lo Oculto. Entonces, las adornadas cualidades ostentosas que están en las cosas, señalan ciertamente los atributos de hacerse amar e informar. En cuanto a los atributos de hacerse amar e informar de sí mismo, evidentemente testifican la necesaria existencia y unidad de un Sani‑i Kadir, Artífice Poderoso que es Vedud y Maruf, Amoroso y Conocido.
En resumen: Debido a que la causa es muy común, incapaz, y el producto de la causa que se le atribuye es muy artístico y valioso, descarta la causa. También, el propósito y beneficio de cada producto de las causas, quitan las ignorantes causas sin vida; lo entrega a la mano de un Sani‑i Hakím, Artífice Sabio. También los ornamentos y las destrezas en el rostro de los productos de las causas, indican a un Sani-i Hakím que quiere informar de Su propio poder a los seres conscientes, y que desea que ellos Le amen.
¡Oh desventurado que adora a las causas! ¿Cómo puedes explicar estas tres importantes verdades? ¿Cómo puedes engañarte a ti mismo? Si tienes mente, rasga el velo de las causas. Di“vahdehu la sherike leh”, “Él es único, no tiene asociado” y sálvate de las innumerables sospechas infundadas.