Vigésimo Primera Ventana
وَالشَّمْسُ تَجْر۪ي لِمُسْتَقَرٍّ لَهَا ذٰلِكَ تَقْد۪يرُ الْعَز۪يزِ الْعَل۪يمِ
El sol que es la lámpara del universo, es una ventana brillante y luminosa, como el sol para la existencia y la unidad de Sani, Artífice del universo.
Sí, doce planetas con nuestro globo terráqueo que se llama el sistema solar; sus grandezas en términos de tamaño son muy variadas y sus posiciones en términos de distancia y cercanía son muy variadas, y sus velocidades de movimiento son muy variadas, pero están vinculadas con total orden y sabiduría y con una medida perfecta, y sin desviarse ni un segundo en sus movimientos y rotaciones; y están atados con el sol a través de una ley divina que se llama la ley de atracción, es decir, ellos están sujetos a su líder; esto muestra un gran esplendor del poder divino y unidad de Rab, Señor.
Porque girar y emplear a esos cuerpos celestes inanimados, a esas grandes masas inconscientes de varias maneras y a varias distancias, y en varios movimientos dentro de un infinito orden y equilibrio de sabiduría; compara en qué grado de poder y sabiduría lo demuestran. Si incluso una iota de coincidencia interfiere con esta gran y pesada tarea, explotará de tal manera que destruirá el universo. Porque si por un minuto la casualidad detiene a uno y hace que se salga de su eje, provoca que choque con otros. Puedes comparar cuán aterrador es que se choquen los cuerpos celestes que son mil veces más grandes que el globo terráqueo.
Remitiendo a las extrañezas del sistema solar, es decir, de los doce planetas que son los seguidores y frutos del sol, al abarcativo conocimiento divino, miramos solamente al globo terráqueo que es nuestro planeta, vemos este planeta nuestro de una manera de mostrar una majestad y grandeza del rububiyet, una magnificencia de la soberanía divina, y la total misericordia y sabiduría, hace que (tal como se notificó en la Tercera Carta) él viaje largamente alrededor del sol con la orden de Rab, para un servicio muy enorme. Siendo un barco de Rab, se llenó con los artísticos seres extraños de lo Divino, se le dio un estatus de un hogar móvil para los siervos conscientes, como un lugar de excursión. Y como la manecilla de las horas que dirá los tiempos y el cómputo, incluso la luna está atada a él con cálculos precisos y gran sabiduría, y se le asignó un viaje diferente a otros lugares.
Así, estos estados de nuestro bendito planeta, con un testimonio que tiene la fuerza del globo terráqueo, prueba la necesaria existencia y unidad de un Kadir‑i Mutlak, Poderoso Absoluto. Ya que nuestro planeta es así, puedes comparar el sistema solar con él.
Además, el sol está hecho para girar sobre su propio eje como una rueca bajo la orden de un Kadir‑i Zulcelal, Poderoso de la Majestad Sublime para enrollar en una bola los hilos inmateriales llamados gravedad y atar a los planetas con ellos y ponerlos en orden. Así también es impulsado junto con sus planetas a una velocidad que corta la distancia de cinco horas por segundo, según una estimación, hacia la Constelación de Hércules, o hacia el “Sol de los Soles”. Esto ciertamente ocurre a través del poder y por la orden del Ser Zulcelal, Majestuso que es el sultán de la eternidad, o sea sin inicio ni final. Es como si Él hiciera que el ejército del sistema solar que es como Sus soldados obedientes, realizara estas maniobras para mostrar la magnificencia de Su Rububiyet.
¡Oh maestro cosmógrafo! ¿Qué coincidencia podría interferir en estos asuntos? ¿La mano de qué casualidad puede alcanzar esto? ¿Qué fuerza podría acercarse a esto? Vamos, dime tú… Tal Sultán‑i Zulcelal, Rey Majestuoso, mostrando inhabilidad, ¿de alguna manera permitiría que alguien más entre en su propiedad? En particular, ¿daría a los seres vivos que son el fruto, resultado, propósito y resumen del universo, a otras manos? ¿Dejaría que otros interfieran en ellos? Especialmente, ¿dejaría a los seres humanos, que son el más perfecto de esos frutos y el más perfecto de esos resultados y el gobernante de la tierra y huésped reflectivo de aquel Sultán? ¿Y remitiéndolos a la naturaleza y a la casualidad, disminuiría a la nada la majestad de su soberanía y haría caducar la perfección de Su sabiduría?