Vigésimo Cuarta Ventana
لَٓا اِلٰهَ اِلَّا هُوَ كُلُّ شَيْءٍ هَالِكٌ اِلَّا وَجْهَهُ لَهُ الْحُكْمُ وَاِلَيْهِ تُرْجَعُونَ
La muerte es una prueba del rububiyet, tanto como la vida. Es una evidencia de la unidad divina muy fuerte. Según la indicación deاَلَّذ۪ى خَلَقَ الْمَوْتَ وَالْحَيٰوةَfue mostrado en la Primera Carta que la muerte no es inexistencia, ni ejecución, ni terminación, ni nada, ni es una destrucción sin hacedor, sino que es librarse del servicio, cambiar de lugar, cambiar el cuerpo, un retiro del deber, liberarse de la prisión del cuerpo, y es una maravillosa obra de la sabiduría.
Sí, como los seres en la faz de la tierra y los seres vivos y la viva faz de la tierra dan testimonio de la necesaria existencia y unidad de un Sani‑i Hakím, Artífice Sabio. Asimismo, esos seres vivos a través de sus muertes, testifican la eternidad y unidad de un Hayy-i Baki, Viviente Eterno. En la Vigésima Segunda Palabra; Como se ha probado y explicado que la muerte es una prueba de la unidad divina y una evidencia de la eternidad divina muy fuerte, referiremos este tema a esa palabra y sólo declararemos un importante punto sutil suyo.
Así es, tal como los seres vivos a través de sus existencias, señalan la existencia de un Vacibul Vucud, Ser Necesario. Asimismo, esos seres vivos a través de sus muertes dan testimonio de la eternidad y unidad de un Hayy‑i Baki, Viviente y Eterno. Por ejemplo, tal como la faz de la tierra, que es un solo ser vivo, muestra a Sani a través de su orden y condición, y cuando muere, es decir, cuando el invierno cubre la faz de la tierra con su blanca mortaja, quita la mirada del ser humano desde ella. O bien, la mirada vuelve al pasado después de ese funeral de primavera que se fue, muestra una visión más amplia.
Es decir, como todas las primaveras pasadas, que llenan la tierra, que cada una de ellas es un milagro del poder divino, dan testimonio de la existencia e implican la llegada de los seres vivos llenos de la primavera, que vendrán nuevamente y que cada uno de ellos es una maravilla del poder divino y una tierra viva, por eso, dan testimonio de la necesaria existencia, unidad y eternidad de un Sani‑i Zulcelal, Artífice Majestuoso, un Kadir-i Zulkemal, Poderoso de la Perfección Sublime, un Kayyum-u Baki, Permanente y Eterno, y un Shems-i Sermedi, Sol Eterno en una medida tan ancha, de una forma tan brillante y en un grado tan fuerte, y muestran pruebas tan brillantes que inevitablemente hacen decirاٰمَنْتُ بِاللّٰهِ الْوَاحِدِ اْلاَحَدِ
En resumen: según el misterio deوَ يُحْيِى اْلاَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَاtal como esta tierra viva da testimonio de Sani en una primavera; con su muerte, gira las miradas a los milagros de Su poder que están alineados en las dos alas del pasado y futuro. En lugar de una sola primavera, muestra miles de primaveras. En lugar de un solo milagro, indica miles de milagros de Su poder. Y cada primavera, cada una de ellas da testimonio más definitivamente que esta primavera presente. Porque los que cruzaron al pasado se fueron con sus nombres aparentes, detrás de ellos, otros como ellos llegaron en su lugar.
Es decir, las causas aparentes no son nada. Muestra que solo un Kadir‑i Zulcelal, Poderoso y Majestuoso los creó y los envió, conectándolos a causas con Su sabiduría. Y las vivas faces de la tierra alineadas en el tiempo futuro, dan testimonio más brillante. Porque serán hechos de la nada y enviados de nuevo, serán colocados en la tierra y hechos para servir y luego serán enviados.
Así, ¡oh negligente, que te quedaste atrapado en la naturaleza y llegaste a ahogarte en el pantano! Algo que no tiene una mano espiritual sabia y poderosa para alcanzar todo el pasado y el futuro, ¿cómo puede interferir en la vida de esta tierra? ¿Podrían la casualidad y la naturaleza, que son insignificantes como tú, interferir con eso? Si quieres salvarte, di: “La naturaleza es, a lo sumo, un libro del poder divino. En cuanto a la casualidad, es un velo de una sabiduría divina escondida que cubre nuestra ignorancia”, y acércate a la verdad.