Trigésima Ventana
لَوْ كَانَ ف۪يهِمَٓا اٰلِهَةٌ اِلَّا اللّٰهُ لَفَسَدَتَا
كُلُّ شَيْءٍ هَالِكٌ اِلَّا وَجْهَهُ لَهُ الْحُكْمُ وَاِلَيْهِ تُرْجَعُونَ
Esta es la Ventana de los estudiosos de la teología, basada en “imkan y hudus” (la contingencia y la creación), y su camino para probar al Vacibul Vucud, Ser Necesario. Al referir los detalles de esto a los grandes libros de los eruditos meticulosos, como “Sherhul‑Mevakif” y “Sherhul-Makasid”, mostraremos solo uno o dos rayos que llegan al alma desde la refulgencia del Corán y desde esta ventana. Así es:
El requerimiento de ser la autoridad y soberano, es no aceptar al adversario, es rechazar la participación y eliminar la interferencia. Es por eso, que si existieran dos jefes en un pueblo pequeño, romperían la comodidad y el orden del pueblo. Si existieran dos directores en un municipio y dos gobernadores en una provincia, ofuscarían todo. Si hubiera dos reyes en un país, causarían un lío tormentoso.
Ya que una sombra débil y una pequeña muestra de la sombra del dominio, y la autoridad no aceptan la intervención de tal rival y opuesto en personas inhábiles que necesitan ayuda; compara en qué medida esa ley de denegación de intervención se impone en un Kadir‑i Mutlak, Todopoderoso con un dominio en la forma de sultanato absoluto, y la autoridad en el grado de rububiyet.
Es decir, el absoluto y permanente requerimiento de la divinidad y rububiyet, es la unidad y unicidad. Una prueba clara y testimonio definitivo de esto, es el orden perfecto y la armonía muy hermosa en el universo. Hay tal orden desde el ala de la mosca hasta las lámparas celestiales. La mente ante él, por su asombro y admiración, dice: “Subhan'Allah, Masha'Allah, Barek'Allah” y se postra.
Si hubiera un ápice de espacio para un copartícipe, si él hubiera intervenido según la indicación de la generosa aleyaلَوْ كَانَ ف۪يهِمَٓا اٰلِهَةٌ اِلَّا اللّٰهُ لَفَسَدَتَا el orden se rompería, la forma se cambiaría y se verían los signos de la corrupción. Sin embargo, por la indicación deفَارْجِعِ الْبَصَرَ هَلْ تَرٰى مِنْ فُطُورٍ ❋ ثُمَّ ارْجِعِ الْبَصَرَ كَرَّتَيْنِ يَنْقَلِبْ اِلَيْكَ الْبَصَرُ خَاسِئًا وَهُوَ حَس۪يرٌ y con esta expresión, por mucho que la mirada del ser humano intente buscar la falla, no puede encontrar la falla en ninguna parte, y estando cansado, se acercará al ojo que es su destinación y le dirá a la mente crítica que lo envió: “Me cansé en vano, no hay falla”, y esto demuestra que la regularidad y el orden son muy perfectos. Entonces, el orden del universo es el testigo cierto de la unidad divina.
Vayamos al “hudûs”. Los eruditos de la metodología dijeron:
“El universo es variable. Cada variable fue creada después. Cada cosa que fue creada después, tiene un inventor, es decir un creador. En cuyo caso, este universo tiene un creador sin inicio.”
Nosotros también decimos: sí, el universo fue creado después. Porque vemos que en cada siglo, tal vez en cada año, tal vez en cada estación, un universo, un reino va y el otro viene. Esto significa que existe un Kadir‑i Zulcelal, Poderoso y Majestuoso que creó este universo desde la nada, crea uno nuevo cada año, tal vez en cada estación y tal vez cada día lo muestra a los seres conscientes, y luego lo saca, y trae uno diferente. Los coloca uno detrás del otro y los cuelga en la línea del tiempo de una manera encadenada. Por supuesto, son los milagros del poder de un Ser Kadir, Todopoderoso que crea universos que van y vienen de la nada ante nuestros ojos en cada primavera, que es como un universo renovante como este reino. Por supuesto, el Ser que siempre crea y cambia los reinos en el reino, incluso, definitivamente creó Él este reino. E hizo de este reino y de la faz de la tierra una casa de huéspedes para esos grandes huéspedes.
Vayamos al tema “imkan” (contingencia). Los eruditos de la metodología dijeron:
Imkan es la igualdad de los dos lados. Es decir: la inexistencia y la existencia, si fueran ambas equivalentes, se necesitaría a alguien que asigne, prefiera, y cree. Porque los seres creados no pueden crearse uno al otro, ni permanecer sucesivamente. O tampoco puede ser en forma de rotación, creando uno al otro y el otro a uno diferente. En cuyo caso, existe un Vacibul Vucud, Ser Necesario, que así los crea. Invalidaron la rotación y sucesión a través de doce conocidas pruebas absolutas, llamadas “arshí y sullemí”, las mostraron como imposibles. Cortaron la cadena de las causas y demostraron la existencia de Vacibul Vucud.
Nosotros también decimos: en lugar de cortar las causas al final del universo a través de las pruebas de la sucesión, mostrar el sello exclusivo a Halik‑i Kulli Shey, Creador de Todas las Cosas, en cada cosa, es más cierto y más fácil. Por la refulgencia del Corán, todas las Ventanas y todas las Palabras siguieron ese principio. Sin embargo, el punto de contingencia posee una amplitud infinita. Muestra la existencia de Vacibul Vucud por innumerables aspectos. No está restringido sólo al camino de cortar la sucesión de los eruditos de la metodología (de hecho, esa carretera es ancha y grande). Por cierto, por incalculables caminos, abre un camino al conocimiento en Vacibul Vucud. Así es:
Mientras cada cosa vacila en su existencia, en sus atributos, en su duración, en un sinfín de posibilidades, es decir, en muchas formas y direcciones, vemos que dentro de esas innumerables direcciones, sigue un camino regular con respecto a la existencia. Cada atributo se le da de una manera especial. Incluso todos los atributos y estados que cambió durante su vida se dan con tal asignación. Es decir, por la voluntad de un asignador, por la elección de un seleccionador, por la creación de un creador sabio; entre infinitos caminos, lo induce por un camino sabio, y lo viste con atributos y estados regulares.
Luego lo saca de la singularidad y lo convierte en parte de un objeto compuesto, y las posibilidades aumentan. Porque se puede encontrar de miles de formas en ese objeto. Sin embargo, en esos estados inconclusos, se le da un estado específico y concreto; se realizan importantes resultados, beneficios y deberes en ese objeto. Entonces, incluso hace que ese objeto se convierta en parte de otro objeto. Las posibilidades aumentan más. Porque puede ser en miles de formas. Aquí, en esas miles de formas, se da una sola forma. A través de esa forma, se llevan a cabo tareas importantes, etcétera… Cada vez más, muestra con más certeza la necesaria existencia de un Hakím‑i Mudebbir, Sabio Ordenador. Informa que fue enviado por orden de un Ámir-i Alím, Gobernante Omnisciente.
En todas estas composiciones que se convierten en un cuerpo dentro de un cuerpo y una parte dentro de otra; Así como un soldado tiene un deber especial, una sabia relación y un servicio ordenado a cada una de esas delegaciones, incluyendo su equipo, compañía, batallón, regimiento, facción y ejército. También, tal como una célula de tu pupila, tiene una relación y un deber en tu ojo. Tiene un sabio deber y servicio, incluso en proporción a la totalidad de tu cabeza. Si se pierde un ápice, la salud y la administración del cuerpo se deteriorarán. Cada una de ellas tiene un deber específico y una posición sabia en los vasos sanguíneos, el sistema nervioso en el sentimiento y el movimiento, e incluso para el cuerpo en general. Entre miles de posibilidades, esa situación particular fue dada por la sabiduría de un Sani‑i Hakím, Artífice Sabio.
De la misma manera: Así como los seres en este universo, cada uno con su propia esencia y atributos, un cuerpo único y una forma sabia y atributos benéficos entre muchos caminos de las posibilidades, dan testimonio de un Vacibul Vucud ; Asimismo, cuando entran en las composiciones, anuncian a su Sani en cada composición con una lengua diferente. Así sucesivamente, hasta la composición más grande, por su relación, deber y servicio, testifican la necesaria existencia, voluntad y elección de Sani‑i Hakím. Porque aquel que instala una sola cosa en todas las composiciones, manteniendo sus relaciones sabias, puede ser el Halik de todas esas composiciones. Es decir, es como que una sola cosa le señala con miles de lenguas.
Aquí, no tanto como los seres del universo, sino por cierto en el punto de las posibilidades en cantidad de los atributos y las composiciones de los seres, aparecen testimonios de la existencia de un Vacibul Vucud.
Así, ¡oh negligente! ¡Que sordo y tonto hay que ser para no escuchar estos testimonios y estas voces que llenan el universo! Vamos, dime tú.