Segunda Ventana
Cuando las cosas, en su existencia y personificación están indecisas, confusas y sin forma entre infinitos caminos de posibilidades, de repente se les dan una personificación muy ordenada y sabia, que por ejemplo en la cara de cada persona, existe un signo de diferencia contra cada una de la raza humana, en esa pequeña cara se equipa con sentimientos interiores y exteriores con total sabiduría; por este aspecto, demuestra que esa cara es un sello de la unidad divina muy brillante. Tal como cada cara atestigua la existencia de un Sani‑i Hakím, Artífice Sabio e indican a Su unidad por cientos de aspectos, muestra a los ojos de la mente que ese sello que ellas manifiestan a través de la totalidad de todas esas caras, es un sello exclusivo del Creador de todas las cosas.
¡Oh incrédulo! ¿A qué mesa de trabajo puedes atribuir estas marcas inimitables y el brillante sello de Samediyet que está en su totalidad?