Novena Ventana
Las adoraciones generales en el universo abiertamente muestran un Mabud‑u Mutlak, Absoluto Digno de Adoración. Sí, las adoraciones de todos los seres espirituales y los ángeles con total sumisión, que están establecidas por los testimonios de las personas que fueron al reino de los espíritus y al reino del interior, que se encontraron con los seres espirituales, y todos los seres vivos cumplen deberes a la vista con total orden en una forma de adoración, y los servicios de todos los seres sin vida como los elementos en forma de adoración con total obediencia, muestran la necesaria existencia y unidad de un Mabud-u Bilhak, Verdadero Digno de Adoración..
Asimismo, los conocimientos verídicos de todos los sabios, que cada grupo suyo lleva la fuerza de un consenso y reportes unánimes, los agradecimientos fructíferos de todo el grupo de los que dan agradecimientos, las conmemoraciones refulgentes de todos aquellos que hacen conmemoraciones a Allah, las alabanzas –que aumentan los otorgamientos– de todos aquellos que dan alabanzas, las creencias con pruebas en la unidad divina y la descripción de todos aquellos que tienen la fe en la unidad divina, los verdaderos amores y afectos de todos aquellos que aman a Allah, la voluntad y consideración leales de quienes lo buscan, la seria demanda y penitencia de aquellos que se vuelven hacia Él, de nuevo muestran la necesaria existencia, total rububiyet y unidad de un Mabud‑u Ezeli, Adorable Eterno que es Maruf, Reconocido, Mezkur, Recordado, Meshkur, Agradecido, Mahmud, Loado, Vahid, Único, Mahbub, Amado, Mergub, Anelado y Maksud, Deseado..
Asimismo, todas las adoraciones aceptables de todos los perfeccionados seres humanos, y las refulgencias, súplicas, visiones y descubrimientos espirituales que surgen del resultado de esas adoraciones aceptables, de nuevo muestran la necesaria existencia, unidad y total rububiyet de ese Mevcud‑u Lemyezel y Mabud-u Láyezal, Ser Eterno y Digno de Adoración Ilimitado.
Así, una ventana que está iluminada por estos tres aspectos, se abre a la unidad divina.