Decimonovena Ventana
Según el misterio deتُسَبِّحُ لَهُ السَّمٰوَاتُ السَّبْعُ وَاْلاَرْضُ وَمَنْ ف۪يهِنَّ وَ اِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ يُسَبِّحُ بِحَمْدِه۪Sani‑i Zulcelal, Artífice Majestuoso instaló tantas sabidurías y significados en los cuerpos celestiales, como si provocara que ellos hablen con las palabras de los soles, lunas y estrellas para expresar Su gloria y belleza; asimismo, incluso colocó tales sabidurías, significados y propósitos en los seres que están en la atmósfera, como si provocara que la atmósfera hable con las palabras de los relámpagos, truenos y gotas. Y enseña su total sabiduría y la belleza de su misericordia.
Y tal como hace que la cabeza del globo terráqueo hable con las palabras significativas llamadas animales y plantas; así muestra las perfecciones de Su arte al universo. Asimismo, incluso a las plantas y árboles que son las palabras de esa cabeza, hace que hablen a través de las palabras de las hojas, flores y frutas; así de nuevo anuncia Su total arte y la belleza de Su misericordia. Y las flores y frutas que cada una es una palabra, hace que ellas hablen a través de las palabras de las semillas; así enseña las sutilezas de Su arte y Su total rububiyet a los seres conscientes.
Así, entre estas innumerables palabras de glorificación, prestamos atención al estilo de la expresión de un solo brote y una sola flor, y los escucharemos. Sabremos cómo testifican.
Sí, cada planta, cada árbol, a través de muchas lenguas muestran a su Sani, Artífice tanto que dejan a la gente atenta en asombros, y provoca que aquellos que le miran, digan "¡Subhan'Allah! ¡Qué hermoso están testificando!
Sí, en el tiempo en que cada planta florezca y en el instante de dar brotes, sus glorificaciones en el tiempo de su discurso espiritual de una manera sonriente, son bellas y evidentes como ellas mismas. Porque con la boca bella de cada flor, con la lengua del brote ordenado, con las palabras de las semillas mesuradas y los granos ordenados, ese orden que muestra la sabiduría, observadamente está dentro de una mesura que muestra el conocimiento. Y en cuanto a esa medida, está dentro de un bordado del arte, que muestra el talento del arte. Y en cuanto a ese bordado del arte, está dentro de un ornamento que muestra la gracia y benevolencia. E incluso ese ornamento, está dentro de los aromas dulces que muestran la misericordia y otorgamiento. Y estas cualidades significativas que una está dentro de la otra, son una lengua de testimonio, tanto que describe a Sani‑i Zulcemal, Artífice de la Belleza Sublime con Sus nombres, también lo define con sus atributos, también interpreta las manifestaciones de Sus nombres, también expresa Su ser amado y reconocido.
Así, si escuchas tal testimonio desde una sola flor, si pudieras escuchar a todas las flores en los jardines de Rab, Señor en la faz de la tierra, si oyeras en qué grado alto están anunciando la necesaria existencia y unidad de Sani‑i Zulcelal, Artífice de la Majestad Sublime ¿puedes permanecer con alguna duda, sospecha y negligencia? Si permaneces, ¿se te puede llamar a ti un ser humano y un ser consciente?
Ahora, ¡ven, mira un árbol atentamente! Aquí, en la primavera, ve la boca sutil en la que las hojas aparecen ordenadamente, las flores florecen mesuradamente, las frutas crecen con sabiduría y misericordia, y se mueven en las manos de las ramas como los niños por la brisa del viento. Así como el justo equilibrio en el sabio orden se expresa con la lengua de las hojas que se ponen verdes por una mano benévola, con el lenguaje de las flores sonriendo con la alegría de la benevolencia, y con las palabras de los frutos sonriendo con una manifestación de misericordia divina, cuidadosos artes y bordados que están en un equilibrio que muestra la justicia, distintos sabores que muestran la misericordia y benevolencia que están dentro de los hábiles bordados y adornos, y los granos y las semillas que son los milagros del poder divino y que están dentro de los diversos aromas bonitos y sabores deliciosos; muestran de una manera muy evidente la necesaria existencia, unidad, la belleza de la misericordia y el total rububiyet de un Sani‑i Hakím, Artífice Sabio, Kerim, Benevolente, Rahim, Compasivo, Muhsin, Benefactor, Mun’im, Otorgador, Mucemmil, Embellecedor y Mufaddil, Exaltador.
Así, si pudieras escuchar a la vez las lenguas de los estados de los árboles en toda la faz de la tierra, verías y entenderías cuán hermosas joyas existen en el tesoro deيُسَبِّحُ لِلّٰهِ مَا فِى السَّمٰوَاتِ وَ اْلاَرْضِ
Así, ¡Oh desafortunado negligente que se cree a la deriva en la ingratitud! Si no se desea conocer a un Kerim‑i Zulcemal, Benevolente de la Belleza Sublime que se te presenta con lenguajes tan ilimitados, te hace conocer y te hace amar, estos lenguajes deben ser silenciados. Como no pueden ser silenciados, se debe escucharlos. Si tapas tus oídos con negligencia, no podrás escapar. Porque al tapar tus oídos, el universo no calla, los seres no quedan en silencio, los testigos de la unidad divina no callan. Por supuesto que te condenarán…