Trigésima Tercera Palabra
Consta de Treinta y Tres Ventanas
Por un aspecto es Trigésima Tercera Carta y por otro aspecto es Trigésima Tercera Palabra
﷽
سَنُر۪يهِمْ اٰيَاتِنَا فِي الْاٰفَاقِ وَف۪ٓي اَنْفُسِهِمْ حَتّٰى يَتَبَيَّنَ لَهُمْ اَنَّهُ الْحَقُّ اَوَلَمْ يَكْفِ بِرَبِّكَ اَنَّهُ عَلٰى كُلِّ شَيْءٍ شَه۪يدٌ
Pregunta: Dicen: Pedimos a manera corta y breve, la notificación y el aspecto de la indicación del ser humano y del universo, que son el reino pequeño y el reino grande, a la necesaria existencia y unidad divina, a los atributos y cualidades de Rab, que se expresan por estas dos aleyas abarcativas. Porque los incrédulos han ido demasiado lejos. ¿Cuándo diremosوَ هُوَ عَلٰى كُلِّ شَيْءٍ قَد۪يرٌy levantaremos nuestras manos?
Respuesta: Las treinta y tres Palabras escritas son treinta y tres gotas del mar de esa aleya y del océano de la verdad, que él recibió refulgencia. Si las miran, pueden obtener su respuesta. Por ahora, solo decimos lo siguiente como indicar a las infiltraciones de una gota desde ese mar:
Por ejemplo: Tal como si una persona milagrosa quiere construir un palacio enorme; en primer lugar, pone sus bases y fundamentos de una manera ordenada con sabiduría y lo arregla apropiadamente a sus resultados y propósitos en el futuro. Luego, divide y elabora hábilmente en rangos y partes. Luego ordena y organiza esos rangos. Luego decora con bordados. Luego lo ilumina con lámparas eléctricas. Luego, hace nuevos inventos, cambios y transformaciones en cada capa para renovar su habilidad y benevolencia en ese palacio magnífico y adornado. Luego, en cada puesto coloca un teléfono conectado a su propio rango y abre una ventana, y desde cada una de ellas se ve su propio rango.
Asimismo,وَ لِلّٰهِ الْمَثَلُ اْلاَعْلٰىSani‑i Zulcelal, Artífice Majestuoso, Hákim-i Hakím, Soberano Sabio, Adl-i Hakem, Juez Justo y Fátir-i Bímisal, Creador Incomparable que está nombrado con mil y un nombres sagrados, quiso la creación de este palacio del universo y el árbol de la creación que son un gran reino magnífico. En seis días, reveló los cimientos de ese palacio y de ese árbol con los principios de Su sabiduría y las reglas de Su conocimiento infinito. Luego, lo dividió en capas y ramas sublimes y bajas, y lo detalló y describió con los principios del decreto divino. Luego dispuso cada división y cada capa de cada ser con el principio del arte y la benevolencia. Luego adornó todo, cada reino, de una manera digna de él, como por ejemplo, adornó el cielo con estrellas y la tierra con flores. Luego, manifestó e iluminó Sus nombres en esas áreas de las leyes generales y las reglas abarcativas. Luego, trajo los nombres de Rahman y Rahim, Misericordioso y Compasivo para ayudar de manera especial a los individuos que clamaban ante la presión de esta ley general. Es decir, tiene benevolencias especiales, ayudas especiales y manifestaciones especiales en esos principios universales y generales suyos: Todo puede beneficiarse de él en todo momento, para todas sus necesidades, puede pedir ayuda a Él y puede mirarlo. Luego, abrió ventanas desde cada lugar, desde cada capa, desde cada reino, desde cada grupo, desde cada individuo, desde todas las cosas que mostrarán a Él mismo, es decir, que informarán de Su existencia y unidad. Dejó un teléfono en cada corazón.
Ahora, por supuesto, no comenzaremos a hablar de estas ventanas interminables, superior a nuestro límite. Refiriéndolas al vasto conocimiento divino, indicaremos solamente a las treinta y tres ventanas, de una manera concisa y breve, que son los reflejos de las aleyas del Corán, para que la Trigésima Tercera Carta de la Trigésima Tercera Palabra concuerde con la cantidad de las glorificaciones después de la oración ritual; remitimos su explicación a otras Palabras.