Primera Sección
﷽
لَوْ كَانَ ف۪يهِمَٓا اٰلِهَةٌ اِلَّا اللّٰهُ لَفَسَدَتَا
لَٓا اِلٰهَ اِلَّا اللّٰهُ وَحْدَهُ لَا شَر۪يكَ لَهُ ، لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ يُحْي۪ي وَيُم۪يتُ وَهُوَ حَيٌّ لَا يَمُوتُ بِيَدِهِ الْخَيْرُ وَهُوَ عَلٰى كُلِّ شَيْءٍ قَد۪يرٌ وَاِلَيْهِ الْمَص۪يرُ
En una noche de Ramadán, nos dimos cuenta de que hay un nivel de fe en la unidad divina y una buena noticia en cada una de las once oraciones de esta palabra de la unidad divina, y que de esos niveles dije sólo el significado enلَا شَر۪يكَ لَهُen forma de una discusión representativa y un hipotético debate según la comprensión de la gente común y corriente, y el lenguaje del estado en forma de un lenguaje verbal. Escribo esa conversación basándome en los deseos y peticiones de mis preciosos hermanos y amigos de la mezquita que me sirven. Así es:
Suponemos, que hay una persona que a nombre de todos los socios que piensan en todo tipo de politeísmo, que son incrédulos y desviados como todos los adoradores de la naturaleza, los adoradores de las causas y los politeístas; esa persona hipotética quiere ser el Señor de algo en el universo y dice ser el verdadero dueño.
Así que ese reclamante, en primer lugar, se encuentra con un átomo, que es el más pequeño de todas las cosas existentes. Le dice al átomo que él es el Señor y el verdadero dueño de él, con el lenguaje de la naturaleza y de la filosofía.
Ese átomo dice con el lenguaje de la verdad y de la sabiduría divina: Cumplo tareas infinitas. Entro en cada objeto por separado y trabajo en ellos, si tienes el conocimiento y el poder para hacerme cumplir todos esos deberes… además viajamos y trabajamos juntos entre innumerables átomos como yo. Si tienes la autoridad y el poder para emplear y comandar todos aquellos átomos que son mis iguales, y si puedes ser el verdadero dueño y amo de los seres de los que formo parte con perfecto orden, por ejemplo, los glóbulos rojos en la sangre, puedes afirmar que puedas ser mi Señor; puedes atribuirme a alguien que no sea Cenab‑i Hak. En caso contrario, ¡callate! Así como no puedes ser mi Señor, tampoco puedes ni siquiera intervenir. Porque existe un orden tan perfecto en nuestros deberes y operaciones; aquel que no tiene sabiduría infinita ni conocimiento vasto no puede interferir con nosotros. Si interfiere, provocará una confusión. Sin embargo, una persona como tú, que es débil, indefensa y ciega, y cuyas dos manos están en manos de dos ciegos como el azar y la naturaleza, no puede extender un dedo de ninguna manera.
Ese reclamante dijo como dicen los materialistas: “Entonces sé dueño de ti mismo. ¿Por qué le dices que trabaje por cuenta de otro ser?”
El átomo le responde: “Si hubiera tenido una mente como el sol, un conocimiento vasto como su luz, un poder abarcativo como su calor, y emociones tan diversas como siete colores en su luz, y un rostro que se vuelve hacia cada lugar que visito y todo con lo que trato, y si tuviera ojos para ver y palabras para hablar, tal vez sería un tonto como tú y afirmaría que soy dueño de mí mismo. ¡Vete, no conseguirás trabajo conmigo!”
Cuando el representante de los socios pierde su esperanza por el átomo, se encuentra con el glóbulo rojo en la sangre, pensando que con él encontrará trabajo. Le dice en nombre de las causas y en el lenguaje de la naturaleza y de la filosofía: “Yo soy tu Señor y dueño”. Ese glóbulo rojo le dice con el lenguaje de la verdad y la sabiduría divina: "No estoy solo. Si puedes poseer a todos mis pares en el ejército de sangre, donde nuestra marca, servicio y orden son uno, y si tienes la sabiduría precisa y el gran poder para poseer a todas las células del cuerpo a través de las cuales viajamos y trabajamos con sabiduría perfecta, muéstrala, y si puedes mostrarla, tal vez se pueda encontrar algún significado en tu causa. Sin embargo, un tonto como tú, con la naturaleza sorda y el poder ciego en tus manos, no puede interferir en mí ni siquiera en lo más mínimo. Porque el orden en nosotros es tan perfecto que sólo un Ser que ve, oye, sabe y hace todo puede gobernarnos. En ese caso ¡cállate! Mi deber es tan importante y el orden es tan perfecto, que contigo no tengo tiempo para responder a tus confusas palabras.” Así dice y lo despide.
Luego, como no pudo engañarla, el representante se fue y luego se topa con la casita conocida como célula del cuerpo. Le dice en el lenguaje de la filosofía y de la naturaleza: "No pude persuadir al átomo ni al glóbulo rojo, pero tal vez entiendas mi palabra. Puesto que has sido hecho de varias sustancias como una casa diminuta. En cuyo caso, puedo crearte. Eres mi artefacto y soy tu verdadero poseedor.”
En respuesta a él, esa célula dice con el lenguaje de la sabiduría y de la verdad: "De hecho, soy sólo una cosita diminuta. Pero tengo deberes muy grandes, relaciones y conexiones muy delicadas con todas las células y con la totalidad del cuerpo. Por ejemplo, realizo tareas complejas e impecables en las venas y en lo que respecta a las arterias, los nervios sensoriales y motores, los poderes de atracción, repulsión, procreación y la facultad imaginativa. Si tienes el conocimiento y el poder para formar, organizar y emplear todo el cuerpo y todos sus vasos sanguíneos, nervios y facultades, y si tienes una sabiduría integral y un poder penetrante que puedan controlar todas las células del cuerpo, que son como yo, en cualidades y arte somos hermanos, demuéstralo; luego, puedes afirmar que seas capaz de crearme. En caso contrario, ¡vete! Los glóbulos rojos, me están trayendo provisiones. Los glóbulos blancos también responden a las enfermedades que me atacan. Tengo trabajo que hacer, no me mantengas ocupado. Además, una cosa débil, indefensa, sorda y ciega como tú no puede interferir con nosotros de ninguna manera. Porque tenemos un orden tan fino, gentil y perfecto; Si no existe un Hakím‑i Mutlak, Kadir-i Mutlak y Alím-i Mutlak que nos gobierne, nuestro orden se verá perturbado y confuso“.
Luego el reclamante también se desesperó con él. Se cruza con el cuerpo de una persona. Nuevamente, con el lenguaje de la naturaleza ciega y de la filosofía vagabunda, dice, como dicen los naturalistas: ”Eres mío. Yo soy quien te hizo. O tengo una participación en ti.“
En respuesta, ese cuerpo humano dice con el lenguaje de la verdad y la sabiduría y el lenguaje de su orden: ”Si tienes el poder y el conocimiento que realmente controlará los cuerpos de todos mis pares y el sello del poder divino y la marca de la creación divina en nuestros rostros, y si tienes una riqueza y una soberanía que posea los sótanos de mis provisiones, desde el agua y el aire hasta incluso las plantas y animales, y si tienes tal poder infinito y sabiduría tan infinita, que nos hará emplear y adorar con perfecta sabiduría, colocando las muy amplias y elevadas sutilezas espirituales como el alma, el corazón y la mente, en un sobre estrecho e inferior como yo; si lo hay, muéstralo y luego di “Yo te hice”. En caso contrario, ¡cállate! Además, como lo demuestra el orden perfecto en mí y el sello de unidad en mi rostro, mi Sani es Todopoderoso, Omnisciente, Todo lo ve y Todo lo oye. El dedo de una persona estúpida e indefensa como tú no puede interferir en Su arte. No puede intervenir ni un ápice de cantidad."
El representante de esos socios no puede encontrar un lugar ni siquiera para hurgarse con los dedos en el cuerpo, se va y se encuentra con la raza humana. Dice en su corazón: “Tal vez en esta comunidad dispersa y caótica, así como el diablo interfiere con sus acciones voluntarias y su vida social, tal vez yo también encuentre un lugar donde pueda interferir con su estado físico y su naturaleza y mover mis dedos, y en ello encuentre un camino e imponga mi dominio sobre el cuerpo y la célula del cuerpo que me echó.” Por eso, le dice a la raza humana, nuevamente con el lenguaje de la naturaleza sorda y de la filosofía estúpida: “Ustedes parecen ser algo muy complicado. Soy su Señor y dueño o accionista”.
Entonces, con el lenguaje de la verdad y de la realidad, con el lenguaje de la sabiduría y del orden, la raza humana dice: “Si posees el poder y la sabiduría para confeccionar la camisa que viste a todo el globo terráqueo y que está tejida y cosida con perfecta sabiduría, con los hilos multicolores de los cientos de miles de especies de animales y vegetales, de las cuales somos una, y hacer la alfombra que se extiende sobre la faz de la tierra y que está tejida con cientos de miles de especies de seres vivos, y está creada de una manera extremadamente fina y ornamentada, y renovarla continuamente, y si posees poder abarcativo y sabiduría omnímoda para tener libre disposición sobre el globo terráqueo del que somos fruto, y sobre el universo del que somos semilla, y para enviarnos nuestras necesidades vitales desde todas las regiones del universo con el equilibrio de la sabiduría, y si tienes la capacidad de crear a todos aquellos como nosotros que nos precedieron y a los que vendrán después de nosotros, en cuyos rostros el sello del poder es el mismo, entonces, tal vez, puedas reclamar para tener dominio sobre mí. En caso contrario, ¡cállate! Al mirar el desorden en mi raza, no pienses que tu dedo pueda interferir. Porque el orden es perfecto. Las situaciones que crees que son caóticas son un escrito perfectamente ordenado por el poder divino según el libro del destino. Porque el orden perfecto de los animales y las plantas, que son mucho más bajos que nosotros y están bajo nuestro control, muestra que nuestras confusiones son una especie de escritura.
¿Será posible que quien coloca artísticamente un hilo de trama que se extiende por toda una alfombra sea alguien más que el maestro de la alfombra? Además, el creador de un fruto fuera alguien distinto del creador de su árbol. También, el creador de la semilla fuera alguien distinto del creador de la cosa con semillas. También, tus ojos están ciegos. No ves los milagros de poder en mi rostro y las maravillas de la creación dentro de nosotros. Si pudieras ver, comprenderías que mi Sani es un ser tal que nada se le puede ocultar, nada puede resultarle gravoso. Las estrellas le resultan tan fáciles como los átomos. Crea una primavera con tanta facilidad como una flor. Es un Ser que compila en perfecto orden el índice de todo el universo en mi esencia. ¿Puede alguien sin vida, inhábil, ciego y sordo como tú interferir con su dedo en el arte de tal Ser como Él? Si es así ¡cállate! ¡Vete!", y lo echa.
Luego, ese reclamante se dirige a la vasta alfombra colocada sobre la faz de la tierra y a la ornamentada camisa muy adornada que se lleva en el suelo, y dice en nombre de las causas, en el lenguaje de la naturaleza y en el lenguaje de la filosofía: “Yo puedo disponer de ti y soy dueño de ti, o tengo una participación en ti.”
Entonces, esa camisa, esa alfombra, en nombre de la verdad y de la realidad, con lengua de sabiduría, le dice a ese reclamante: “Si tienes el poder y el arte de tejer y crear todas las camisas y alfombras bien ordenadas y con un propósito determinado, cuyos bordados son todos diferentes, que han vestido la tierra durante años y siglos, entonces han sido sacadas de manera ordenada y colgadas en la línea del tiempo pasado, y vestirán la tierra nuevamente, alfombras y camisas cuyos programas y formas han sido dibujadas y especificadas en la esfera de la Determinación Divina, y que serán unidas a la cinta del tiempo futuro, y si tienes dos manos sabias y poderosas con las cuales llegar desde la creación del mundo hasta su destrucción, es más, desde la preeternidad hasta la post‑eternidad, y si tienes la sabiduría y la capacidad de crear cada uno de todos mis hilos y repararlos y renovarlos con perfecto orden y sabiduría, y si eres capaz de sostener en tu mano y crear el globo, que es nuestro modelo y nos viste, haciéndonos su velo y vestidura exterior, entonces podrás pretender tener dominio sobre mí. En caso contrario, ¡vete! ¡Aquí no hay lugar para ti! Además, tenemos tal sello de unidad y tal marca de unicidad que Aquel que no tiene todo el universo bajo su subyugación, que no ve todas las cosas a la vez con todos sus atributos, que no puede realizar trabajos infinitos juntos, que no está presente en todos los lados y que no ve todo, que no está libre del espacio, que no posee sabiduría, conocimiento ni poder infinitos, no puede poseernos ni interferir con nosotros".
Entonces ese reclamante se va. Piensa que “Tal vez pueda engañar al globo terráqueo y encontrar un lugar allí”. Va y le dice a la tierra, también en nombre de las causas y en el lenguaje de la naturaleza: “Al andar así errantemente, demuestras que no tienes dueño. En cuyo caso, puedes ser mío.”
Entonces, en nombre de la verdad y con el lenguaje de la realidad, el globo terráqueo le dice con voz de trueno: "No te portes mal… ¿Cómo puedo ser un vagabundo y sin dueño? ¿Has encontrado mi vestido, hasta el más mínimo punto o hilo, desordenado y sin sabiduría ni arte, de modo que me llamas vagabundo y sin dueño? Si puedes ser el verdadero dueño de ese gran círculo, que he recorrido en un año, con una distancia de veinticinco mil años aproximadamente, con mis movimientos anuales y en el que he desempeñado mis deberes con perfecto equilibrio y sabiduría, y si tienes sabiduría infinita y poder infinito para crear y colocar los diez planetas que están de servicio como mis hermanos, y todos los círculos en los que viajan, y el sol, que es nuestro líder y estamos conectados a él y colgados a él por la fuerza gravitacional desde la misericordia divina, y me conectará a mí y a los planetas a él como una honda de piedra, y los hará girar y emplear con perfecto orden y sabiduría, puedes afirmar ser mi señor; en caso contrario, ¡vete al Infierno! Tengo trabajo que hacer. Voy a cumplir con mi deber. Además, el orden majestuoso, las acciones magníficas y las subyugaciones sabias en nosotros, muestran que nuestro maestro es ese Ser; todos los seres, desde los átomos hasta las estrellas y los soles, están sujetos y subyugados a Él como soldados al mando. Él es un Hakím‑i Zulcelal y Hákim-i Mutlak que ordena al sol con sus planetas tan fácilmente como ordena y adorna un árbol con sus frutos.“
Entonces ese reclamante va hacia el sol porque no puede encontrar un lugar en la tierra. Dice en su corazón: ”Esto es algo muy grande, tal vez pueda encontrarle un agujero y abrir un camino, y pueda hacer que la tierra me obedezca.” En nombre del politeísmo al sol y con el lenguaje de la filosofía demonizada, dice, como dicen los zoroastrianos: “Tú eres un sultán, eres dueño de ti mismo, puedes disponer de ti como quieras”.
El sol, en nombre de la verdad y con el lenguaje de la realidad y de la sabiduría divina, le dice: “¡No, jamás, cien mil veces no!… Soy un funcionario sumiso. Soy un iluminador en la casa de huéspedes de mi Señor. Realmente no puedo poseer una mosca, ni siquiera las alas de una mosca. Porque existen gemas espirituales y artes antiguas como ojos y oídos en el cuerpo de la mosca, que no los tengo en mi tienda. Está fuera de la esfera de mi poder”, así reprende al reclamante.
Entonces ese reclamante regresa y dice con el lenguaje de la filosofía faraónica: “Como no eres dueño de ti mismo, eres un siervo; eres mío en nombre de las causas”.
Entonces, en el nombre de la verdad y de la realidad y con lenguaje de ser un siervo, el sol dice: “Puedo pertenecer a alguien que creó todas las estrellas sublimes, que son mis pares, las colocó en sus cielos con perfecta sabiduría, las hizo girar con perfecta majestad y las ornamentó con perfecto adorno”.
Entonces ese reclamante dice en su corazón: “Las estrellas están muy concurridas. Se ven desordenadas y caóticas. Tal vez consiga algo para mis clientes entre ellas”. Él se mete en ellas. Les dice, en nombre de las causas, por cuenta de sus copartícipes, y con el lenguaje de la filosofía desviada, como dicen los numerosos sabeos: “Debido a que ustedes están muy dispersas, están bajo el dominio de los soberanos diferentes.”
Entonces una estrella en nombre de las estrellas dice: "Qué estúpido, necio, insensato y ciego eres que no ves ni entiendes el sello de la unidad divina ni la marca de la unicidad divina en nuestro rostro. Y no conoces nuestra regularidad elevada y nuestros principios de adoración. Piensas que estamos sin una regularidad. Somos las obras de arte y los servidores de tal Ser, que ese Vahid‑i Ehad mantiene bajo Su control los cielos que son nuestro mar, el universo que es nuestra genealogía, y el espacio infinito del universo que es nuestro retiro. Como lámparas eléctricas navales, somos testigos luminosos que muestran la perfección de Su rububiyet, y pruebas luminosas que declaran la soberanía de Su rububiyet. Cada uno de nuestros grupos son servidores luminosos en el círculo de Su soberanía, mostrando y brillando la majestad de Su sultanato en los reinos elevados, humildes, terrenales, en el mundo intermedio y en los reinos del Más Allá.
Sí, cada uno de nosotros es un milagro del poder de Vahid‑i Ehad, un fruto ordenado de la genealogía de la creación, una prueba iluminadora de la unidad divina, un hogar, un avión y una mezquita de los ángeles, una lámpara y un sol de las moradas elevadas, y un testigo del sultanato del rububiyet, un adorno, una mansión, una flor del espacio del universo, un pez luminoso del mar celestial, y hermoso ojo del cielo; Asimismo, debido a que hay silencio en nuestra asamblea con una serenidad, un movimiento con una sabiduría, un adorno en majestad, una hermosa creación en orden, y una perfección del arte en armonía, aunque declaramos a nuestro Sani‑i Zulcelal al universo entero con lenguas infinitas, Su unidad, unicidad, Su ser absoluto y Sus atributos de belleza, majestad y perfección; mereces ser abofeteado porque acusas a servidores extremadamente puros, limpios, sumisos y obedientes como nosotros de ser caóticos, fuera de orden, falta de deber e incluso falta de dueño”. Una estrella abofetea a aquel reclamante como la lapidación de Satanás, hasta el punto de arrojarlo de las estrellas al fondo del infierno. Y arroja la naturaleza que la acompaña a los valles de dudas, y la casualidad al pozo de la inexistencia, y sus compañeros a la oscuridad de la imposibilidad, y la filosofía contra la religión al fondo del fondo. Esa estrella, junto con todas las estrellas, recita el edicto sagradoلَوْ كَانَ ف۪يهِمَٓا اٰلِهَةٌ اِلَّا اللّٰهُ لَفَسَدَتَاY ellas declaran: “Desde el ala de una mosca hasta las lámparas del cielo, no hay lugar para que un copartícipe del tamaño del ala de una mosca meta los dedos”.
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ
اَللّٰهُمَّ صَلِّ وَسَلِّمْ عَلٰى سَيِّدِنَا مُحَمَّدٍ سِرَاجِ وَحْدَتِكَ ف۪ي كَثْرَةِ مَخْلُوقَاتِكَ وَدَلَّالِ وَحْدَانِيَّتِكَ ف۪ي مَشْهَرِ كَائِنَاتِكَ وَعَلٰى اٰلِهِ وَصَحْبِهِ اَجْمَع۪ينَ
﷽
Estas son expresiones en árabe que aluden a una flor del vínculo eterno de la aleya:
حَتّٰى كَاَنَّ الشَّجَرَةَ الْمُزَهَّرَةَ ❋ قَص۪يدَةٌ مَنْظُومَةٌ مُحَرَّرَةٌ
وَتُنْشِدُ لِلْفَاطِرِ الْمَدَائِحَ الْمُبَهَّرَةَ ❋ اَوْ فَتَحَتْ بِكَثْرَةٍ عُيُونَهَا الْمُبَصَّرَةَ
لِتَنْظُرَ لِلصَّانِعِ الْعَجَائِبَ الْمُنَشَّرَةَ ❋ اَوْ زَيَّنَتْ لِع۪يدِهَا اَعْضَائَهَا الْمُخَضَّرَةَ
لِيَشْهَدَ سُلْطَانُهَا اٰثَارَهُ الْمُنَوَّرَةَ ❋ وَتُشْهِرَ فِي الْمَحْضَرِ مُرَصَّعَاتِ الْجَوْهَرِ
وَتُعْلِنَ لِلْبَشَرِ حِكْمَةَ خَلْقِ الشَّجَرِ ❋ بِكَنْزِهَا الْمُدَخَّرِ مِنْ جُودِ رَبِّ الثَّمَرِ
سُبْحَانَهُ مَا اَحْسَنَ اِحْسَانَهُ ❋ مَا اَزْيَنَ بُرْهَانَهُ، مَا اَبْيَنَ تِبْيَانَهُ
خَيَالْ بِينَدْ اَزْ اِينْ اَشْجَارْ مَلَائِكْ رَا جَسَدْ اۤمَدْ سَمَاوِى بَاهَزَارَانْ نَىْ
اَزْ اِينْ نَيْهَا شُنِيدَتْ هُوشْ سِتَايِشْهَاىِ ذَاتِ حَىْ
وَرَقْهَارَا زَبَانْ دَارَنْد هَمَه هُو هُو ذِكْرْ اۤرَنْد بَدَرْ مَعْنَاىِ حَىُّ حَىْ
چُو لَٓا اِلٰهَ اِلَّا هُوَ بَرَابَرْ مِى زَنَدْ هَرْ شَىْ
دَمَادَمْ جُويَدَنْد يَا حَقْ سَرَاسَرْ گُويَدَنْد يَا حَىْ بَرَابَرْ مِى زَنَنْدْ اَللّٰهُ
وَنَزَّلْنَا مِنَ السَّمَٓاءِ مَٓاءً مُبَارَكًا
Traducción de la reflexión en árabe.
Es decir: es como si cada árbol florecido fuera una hermosa poesía escrita en verso, una oda que proclama las alabanzas brillantes de Fatir‑i Zulcelal, Creador Majestuoso, recitando poéticamente con el lenguaje de su estado.
O bien, cada árbol florecido ha abierto miles de ojos que observan y hacen que otros observen, para que contemplen las maravillas desplegadas de la obra de Sani‑i Zulcelal, Artífice Glorioso, no con uno o dos ojos, sino que con miles de ojos, invitando a los atentos a mirar con una mayor profundidad.
O bien, cada árbol florecido en la celebración particular dentro de la gran festividad primaveral, ha adornado sus partes verdes, que emergen de repente con los ornamentos más espléndidos, como si fuera un desfile ceremonial. Esto es para que su Sultán‑i Zulcelal pueda observar los regalos y las delicadezas que le ha concedido, y las obras radiantes que ha desplegado.
Y en la exhibición del arte divino que se extiende sobre la faz de la tierra y en la temporada primaveral, muestra a la gente los adornos de Su misericordia. Así, proclama a la humanidad el propósito de la creación de los árboles, mostrando cuántos tesoros importantes están ocultos en sus finas ramas, y cuán valiosos son los frutos, que son los regalos de la Misericordia Divina, para mostrar así la perfección del poder divino.
Un Pequeño Suplemento A La Primera Sección
فَاسْتَمِعْ اٰيَةَاَفَلَمْ يَنْظُرُٓوا اِلَى السَّمَٓاءِ فَوْقَهُمْ كَيْفَ بَنَيْنَاهَا وَزَيَّنَّاهَا… الخ
ثُمَّ انْظُرْ اِلٰى وَجْهِ السَّمَاءِ كَيْفَ تَرٰى سُكُوتًا ف۪ي سُكُونَةٍ ❋ حَرَكَةً ف۪ي حِكْمَةٍ تَلَئْلُئًا ف۪ي حَشْمَةٍ تَبَسُّمًا ف۪ي ز۪ينَةٍ ❋ مَعَ اِنْتِظَامِ الْخِلْقَةِ ، مَعَ اِتِّزَانِ الصَّنْعَةِ تَشَعْشُعُ سِرَاجِهَا تَهَلْهُلُ مِصْبَاحِهَا ، تَلَئْلُؤُ نُجُومِهَا ، تُعْلِنُ لِاَهْلِ النُّهٰى سَلْطَنَةً بِلَا اِنْتِهَاءٍ ❋
اَفَلَمْ يَنْظُرُٓوا اِلَى السَّمَٓاءِ فَوْقَهُمْ كَيْفَ بَنَيْنَاهَا وَزَيَّنَّاهَا … الخ
Esta es una traducción de cierto modo de la aleya:ثُمَّ انْظُرْ اِلَى وَجْهِ السَّمَاءِ كَيْفَ تَرَى سُكُوتًا فِى سُكُونَةٍ. Es decir, la aleya gira la mirada atenta hacia la cara adornada y hermosa del cielo. Con una observación minuciosa, uno puede ver en la faz del cielo un silencio en medio de una quietud extraordinaria, y entender que esa situación ha sido establecida bajo las órdenes y el control de un Kadir‑i Mutlak, Poderoso Absoluto. De lo contrario, si estos grandes cuerpos celestes, con sus enormes esferas y movimientos extremadamente rápidos, estuvieran abandonados a su suerte, causarían tal alboroto que ensordecerían el oído del universo. Además, provocarían tal caos y confusión que destruirían el universo. Es conocido que si veinte búfalos se movieran dentro de un mismo espacio, generarían un gran caos y desorden. Sin embargo, la cosmografía nos dice que existen estrellas que son mil veces más grandes que la Tierra y que se mueven setenta veces más rápido que una bala de cañón.
Observa el silencio de los cuerpos celestes en su quietud y comprende el grado de poder y control de Sani‑i Zulcelal y Kadir-i Zulkemal, así como el grado de obediencia y sumisión de las estrellas hacia Él.حَرَكَةً فِى حِكْمَةٍ
La aleya también manda a observar un movimiento en la sabiduría en la faz del cielo. Sí, esos movimientos tan asombrosos y grandiosos están llenos de una sabiduría precisa y vasta. Así como un artesano que gira las ruedas y poleas de una fábrica dentro de una sabiduría, demuestra su habilidad y destreza en proporción con la magnitud y el orden de la fábrica, del mismo modo, Kadir‑i Zulcelal, Poderoso Majestuoso, que ha puesto al Gran Sol en el estado de una fábrica junto con los planetas y hace girar esos enormes y temibles cuerpos celestes como si fueran piedras de honda o ruedas de una fábrica, manifiesta su grado de poder y sabiduría en la misma medida.تَلَئْلاُءً فِى حِشْمَةٍ تَبَسُّمًا فِى زِينَةٍ
Es decir: en la faz de los cielos, hay un resplandor dentro de una majestuosidad y una sonrisa dentro de una ornamentación, mostrando cuán grandiosa es la soberanía y cuán hermosa es la obra de Sani‑i Zulcelal. Así como en los días de festividades, la abundancia de luces eléctricas muestra el grado de grandeza del sultán y el grado de perfección en los avances de la civilización, del mismo modo, los vastos cielos, con sus majestuosas y ornamentadas estrellas, muestran al observador atento la perfección del arte y la belleza del arte de Sani-i Zulcelal.مَعَ اِنْتِظَامِ الْخِلْقَةِ مَعَ اِتِّزَانِ الصَّنْعَةِ
También dice: observa la armonía de las criaturas en la faz del cielo y la perfecta proporción de los seres creados en precisas medidas, y comprende cuán Kadir y Hakím, Poderoso y Sabio es su Sani, su Artífice. Sí, al ver cómo mueve y hace girar diferentes cuerpos pequeños, o incluso criaturas, con precisión y en un camino determinado, bajo una medida específica, se demuestra el grado de poder y sabiduría de quien los controla. Del mismo modo, los vastos cielos, con su imponente grandeza y sus incontables estrellas, que a su vez son inmensamente grandes y se mueven con una velocidad increíble, pero sin desviarse ni una fracción de sus límites ni retrasarse un solo instante en sus deberes, muestran la ejecución de la soberanía de su Sani‑i Zulcelal con un preciso equilibrio. Tal como lo señala esta aleya y otras similares en la Sura Amme y otras aleyas que mencionan la sumisión del Sol, la Luna y las estrellas:تَشَعْشُعُ سِرَاجِهَا تَهَلْهُلُ مِصْبَاحِهَا تَلَئْلاُءُ نُجُومِهَا تُعْلِنُ ِلاَهْلِ النُّهَى سَلْطَنَةً بِلاَ اِنْتِهَاءٍ
Es decir: colocar en el decorado techo del cielo una lámpara resplandeciente como el Sol, que emite luz y calor; utilizar esa lámpara como un tintero luminoso para escribir las inscripciones de Samed en las líneas de día y noche y en las páginas de invierno y verano; poner a la Luna como una gran manecilla en el reloj cósmico, como las manecillas brillantes de los relojes que destacan en las altas torres y minaretes; crear múltiples formas de la Luna creciente, dejando cada noche un creciente diferente como si fuera un regalo, y luego hacer que regrese a su lugar, moviéndose en sus fases con una medida y un cálculo perfectos. Decorar la bóveda celeste con estrellas resplandecientes que parecen sonreír, embelleciendo el rostro del cielo, ciertamente son señales de una soberanía infinita y majestuosa. Estas son indicaciones para los seres conscientes de una majestuosa divinidad, y llaman a los pensadores a la fe en Allah y a la unicidad divina.
Mira la colorida página del libro del universo,
Observa lo que ha dibujado el lápiz dorado del poder divino.
No queda un solo punto oscuro para aquellos con ojos en el corazón,
Como si Huda, Dios hubiera escrito Sus versos con luz.
Mira qué milagro de sabiduría, que asombra la comprensión del universo.
Mira qué sublime espectáculo es el vasto espacio del universo.
Escucha el dulce sermón de las estrellas, observa cómo explican el mensaje luminoso de la sabiduría.
Todas juntas han comenzado a hablar y dicen con la lengua de la verdad: somos pruebas luminosas del esplendor del Sultán de un Kadir‑i Zulcelal, de la existencia de Sani.
Somos testigos tanto de Su unidad como de Su poder.
Las delicadas maravillas que adornan la faz de esta tierra son como exposiciones para que los ángeles las contemplen.
Somos miles de ojos agudos que observan la tierra desde el cielo, y miran atentamente hacia el Paraíso.
Desde el árbol de la creación, en la rama celestial, somos hermosos frutos colgados de las ramas de la Vía Láctea, por la mano de la sabiduría de un Cemil‑i Zulcelal.
Somos mezquitas móviles para los habitantes de los cielos, casas giratorias, moradas sublimes, lámparas resplandecientes, naves poderosas, y aviones celestiales.
Somos un milagro del poder y una maravilla del arte de la creación de un Kadir‑i Zulkemal, de un Hakím-i Zulcelal, cada uno de nosotros es una rareza de sabiduría, una obra maestra de la creación, somos un mundo de luz.
Con cientos de miles de lenguas, mostramos cientos de miles de pruebas, y las hacemos escuchar al ser humano que es verdaderamente humano.
¡Que se ciegue el ojo del incrédulo que no puede ver nuestro rostro, ni escuchar nuestras palabras, porque somos aleyas que proclaman la verdad!
Nuestro sello es uno, nuestra marca es una, estamos sometidos a nuestro Señor. Glorificamos y hacemos conmemoraciones devotamente.
Somos seguidores extasiados pertenecientes al gran círculo de la Vía Láctea.