Primer Fundamento
El misterio de la necesidad del Mirac:
Por ejemplo, se pregunta: "Cenab‑i Hak dice:اَقْرَبُ اِلَيْهِ مِنْ حَبْلِ الْوَرِيدِ. Está más cerca de todo que cualquier otra cosa, está libre de las limitaciones del cuerpo y del espacio. Cada evliya, cercano a Allah puede encontrarse con Él en su propio corazón. Entonces, ¿por qué la velayet, autoridad espiritual de Ahmed (A.S.M.) requirió un largo viaje como el Mirac para alcanzar una súplica que cualquier evliya puede lograr en su propio corazón?"
La respuesta: acercaremos este profundo misterio a la comprensión con “dos ejemplos”. Escucha estos dos ejemplos relacionados con el misterio del milagro del Corán y el Mirac mencionados en la Duodécima Palabra:
Primer Ejemplo: un sultán tiene dos tipos de comunicación, conversación y encuentro. También tiene dos formas de dirigirse y de otorgar sus favores.
Una es cuando habla con un súbdito ordinario sobre un asunto particular, relacionado con una necesidad específica, usando un teléfono privado.
Así,وَلِلَّهِ الْمَثَلُ اْلاَعْلَى“A Allah le pertenece el mejor de los ejemplos”. Al igual que este ejemplo: Halik, Creador de este universo, Malik‑ul Mulk y Melekut, Dueño del Reino Visible e Invisible, y Hákim-i Ezel y Ebed, Gobernante de la Eternidad Pasada y Futura tiene dos tipos de comunicación, conversación y favor. Uno es particular y específico, y el otro es universal y general. Así, el Mirac es la manifestación de la velayet de Ahmed (A.S.M.) de una manera universal y elevada, que está por encima de todas las demás formas de velayet, cercanía a Allah. Es el honor de estar en la presencia de Cenab-i Hak, con el título de Rab, Señor de todo el universo y con el nombre de Halik, Creador de todos los seres, para una conversación y súplica.
Segundo ejemplo: un hombre sostiene un espejo frente al sol. Ese espejo recibe de la luz solar una cantidad de luz y un reflejo que contiene los siete colores según la capacidad del espejo. En esa medida, se relaciona y conversa con el sol. Si luego dirige ese espejo iluminado hacia su oscura casa o a su pequeño jardín privado bajo el techo, no podrá beneficiarse según el valor del sol, sino solo en la medida de la capacidad del espejo. Otro, en cambio, deja el espejo y sale directamente al sol, contempla su majestad y comprende su grandeza. Luego sube a una montaña muy alta y ve el inmenso esplendor del dominio del sol y conversa con él directamente, sin velos. Luego regresa y abre amplias ventanas desde su casa o de su jardín hacia el sol del cielo, haciendo caminos directos hacia el sol verdadero. Así, puede conversar agradecido y decir: “¡Oh, hermoso sol, el adorno del cielo, que embelleces la Tierra con tu luz y haces sonreír las flores con tu resplandor! Así como calientas y alumbras el mundo y la faz de la Tierra, también has calentado e iluminado mi pequeña casa y mi jardín”. Mientras que el primero, que solo tiene el reflejo del sol en el espejo, no puede decir lo mismo. El reflejo en su espejo es limitado y sus efectos dependen de la capacidad del espejo.
Primera: es una manifestación que se produce a través de una relación divina, que se extiende al espejo del corazón. Cada persona, según su capacidad y su progreso en el recorrido espiritual de los grados, y en relación con las manifestaciones de los nombres y atributos divinos, tiene una participación, ya sea particular o general, en la luz, la conversación y la súplica dirigida a Shems‑i Ezeli, Sol Eterno. Los grados de la velayet, cercanía a Allah que avanzan bajo las sombras predominantes de los nombres y atributos divinos, pertenecen a esta categoría.
Segunda: debido a la integridad del ser humano y al hecho de que es el fruto más iluminado del árbol del universo, Cenab‑i Hak manifiesta Su esencia y se refleja en la naturaleza humana del individuo más grande de la humanidad, quien puede reflejar en su alma todos los nombres más hermosos de Allah que se manifiestan en todo el universo. Esta manifestación suprema es el misterio del Mirac de Ahmed (A.S.M.), cuya velayet es el origen de su nubuvva, misión profética.
La velayet atraviesa el reflejo y se asemeja al primer hombre del segundo ejemplo. En la nubuvva no hay reflejo, sino que mira directamente a la unicidad del Ser Zulcelal y se asemeja al segundo hombre del segundo ejemplo.
Así, el Mirac, siendo el mayor milagro de la velayet de Ahmed (A.S.M.) y su nivel más elevado, se transforma en el grado de la nubuvva. El aspecto interno del Mirac es la velayet, viajando desde las criaturas hacia el Creador. El aspecto externo del Mirac es la nubuvva, que viene del Creador hacia las criaturas. La velayet implica un recorrido por los grados de proximidad, lo que requiere tiempo y varios niveles de avance. Sin embargo, la nubuvva, siendo la luz más sublime, refleja el misterio de la revelación de la cercanía divina, que puede ocurrir en un solo momento. Por eso, en el hadiz se dice: “en un instante regresó.”
Ahora, le decimos al incrédulo presente en el lugar de la audiencia: dado que este universo es como un reino perfectamente ordenado, una ciudad majestuosa y un palacio bellamente adornado, ciertamente tiene un gobernante, un dueño y un maestro. Dado que hay un Malik‑i Zulcelal, Hákim-i Zulkemal, Sani-i Zulcemal, que posee tal grandeza,
y dado que hay un ser humano que, con sus sentidos y facultades, está relacionado con todo ese mundo, reino, ciudad y palacio, y cuya mirada es universal y abarca todo, ciertamente ese Sani‑i Muhteshem, Artífice Magnífico tendrá una relación sublime y grandiosa con este ser humano de visión universal y conciencia general. Además, tendrá un discurso sagrado y una atención elevada hacia él.
Y ya que desde Adán Aleyhisselam hasta ahora, entre aquellos que han sido favorecidos con esta relación, el que ha mostrado esta relación en su nivel más elevado es Muhammed el Árabe Sallallahu Aleyhi Vesellem, como lo atestiguan sus acciones, habiendo gobernado la mitad del planeta y una quinta parte de la humanidad, y cambiado e iluminado la forma espiritual del universo, entonces el Mirac, que es la manifestación más elevada de esa relación, le corresponde a él de la manera más adecuada.