Sexta Palabra
﷽
اِنَّ اللّٰهَ اشْتَرٰى مِنَ الْمُؤْمِن۪ينَ اَنْفُسَهُمْ وَاَمْوَالَهُمْ بِاَنَّ لَهُمُ الْجَنَّةَ
Si quieres entender que vender el alma y la propiedad a Cenab‑i Hak, Altísimo Verdadero, ser siervo y soldado de Él, es un comercio tan beneficioso y un rango tan honrado, escucha esta historia alegórica:
Una vez, un rey encomienda una finca a cada una de dos personas de su pueblo, que incluye todo: como fábrica, máquina, caballo y arma. Pero debido a que es un tiempo tormentoso de guerra, nada queda fijo. O se destruye, o gradualmente se cambia. El rey, por su total compasión, mandó a un honrado ayudante suyo a esos dos soldados. A través de un edicto muy compasivo, les decía:
Véndanme lo que les confié. Así que lo guarde yo para ustedes y no se pierda en vano. También, después de que la guerra termine, les devolveré de una mejor manera. Además, como si lo que les encomendé fuera de su propiedad, les pagaré un precio muy enorme. También, esa máquina y las herramientas que están en la fábrica, se trabajarán en mi nombre y en mi banco de trabajo. También, sus precios y retribuciones aumentarán desde uno a mil. Daré todos los ingresos y beneficios a ustedes. Además ustedes son inhábiles y pobres. No pueden proporcionar los gastos de esos enormes trabajos. Yo me encargaré de todos los gastos y cosas necesarias. Daré todos los ingresos y beneficios a ustedes. También lo dejaré en sus manos hasta el tiempo de desmovilización del deber. Aquí hay cinco niveles de ganancia dentro de la ganancia.
Si no me los venden, de todos modos ustedes ven que nadie puede mantener lo que tiene en su mano. Saldrán desde sus manos como todos. Se irán en vano, y también ustedes quedarán privados de ese precio alto. Además, debido a que esos equipamientos y balanzas valiosas no encuentran las minas espectaculares y trabajos para utilizar, perderán sus valores totalmente. También el problema de administración y mantención quedará para ustedes. También recibirán el castigo de traición por lo que se les encomendó. Aquí hay cinco niveles de pérdida dentro de la pérdida.
Además, en cuanto a vendérmelo a mí, significa ser mi soldado y utilizarlos en mi nombre. En lugar de un ordinario prisionero y errante, serán un libre y especial ayudante militar de un rey elevado.
Ellos, después de escuchar este cumplido y edicto, la persona sensata entre esas dos personas dijo:
Con gusto, yo vendo con orgullo. También doy mil gracias.
El otro es arrogante; su nefs, alma maligna se convirtió en un faraón; es egoísta y borrachín, como si quedara en esa finca eternamente, sin saber de los terremotos y tumultos del mundo, dijo:
¡No! ¿Quién es el rey? Yo no vendo mi propiedad ni corrompo mi comodidad.
Poco tiempo después, la primera persona subió a un nivel tal, que todos admiraban su estado. Recibió la benevolencia del rey; vivía con dicha en su palacio especial. El otro quedó expuesto a una situación tal, que todos se apiadaban y también decían “encontró su merecido”. Porque perdió su dicha y propiedad, y también sufría castigo y tortura como resultado de su culpa.
Así, ¡oh nefs con muchos deseos! Mira a la cara de la verdad a través de los binoculares de esta analogía. En cuanto a ese rey, es tu Rab y Halik, Señor y Creador, que es el Sultán de la eternidad. En cuanto a esas fincas, máquinas, equipamientos y balanzas, son tus pertenencias dentro de la esfera de tu vida, son el cuerpo, espíritu y corazón dentro de tus pertenencias, y son las facultades interiores y exteriores como ojos, lengua, mente e imaginación. En cuanto a ese honrado ayudante, es el Mensajero Generoso. En cuanto a ese edicto contundente, es el Sabio Corán, que anuncia el gran comercio que mencionamos a través de esta aleya:
En cuanto a esa área oleada de guerra, es esta faz de la tierra, que no queda estable, cambia, se corrompe y da este pensamiento a la mente de cada persona: “Ya que todas las cosas saldrán desde nuestras manos, terminarán y desaparecerán; ¿acaso hay una solución de permanecerlas, transformándolas en eternas?” Cuando se pensaba esto, de repente se escucha la voz celestial del Corán; dice: “Sí, existe. Incluso, hay una agradable solución fácil, de una manera gananciosa en cinco niveles.”
Pregunta: ¿Cuál es?
Respuesta: Vender lo que se encomendó a su verdadero dueño.
Así, en esa venta hay cinco niveles de ganancia dentro de la ganancia.
Primera Ganancia: La propiedad efímera se vuelve eterna. Porque esta vida efímera que se da al Ser Zulcelal –que es Kayyum‑u Baki, Permanente y Eterno– y que se gasta en su camino, se transforma en eterna y da frutos eternos. Entonces, los momentos de la vida, simplemente cesan y se pudren en apariencia, como los granos y semillas. Pero en el mundo eterno, dan flores de dicha y brotan. Se vuelven en un paisaje luminoso y familiar en el Mundo Intermedio.
Segunda Ganancia: Se da un precio como el Paraíso.
Tercera Ganancia: El valor de cada parte del cuerpo y cada sentido aumentan desde uno a mil.
Por ejemplo: Si no lo vendes a Cenab‑i Hak, Altísimo Verdadero y lo haces trabajar por cuenta del nefs, alma maligna, se vuelve en un equipamiento tan desgraciado, fastidioso y perturbador, que cargará los dolores lastimosos del pasado y angustias temerosas del futuro sobre tu pobre cabeza, baja a un nivel de un equipamiento dañino y desgraciado. Es por eso que la persona pecadora, para salvarse de la perturbación y trastorno de la mente, mayormente o escapa a la embriaguez o al entretenimiento. Si la mente se vende a su Malik-i Hakiki, Dueño Verdadero y si la haces trabajar por cuenta de Él, la mente se vuelve en una llave tan mágica, que abre los infinitos tesoros de la misericordia y sabiduría, que están en este universo. Por medio de esto, sube al nivel de un guía de Rab que prepara a su dueño para la dicha eterna.
Por ejemplo: El ojo es una facultad sutil, que el espíritu observa este mundo a través de esa ventana. Si no lo vendes a Cenab‑i Hak y lo haces trabajar para el nefs, se vuelve en un sirviente al nivel de un descarado para la lujuria y deseos del nefs, a través de mirar algunas bellezas y vistas transitorias. Si vendes el ojo a Sani-i Basir, Artífice Vidente del ojo y haces que trabaje por cuenta de Él y en la esfera de su permiso, entonces este ojo sube al nivel de un lector cuidadoso de este gran libro del universo, el observador de los milagros del arte de Rab que están en este universo, y una abeja bendita de las flores de misericordia que están en este jardín del globo terráqueo.
Por ejemplo: Si no vendes el sentido del gusto que está en la lengua a su Fatir‑i Hakím, Creador Sabio, si lo haces trabajar por cuenta del nefs y en el nombre del estómago, entonces desciende al nivel de un portero del establo y fábrica del estómago; cae bajo. Si lo vendes a Rezzak-i Kerim, Sustentador Benevolente, entonces el sentido del gusto en la lengua, asciende al rango de un espectador hábil de los tesoros de la misericordia divina, y a un inspector agradecido de las cocinas del Poder de Samed, Absoluto.
Así, ¡oh mente, ten cuidado! ¡Hay tanta diferencia entre un equipamiento ominoso y la llave del universo! ¡Oh ojo, mira bien! ¡Hay tanta diferencia entre un ordinario intermediario del pecado y un espectador estudioso de la biblioteca divina! ¡Oh lengua, recibe bien el gusto! ¡Hay tanta diferencia entre el portero de un establo y el guardia de una fábrica, y el mirador del tesoro especial de la misericordia!
Si comparas otros equipamientos y partes del cuerpo como estos, entenderás que verdaderamente el creyente alcanza un estado merecedor al Paraíso, y el incrédulo apto al Infierno. El motivo de que cada uno de ellos tome ese valor, es que el creyente utiliza lo que su Halik le encomendó, en Su nombre y dentro de la esfera de su permiso. El incrédulo lo traiciona, y lo hace trabajar por cuenta del nefs.
Cuarta Ganancia: El ser humano es débil, tiene muchas calamidades. Es pobre, tiene muchas necesidades. Es débil, la carga de la vida es muy pesada. Si no se apoya en Kadir‑i Zulcelal, Omnipotente de Majestad Sublime, encomendándose en él, y si no se somete con confianza, su consciencia queda en tortura permanentemente. Las dificultades, dolores y tristezas sin frutos le ahogan. Hacen que se convierta en borracho o monstruo.
Quinta Ganancia: Los eruditos del placer, descubrimiento, observación y eruditos expertos se unieron en que la adoración, glorificación y remuneraciones elevadas de todos los miembros del cuerpo, y todos los equipamientos, se darán a ti cuando las necesitas más, en forma de las frutas del Paraíso.
Así, si no haces este comercio ganancioso en cinco niveles, aparte de quedar privado de estas ganancias, caerás en cinco niveles de pérdidas dentro de la pérdida.
Primera Pérdida: La propiedad e hijos que amas tanto, el alma y los deseos que admiras tanto, la juventud y vida de la que estás enamorado, se perderán y saldrán de tus manos. Pero te dejarán sus pecados y dolores, y los cargarán sobre tus hombros.
Segunda Perdida: Sufrirás el castigo de traición a la confianza. Porque gastaste los equipamientos más valiosos en cosas más insignificantes, hiciste crueldad a ti mismo.
Tercera Perdida: Desciendes todos esos valiosos equipamientos del ser humano a un nivel más bajo que la animalidad, calumnias y cometes una injusticia a la sabiduría divina.
Cuarta Perdida: A pesar de tu inhabilidad y pobreza, cargarás esa carga muy pesada de la vida sobre tu espalda débil, siempre te lamentarás bajo la bofetada de la cesación y separación.
Quinta Perdida: Transformar los regalos agradables de Rahman, Misericordioso como la mente, corazón, ojos y lengua –que se dio para obtener las cosas fundamentales de la vida eterna y las necesidades para la dicha en el Más Allá– en una forma fea, que abran las puertas del Infierno para ti.
Ahora veamos cómo venderlo. Acaso es algo tan pesado que muchos huyen de venderlo. ¡No, jamás! No tiene nada de pesado. Porque la esfera lícita es ancha, es suficiente para el placer. No se necesita entrar en lo prohibido. Las obligaciones de la religión son leves y pocas. Ser siervo y soldado de Allah es un honor tan placentero, que no se puede describir. En cuanto al deber, es solamente actuar y empezar en el nombre de Allah como un soldado. Se debe dar y tomar por cuenta de Allah. Se debe actuar y parar dentro de la esfera de su permiso y ley. Si se comete un error, se debe pedir perdón. Se debe decir: “¡Oh Rab, Señor! Perdona nuestra culpa, acéptanos como siervo para ti mismo, haznos seguros de Tu confianza hasta el tiempo de tomarlo. Amín.” Se debe suplicar a Él.