La política es un demonio en el mundo de las ideas; debe buscarse refugio de ella
La política civil sacrifica a la mayoría para el bienestar de la minoría. De hecho, una minoría tiránica sacrifica a la mayoría de la gente común para sí misma.
La justicia coránica no permite que la vida ni la sangre de una sola persona inocente sean desperdiciadas ni sacrificadas, ni siquiera por la mayoría, ni siquiera por toda la humanidad…
La aleya مَنْ قَتَلَ نَفْسًا بِغَيْرِ نَفْسٍexpone dos grandes secretos. Uno: la justicia pura. Este gran principio muestra cómo el poder divino ve de la misma manera al individuo y a la comunidad, al ser humano y a la humanidad; la justicia divina mira a ambos por igual. Es una ley constante.
El individuo puede sacrificar su propio derecho. Pero no puede ser sacrificado, ni siquiera por toda la humanidad. La violación de su derecho, así como el derramamiento de su sangre, la pérdida de su pureza, son equivalente a la violación del derecho de la humanidad y de la pureza de la humanidad, es su igual y su semejante. El segundo secreto es este: una persona egoísta, en su codicia y deseo, si mata a un inocente, si pudiera, destruiría el mundo y aniquilaría a la humanidad si eso interfiriera con su deseo.