Como las fuerzas humanas no están limitadas, el crimen es grande
A diferencia de los animales, las fuerzas en los seres humanos no están naturalmente limitadas. El bien y el mal que provienen de ellas son infinitos.
El egoísmo presente en el ser humano, junto con la vanidad, el orgullo y la obstinación, se combinan y crean un pecado tan grande que la humanidad aún no ha encontrado un nombre para él. Así como esto prueba la necesidad del Infierno, también muestra que su castigo solo puede ser el Infierno.
Por ejemplo: una persona, para hacer que una sola mentira suya parezca verdad, desea en su corazón la destrucción del Islam.
Este tiempo también mostró: el Infierno no es innecesario, y el Paraíso no es barato.