Advertencia
De acuerdo con el principioاَلْمَرْءُ عَدُوٌّ لِمَا جَهِلَ“El hombre es enemigo de lo que no conoce”, yo tampoco le daba valor a la poesía ni a la rima porque no las conocía. Nunca quise sacrificar lo puro a la rima, ni alterar la forma de la verdad para ajustarla al ritmo de la poesía. En este libro, sin rima ni poesía, he vestido las verdades más elevadas con un ropaje desordenado.
Primero: no sabía hacerlo mejor. Solo pensaba en el significado.
Segundo: quería mostrar mi crítica a los poetas que esculpen el cuerpo para ajustarlo a la ropa, es decir, a la rima.
Tercero: elegí este estilo infantil para mantener tanto el corazón como el ego ocupados con la verdad durante el Ramadán.
Pero, ¡oh lector!, admito que cometí un error. No cometas tú el mismo error. No mires el estilo roto y muestres negligencia o falta de respeto hacia esas verdades elevadas.