Segundo Rayo
¡Oh, alma inconsciente! Dices:اِنَّمَا اَمْرُهُ اِذَا اَرَادَ شَيْئًا اَنْ يَقُولَ لَهُ كُنْ فَيَكُونُY también,اِنْ كَانَتْ اِلاَّ صَيْحَةً وَاحِدَةً فَاِذَاهُمْ جَمِيعٌ لَدَيْنَا مُحْضَرُونَAleyas como estas indican que la existencia de las cosas ocurre por una simple orden y de manera instantánea. Sin embargo, aleyas como:صُنْعَ اللَّهِ الَّذِى اَتْقَنَ كُلَّ شَيْءٍyاَحْسَنَ كُلَّ شَيْءٍ خَلَقَهُmuestran que la existencia de las cosas se desarrolla gradualmente, con un gran poder dentro del conocimiento y con una detallada sabiduría artística. Entonces, ¿cuál es la reconciliación entre estos dos enfoques?
La respuesta: basándonos en la luz del Corán, decimos:
Primero, no hay contradicción. Una parte es así: como la creación inicial. Otra parte es así: como la repetición o renovación de lo que ya existe.
En segundo lugar: la facilidad, rapidez, abundancia y vastedad que observamos en la creación de los seres, junto con el perfecto orden, el diseño meticuloso, la belleza artística y la excelencia en la creación, atestiguan con certeza la realidad de estas dos clases de aleyas. Por lo tanto, no es necesario discutir si estos aspectos ocurren o no en la realidad externa, sino más bien se puede preguntar: “¿Cuál es el misterio de esta sabiduría?” Así que nosotros también, por medio de una analogía, señalaremos esta sabiduría.
Por ejemplo: así como un artesano, como un sastre, crea un objeto manufacturado con muchos esfuerzos y habilidades y luego hace un modelo de ese objeto, después puede producir réplicas de él de manera rápida y sin dificultad. Incluso, en algunos casos, lo hace con tanta facilidad que parecería que simplemente ordena que se haga, y todo se realiza con un perfecto orden, como si al tocarlo, comenzara a funcionar automáticamente, como un reloj.
Del mismo modo, Sani‑i Hakím, Artífice Sabio, Nakkash-i Alim, Bordador Omnisciente, después de haber creado el palacio del universo junto con todo lo que contiene de manera original, ha asignado una medida precisa a cada cosa, tanto pequeña como grande, individual como universal, mediante un modelo preestablecido de su destino.
Observa cómo ese Nakkash‑i Alim, Bordador Omnisciente, crea un nuevo mundo resplandeciente y adornado con los milagros de Su poder divino, usando cada siglo como un modelo. Usa cada año como una medida y construye un nuevo universo con las maravillas de Su misericordia, adaptado a esa medida. Hace de cada día una línea en la que escribe criaturas renovadas, decoradas con los detalles de Su sabiduría.
Así como hace de cada siglo, año y día un modelo, también ha hecho de la superficie de la Tierra, de cada montaña, cada campo, cada huerto y cada árbol, un modelo para Su obra. Temporada tras temporada, planta en la Tierra un universo nuevo y fresco, crea un nuevo mundo armonioso y muestra las maravillas de Su poder y los regalos de Su misericordia en cada jardín y huerto. Escribe un nuevo libro lleno de sabiduría y establece una nueva cocina de misericordia. Adorna la creación con un nuevo vestido de arte renovado. En cada primavera, le da a cada árbol un nuevo manto resplandeciente como la seda, lo adorna con nuevas joyas brillantes como perlas, y llena sus manos con regalos de misericordia como si fueran estrellas.
Así, que aquel Ser que realiza todas estas tareas con el más alto grado de arte y perfección, y que cambia estos universos móviles que se suceden unos a otros, enhebrados en el hilo del tiempo, con la más elevada sabiduría, gracia, poder y arte, ciertamente es un Ser infinitamente Kadir y Hakím, Poderoso y Sabio. Es infinitamente Basir y Alim, Vidente y Omnisciente. El azar no puede tener lugar en Su obra. Aquel Ser Zulcelal es quien dice en Su mandato:اِنَّمَٓا اَمْرُهُٓ اِذَٓا اَرَادَ شَيْئًا اَنْ يَقُولَ لَهُ كُنْ فَيَكُونُوَمَٓا اَمْرُ السَّاعَةِ اِلَّا كَلَمْحِ الْبَصَرِ اَوْ هُوَ اَقْرَبُCon esto, Él proclama Su poder absoluto y afirma que la Resurrección y el Día del Levantamiento son extremadamente fáciles y sin esfuerzo para Su poder. El Corán de Milagrosa Exposición, declara que Su mandato creativo incluye Su poder y voluntad, y que todas las cosas están completamente sometidas y obedientes a Sus órdenes. Además, para expresar la facilidad absoluta de Su creación, sin necesidad de intervención ni esfuerzo, afirma que todo es realizado simplemente por Su mandato.
En resumen: algunas aleyas proclaman que, especialmente en el acto inicial de la creación de las cosas, hay un arte sumamente bello y una sabiduría extremadamente perfecta. Otras aleyas declaran que, especialmente en la repetición y recreación de las cosas, existe una facilidad y rapidez extremas, así como una absoluta obediencia y falta de esfuerzo en el proceso.