Primer Nivel
La verdad y la sabiduría exigen que al igual que la Tierra, los cielos también tengan habitantes apropiados para ellos. En el lenguaje religioso, a esas diversas especies se les llama ángeles y seres espirituales.
Sí, la verdad lo exige. Porque si la Tierra, a pesar de su pequeñez e insignificancia, está llena de seres vivos y conscientes y a veces, se vacía para ser llenada nuevamente con criaturas conscientes, esto señala, y más bien confirma, que los magníficos cielos, que son como castillos adornados y majestuosos con constelaciones, también están llenos de seres conscientes y dotados de intelecto. Al igual que los humanos y los genios, ellos son espectadores de este palacio del universo, lectores de este libro de la creación y anunciadores de la soberanía divina. Porque adornar el universo con incontables ornamentos, bellezas y patrones de decoración requiere sin duda la presencia de observadores que reflexionen y aprecien esas bellezas con admiración.
Sí, la belleza ciertamente requiere un amante, y el alimento es para aquellos que tienen hambre. Sin embargo, la humanidad y los genios apenas pueden cumplir una millonésima parte de esas vastas y variadas tareas y adoraciones. Por lo tanto, son necesarias innumerables especies de ángeles y seres espirituales para cumplir esas infinitas misiones y adoraciones.
Según algunas tradiciones y la sabiduría del orden del universo, se puede decir que algunos cuerpos celestiales, desde los planetas hasta las gotas de agua, son los vehículos de ciertos ángeles. Estos ángeles montan en ellos con el permiso divino, observando y recorriendo el mundo visible. También se puede decir que algunos cuerpos animados, desde los pájaros verdes mencionados en los hadices, hasta los insectos, son los aviones de ciertas almas. Estas almas, por orden de Dios, entran en estos cuerpos y contemplan el mundo material a través de las ventanas de los sentidos en esos cuerpos, disfrutando de las maravillas físicas de la creación.
Sin duda, el Creador, que crea continuamente la vida delicada y seres conscientes de la materia densa y turbia de la tierra y el agua, también crea seres conscientes de esta luz infinita y de hecho, incluso del mar de la oscuridad, en gran cantidad. Y hay una gran abundancia de ellos. La existencia de los ángeles y seres espirituales ha sido demostrada con absoluta certeza, como dos más dos es igual a cuatro, en mi tratado titulado “Punto” y en la Vigésima Novena Palabra. Si lo deseas, puedes consultar esos tratados.