Cuarto Nivel
El Ser Zulcelal, quien es el Rab, Señor, Mudebbir, Dispensador y Halik, Creador de todos los mundos, tiene muchos nombres, títulos y atributos divinos que manifiestan diferentes leyes y juicios. Por ejemplo, el nombre y título que requiere enviar ángeles para luchar contra los incrédulos en las filas de los Compañeros del Profeta, es el mismo que exige una batalla entre los ángeles y los demonios, y un combate entre los seres celestiales y los malvados de la Tierra. Sí, Kadir‑i Zulcelal, en cuyas manos está el destino de los incrédulos, no los destruye de inmediato con una simple orden o un grito. En lugar de eso, bajo el título de Su señorío universal y con los nombres de Hakím y Mudebbir, Sabio y Dispensador, abre un campo de prueba y lucha.
Sin cometer errores en la comparación, vemos que, al igual que un rey tiene muchos títulos y nombres dentro de su gobierno, según sus diversas funciones, lo mismo sucede con la administración divina. Por ejemplo, el sistema judicial lo llama “Juez Justo”, el ejército lo conoce como “Comandante Supremo”, el clero lo llama “Califa”, y la administración civil lo reconoce como “Sultán”. Los súbditos obedientes lo llaman “Rey Misericordioso”, mientras que los rebeldes lo llaman “Soberano Dominador”. Se pueden hacer más comparaciones con estos ejemplos. Algunas veces, el gran rey, a quien todos los súbditos obedecen, no ejecuta a un rebelde débil e insignificante de inmediato con una orden. En su lugar, lo envía al tribunal bajo el título de “Juez Justo”. Tampoco recompensa a un fiel servidor inmediatamente por medio de una orden privada o una llamada telefónica, a pesar de conocer su mérito. En cambio, para manifestar la grandeza de su reino y el orden de su gobierno, abre un campo de competición para exhibir su mérito, ordenando a su visir que invite a la gente a presenciar un gran evento público. Al final de esta magnífica prueba, recompensa al servidor en una asamblea majestuosa y declara públicamente su mérito. Compara otros aspectos con estos.
Asíوَلِلَّهِ الْمَثَلُ اْلاَعْلَىel soberano eterno del universo tiene muchos nombres hermosos, y a través de Sus manifestaciones de majestuosidad y belleza, Él posee muchos títulos y aspectos. Los nombres y títulos que requieren la existencia de la luz y la oscuridad, el verano y el invierno, el Paraíso y el Infierno, así como la existencia de las leyes universales como la ley de reproducción, la ley de competencia y la ley de cooperación, también exigen que la ley de la lucha sea, en cierta medida, aplicada de manera universal. Desde las luchas entre las inspiraciones y los susurros satánicos que rodean el corazón, hasta los combates entre los ángeles y los demonios en los horizontes celestiales, estas leyes abarcan todos los aspectos.