Primero:
Segundo:
por ejemplo:وَلَا رَطْبٍ وَلَا يَابِسٍ اِلَّا ف۪ي كِتَابٍ مُب۪ينٍوَكُلَّ شَيْءٍ اَحْصَيْنَاهُ ف۪ٓي اِمَامٍ مُب۪ينٍلَا يَعْزُبُ عَنْهُ مِثْقَالُ ذَرَّةٍ فِي السَّمٰوَاتِ وَلَا فِي الْاَرْضِ وَلَٓا اَصْغَرُ مِنْ ذٰلِكَ وَلَٓا اَكْبَرُ اِلَّا ف۪ي كِتَابٍ مُب۪ينٍEstas aleyas expresan que todo lo que existe, en todos sus aspectos, está registrado antes de ser creado, mientras existe y después de desaparecer. Para comprender esta verdad sublime, mostramos a la vista cómo Nakkash‑i Zulcelal, Bordador Majestuoso registra las existencias en la superficie de la tierra. Cada temporada, especialmente en primavera, se crean infinitas criaturas organizadas, cuyas “biografías” están contenidas en sus semillas, sus raíces, y se preservan de manera espiritual. Después de su desaparición, los frutos contienen las mismas leyes registradas espiritualmente en pequeñas semillas, tal como se observan los pequeños restos en los granos y huesos secos. Es como si cada primavera fuera una flor, elegantemente dispuesta y equilibrada, que se coloca sobre la tierra por la mano de un Cemil y Celil, Bello y Magnífico, y luego es retirada.
Tercero:
Por ejemplo, en cuanto a los ángeles encargados de llevar el trono, los cielos, la tierra, y otros tipos de ángeles descritos por el Mensajero Veraz, quienes tienen cuarenta mil cabezas, y cada cabeza con cuarenta mil lenguas, y cada lengua con cuarenta mil formas de glorificación, expresando el orden, la totalidad y la inmensidad de su adoración, para alcanzar esta verdad, presta atención a esto: el Ser Zulcelal declara explícitamente en las aleyas comoتُسَبِّحُ لَهُ السَّمٰوَاتُ السَّبْعُ وَالْاَرْضُ وَمَنْ ف۪يهِنَّسَخَّرْنَا الْجِبَالَ مَعَهُ يُسَبِّحْنَاِنَّا عَرَضْنَا الْاَمَانَةَ عَلَى السَّمٰوَاتِ وَالْاَرْضِ وَالْجِبَالِque incluso las entidades más grandes y abarcadoras del universo glorifican a su Señor de acuerdo con su inmensidad y en una forma acorde a su grandeza, y así se manifiesta.
Sí, cuando varios elementos se unen formando una comunidad, surge un cuerpo colectivo. Si esta comunidad se fusiona y se unifica, tendrá una personalidad colectiva que la represente, una especie de espíritu colectivo, y un ángel encargado que llevará a cabo su tarea de glorificación.
Mira, por ejemplo, a este gran árbol de plátano frente a nuestra habitación, que es una gran palabra del “lenguaje” de esta llanura de Barla y de las montañas. Observa los cientos de ramas en cada una de las tres grandes cabezas del árbol, y en cada rama, los cientos de palabras de frutas armoniosas y ordenadas. Y en cada fruta, fíjate en los cientos de semillas armoniosas con alas, que son como letras que pronuncian una elocuente alabanza y glorificación a su Sani‑i Zulcelal, Artífice Majestuoso, quien tiene el mandato deكُنْ فَيَكُونُ. Así como puedes ver y escuchar esa glorificación clara y elocuente, el ángel encargado de supervisar ese árbol en el mundo espiritual también representa su glorificación con múltiples lenguas, y es necesario que así sea por la sabiduría divina.
Cuarto:
Por ejemplo:اِنَّمَٓا اَمْرُهُٓ اِذَٓا اَرَادَ شَيْئًا اَنْ يَقُولَ لَهُ كُنْ فَيَكُونُوَمَٓا اَمْرُ السَّاعَةِ اِلَّا كَلَمْحِ الْبَصَرِوَنَحْنُ اَقْرَبُ اِلَيْهِ مِنْ حَبْلِ الْوَر۪يدِتَعْرُجُ الْمَلٰٓئِكَةُ وَالرُّوحُ اِلَيْهِ ف۪ي يَوْمٍ كَانَ مِقْدَارُهُ خَمْس۪ينَ اَلْفَ سَنَةٍLas aleyas como estas expresan una verdad sublime: Kadir‑i Mutlak, Todopoderoso crea las cosas con tal facilidad, rapidez y sin esfuerzo o contacto directo, que parece que simplemente las trae a la existencia con un solo mandato. Y aunque ese Sani-i Kadir, Artífice Poderoso está extremadamente cercano a Su creación, la creación, en su esencia, está extremadamente lejos de Él. A pesar de Su infinita grandeza, no deja de organizar y embellecer incluso los asuntos más pequeños y humildes.
Así como la existencia de esta verdad coránica se manifiesta en la creación a través de un orden perfecto dentro de una facilidad absoluta, la siguiente parábola también explica el misterio de su sabiduría. Por ejemplo:وَلِلَّهِ الْمَثَلُ اْلاَعْلَىEl sol, que es un espejo denso del Nombre de Nur, de los Nombres más bellos de Sani‑i Zulcelal, bajo el mandato divino y la sujeción celestial, realiza tareas que nos ayudan a comprender esta verdad. Así es:
a pesar de la grandeza del sol, está extremadamente cerca, o incluso más cerca que su propia esencia, de todas las cosas transparentes y brillantes y las afecta de muchas maneras con su reflejo y su influencia. Sin embargo, esas cosas transparentes están a miles de años de distancia de él y no pueden afectarlo de ninguna manera ni reclamar cercanía con él.
Además, el sol parece estar presente y observador en cada partícula transparente, en cualquier lugar donde llegue su luz, y aparece en forma de un reflejo según la capacidad y el color de esa partícula.
Si consideramos hipotéticamente, que el sol es un agente con voluntad propia, podríamos imaginar que realiza sus tareas con tal facilidad, rapidez y amplitud que desde una partícula hasta una gota en la superficie del mar, o hasta los planetas en el cielo, actúa con el permiso divino de una manera tan grandiosa que parece ejecutar estas vastas acciones simplemente con una orden directa. La partícula y el planeta están al mismo nivel ante su mando. El sol otorga su luz al océano y a la partícula de acuerdo con su capacidad con un orden perfecto.
Así como vemos que el sol, una burbuja luminosa en la superficie del océano celestial y un pequeño espejo denso que refleja el Nombre de Nur de Kadir‑i Mutlak, manifiesta estos tres principios fundamentales de esta verdad, creemos y hay que creer con certeza y fe absoluta como si lo viéramos que el Ser Zulcelal, quien esنُورُ النُّورِ ❋ مُنَوِّرُ النُّورِ ❋ مُقَدِّرُ النُّورِestá infinitamente cerca de todo con Su conocimiento y poder, mientras que todo está extremadamente lejos de Él. Además, Él realiza todo sin esfuerzo ni dificultad, con tal facilidad y rapidez que parece que todo es creado con un simple mandato. Y no hay nada, ni lo grande ni lo pequeño que esté fuera del alcance de Su poder, ya que Su majestuosidad lo abarca todo.
Quinto:
Desde la aleyaوَمَا قَدَرُوا اللَّهَ حَقَّ قَدْرِهِ وَاْلاَرْضُ جَمِيعًا قَبْضَتُهُ يَوْمَ الْقِيَامَةِ وَالسَّمَوَاتُ مَطْوِيَّاتٌ بِيَمِينِهِhasta la aleyaوَاعْلَمُوا اَنَّ اللَّهَ يَحُولُ بَيْنَ الْمَرْءِ وَقَلْبِهِy desdeاَللَّهُ خَالِقُ كُلِّ شَيْءٍ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ وَكِيلٌhastaيَعْلَمُ مَا يُسِرُّونَ وَمَا يُعْلِنُونَy desdeخَلَقَ السَّمَوَاتِ وَاْلاَرْضَhastaخَلَقَكُمْ وَمَا تَعْمَلُونَy desdeمَا شَاءَ اللَّهُ لاَ قُوَّةَ اِلاَّ بِاللَّهِhastaوَمَا تَشَاوءُنَ اِلاَّ اَنْ يَشَاءَ اللَّهُEl Sultán Eterno, quien abarca los límites de la grandeza de Su señorío y la majestuosidad de Su divinidad, plantea quejas severas en el Corán, amenazas grandiosas y advertencias temibles contra la débil, extremadamente pobre y necesitada humanidad, que carece de capacidad creativa, y solo posee una débil libertad de elección. ¿Cuál es la sabiduría detrás de esto? ¿Cómo se concilian estas advertencias y amenazas con la realidad? Para comprender esta profunda y elevada verdad, observa los siguientes dos ejemplos:
Segundo Ejemplo: en un gran barco real, si una persona común abandona su pequeña tarea, perjudica los resultados de las acciones de todos los que trabajan en el barco e incluso puede arruinar algunos de esos resultados. Por lo tanto, el dueño del barco se queja severamente de esa persona en nombre de todos los trabajadores. El culpable no puede decir: “soy una persona común y no merezco esta severidad por mi descuido insignificante”, porque la omisión de una sola acción puede causar infinitas omisiones de otras. En cambio, la existencia de algo depende de la existencia de todas las condiciones y causas. Mientras que la inexistencia o fracaso de algo puede deberse a la falta de una sola condición o de una sola parte, lo que lleva al fracaso total. Por eso se ha convertido en un principio ampliamente aceptado que “la destrucción es mucho más fácil que la construcción”.
Dado que el rechazo, la incredulidad, la desviación y la transgresión se basan en la negación, la omisión, el rechazo y la falta de aceptación, aunque externamente parezcan acciones afirmativas y existenciales, en realidad son omisiones y negaciones. Por lo tanto, son crímenes contagiosos, que no solo dañan los resultados de las acciones de los demás seres, sino que también oscurecen los reflejos de los hermosos nombres de Allah.
Así, en nombre de las criaturas que tienen derecho a quejarse infinitamente, el Sultán de esas criaturas presenta una gran queja contra este ser humano rebelde, y su queja es la máxima expresión de la sabiduría. Ese rebelde, sin duda, merece las severas amenazas y los terribles castigos que le esperan, sin lugar a dudas.