[[Onüçüncü Söz’ün İkinci Makamının Zeyli]]
Un Importante Asunto Que Se Me Ocurrió En La Noche De Decreto
Indicaremos muy brevemente una verdad muy larga y ancha que me llegó al corazón en la Noche de Decreto. Así es:
La humanidad, a causa de la tiranía y despotismo más intensos en esta última Guerra Mundial, a causa de la destrucción despiadada, arruinando a cientos de inocentes por causa de un solo enemigo, con horrible desesperación de los derrotados, con la terrible preocupación de los vencedores, con sus horribles remordimientos de conciencia que surgen de ser incapaces de mantener su dominación y de ser incapaces de reparar sus destrucciones enormes, por causa de que todos vieron que la vida mundanal es absolutamente efímera y fugaz, y que las fantasías de la civilización son engañosas y opiáceas, a causa de que las elevadas habilidades en la naturaleza del ser humano y la esencia humana se hirieron horrible y universalmente, a causa de que los sentimientos aficionados a la eternidad y al innato amor en el ser humano se despiertan con fervor, a causa de que la negligencia, desviación y la más dura naturaleza sorda se rompieron en pedazos por la espada diamantina del Corán, a causa de que se vio la verdadera faceta muy despiadada y fea de la política en la faz de la tierra, que es el velo más sofocante y engañoso de la negligencia y desviación, cierta y seguramente no hay alguna duda que: La humanidad, basándose en que como se vio sus signos en el norte, oeste y América, debido a que la vida mundana que es la amada metafórica de la humanidad es así pasajera y fea, buscará con toda su fuerza la vida eterna que el ser humano verdaderamente ama y busca por su naturaleza. Y seguramente no hay duda que: El Corán de Milagrosa Exposición que durante mil trescientos sesenta años ha tenido trescientos cincuenta millones de estudiantes, que millones de gente de la verdad confirman y firman cada veredicto y afirmación suya, que está en el corazón de los memorizadores del Corán a cada minuto, y que da lección a la humanidad a través de sus lenguas, de una manera sin precedente en ningún libro da la buena noticia de la vida eterna y felicidad perpetua para la humanidad, y que cura todas las heridas de la humanidad; con sus miles de aleyas repetidas, intensas y fuertes da buena noticia de la vida eterna con certeza, y enseña la felicidad perpetua con inquebrantables pruebas contundentes y evidencias infinitas sin lugar a la duda, afirmando diez mil veces abiertamente y por indicación; seguramente si la humanidad no pierde totalmente su razonamiento, y si no ocurre un día del Levantamiento material o inmaterial sobre ella, como los famosos predicadores de Suecia, Noruega, Finlandia e Inglaterra que tratan que el Corán sea aceptado, y el comité muy importante de Estados Unidos que busca la verdadera religión, los continentes y estados del globo terráqueo buscarán el Corán de Milagrosa Exposición, y después de comprender sus verdades lo abrazarán con todo su espíritu y alma. Porque en el punto de esta verdad, el Corán de ninguna manera tiene precedente ni puede existir algo así, ni puede tomar el lugar de este sublime milagro.
Segundo: Ya que Risale‑i Nur mostró su servicio como una espada diamantina en la mano de ese supremo milagro, e hizo obligados a los enemigos más obstinados a someterse; Risale-i Nur que cumple el ser heraldo del tesoro del Corán, de una manera de iluminar absolutamente el corazón, espíritu e incluso los sentimientos, y de dar sus medicinas que son un milagro espiritual suyo, que no tiene otra fuente y recurso fuera de él, cumple ese deber; venció totalmente a las propagandas horribles contra él mismo y a los incrédulos muy obstinados, hizo pedazos la naturaleza, que es el más firme y fuerte castillo de la desviación a través del “Tratado de la Naturaleza”; en la esfera más gruesa, sofocante y ancha del horizonte de la negligencia y en los velos más vastos de la ciencia, a través del Sexto Asunto de Frutos de la Fe y Primera, Segunda, Tercera y Octava Pruebas que están en la Vara de Moisés, de una manera muy brillante disipando la negligencia, mostró la luz de la unidad divina.