Primera Sección
﷽
وَنُنَزِّلُ مِنَ الْقُرْاٰنِ مَا هُوَ شِفَٓاءٌ وَرَحْمَةٌ لِلْمُؤْمِن۪ينَ
وَمَا عَلَّمْنَاهُ الشِّعْرَ وَمَا يَنْبَغ۪ي لَهُ
Si deseas comparar los frutos de la sabiduría del Sabio Corán y los frutos de la sabiduría de las ciencias filosóficas, presta atención a las palabras que siguen.
El Corán de Milagrosa Exposición, rompe el velo de la costumbre y la familiaridad sobre los fenómenos de todo el universo, conocidos como lo cotidiano pero que en realidad son milagros del poder divino, con Su declaración aguda, abriendo esas maravillas a la conciencia, atrayendo la atención de las mentes y revelando un tesoro inagotable de ciencias.
La filosofía, en cambio, oculta todos los milagros del poder bajo el velo de la costumbre, pasando por encima de ellos con ignorancia y desprecio. Solo presta atención a aquellos casos raros que caen fuera de lo milagroso y del orden de la creación, que se desvían de la perfección innata, y presenta a estos como lecciones llenas de sabiduría para la conciencia.
Por ejemplo: considera la creación del ser humano, que es una de las manifestaciones más completas del poder divino, como algo ordinario, mirándola con indiferencia. Sin embargo, si ve a un ser humano que se ha desviado de la perfección de su creación, como alguien con tres piernas o dos cabezas, lo exhibe con gran asombro como una lección de sabiduría.
Del mismo modo, considera la provisión ordenada de todas las crías, que es una de las manifestaciones más delicadas y universales de la misericordia como algo trivial, y cubre esto con el velo de la ingratitud. Pero si ve a un insecto bajo el mar, que ha quedado separado de su especie y exiliado solo en un lugar extraño, siendo provisto con una hoja verde, trata de conmover a los pescadores presentes con la compasión y generosidad que se manifiestan allí.
Así que observa la riqueza y la opulencia del conocimiento, la sabiduría y la conciencia divina del Benevolente Corán, y el contraste de la pobreza y la bancarrota de la filosofía en cuanto al conocimiento, la sabiduría y la comprensión de Sani, Artífice, y toma lección de ello.
Es por este misterio que el Sabio Corán al contener verdades infinitamente brillantes y elevadas, no necesita las fantasías de la poesía. Sí, la perfección en el orden y la disposición del Corán, que alcanza el nivel de un milagro, y su interpretación de la organización artística del libro del universo con su estilo ordenado, es también una razón por la cual no está en verso.
Esto es para que cada una de sus aleyas no esté limitada por las reglas de la métrica, sino que en su lugar, cada aleya sea de alguna manera un centro para la mayoría de las otras aleyas, una hermana para ellas, y un lazo de conexión con la relación espiritual que existe entre ellas, formando así líneas de conexión con las aleyas dentro de ese círculo inclusivo. Es como si cada aleya libre tuviera un ojo que mira hacia la mayoría de las otras aleyas y una cara que se dirige hacia ellas. Dentro del Corán hay miles de Coranes que se ofrecen a cada seguidor de diferentes inclinaciones. Así como se explica en la Vigésima Quinta Palabra, dentro de la Sura Ihlas hay un tesoro de conocimiento de la unidad divina, compuesto por combinaciones de seis frases que, cada una con alas, contienen el equivalente a treinta y seis Suras Ihlas. Sí, así como en el cielo, debido a la aparente falta de orden de las estrellas, cada estrella no está limitada por ninguna regla, y cada una actúa como un centro para la mayoría de las otras estrellas, extendiendo líneas de conexión entre ellas, señalando la relación oculta entre los cuerpos celestes. Es como si cada estrella individual, como una aleya estrella, tuviera un ojo que mira a todas las demás estrellas, y una cara que se dirige hacia ellas.
¡Mira la perfección del orden en medio de la aparente falta de orden y toma lección! ¡Comprende uno de los misterios de la aleyaوَمَا عَلَّمْنَاهُ الشِّعْرَ وَمَا يَنْبَغِى لَهُ!
Entiende también el secreto de la aleyaوَمَا يَنْبَغ۪ي لَهُ: la característica de la poesía es embellecer pequeñas y apagadas verdades con grandes y brillantes fantasías para hacerlas atractivas. Sin embargo, las verdades del Corán son tan grandes, elevadas, brillantes y espléndidas que la fantasía más grande y brillante, en comparación con esas verdades, parece extremadamente pequeña y apagada. Por ejemplo,innumerables verdades como:يَوْمَ نَطْوِي السَّمَٓاءَ كَطَىِّ السِّجِلِّ لِلْكُتُبِيُغْشِي الَّيْلَ النَّهَارَ يَطْلُبُهُ حَث۪يثًااِنْ كَانَتْ اِلَّا صَيْحَةً وَاحِدَةً فَاِذَا هُمْ جَم۪يعٌ لَدَيْنَا مُحْضَرُونَson testigos de esto.
Si deseas ver y experimentar cómo cada aleya del Corán, como una estrella brillante, dispersa la oscuridad de la incredulidad mediante la difusión de la luz del milagro y la guía, imagínate en la era de la ignorancia y en el desierto de Arabia, en un momento en que todo está envuelto en la oscuridad de la ignorancia y la negligencia, cubierto por el velo de la inercia y la naturaleza. De repente, escucha las aleyas comoيُسَبِّحُ لِلَّهِ مَا فِى السَّمَوَاتِ وَمَا فِى اْلاَرْضِ الْمَلِكِ الْقُدُّوسِ الْعَزِيزِ الْحَكِيمِproveniente de la lengua sublime del Corán. Observa cómo en la mente de los que lo escuchan, las criaturas del mundo, que parecen muertas o dormidas, con el sonido deيُسَبِّحُcobran vida, despiertan, se ponen de pie y comienzan a glorificar. Y las estrellas, que eran como brasas inertes en el oscuro cielo, y las criaturas dispersas en la tierra, con el sonido deتُسَبِّحُ لَهُ السَّمٰوَاتُ السَّبْعُ وَالْاَرْضُse presentan ante los que las escuchan como el cielo siendo una boca, cada estrella una palabra que muestra la sabiduría, una luz que expresa la verdad; y la tierra una cabeza, la tierra firme y el mar una lengua, y todos los animales y plantas se presentan como palabras que glorifican. De lo contrario, si miras desde este tiempo hasta ese tiempo, no podrás percibir los matices de dicha experiencia.
Sí, si miras desde este tiempo, cuando el Corán ha estado difundiendo su luz desde entonces y ha alcanzado el estatus de conocimiento aceptado con el paso del tiempo, y ha adquirido la apariencia de un día iluminado por el sol del Corán, junto con otras luces islámicas, o si lo miras con un velo superficial y simple de familiaridad, ciertamente no podrás ver plenamente cuánta oscuridad disipa cada aleya en su melodía de milagros, y no podrás saborear este tipo de milagro entre los muchos tipos de milagros del Corán.
Si deseas observar uno de los grados más altos del milagro del Corán de Milagrosa Exposición, escucha y observa esta parábola:
imaginemos un árbol sumamente alto, extraño y extendido, que está oculto bajo un velo de lo invisible, dentro de una capa de ocultación. Es sabido que, al igual que las extremidades de un ser humano, un árbol debe tener una relación, una proporción y un equilibrio entre todas sus partes, como sus ramas, frutos, hojas y flores. Cada una de sus partes debe tomar una forma y un aspecto que corresponda a la naturaleza del árbol. Ahora bien, si alguien, sin ver (todavía no se ve) ese árbol, dibujara sobre una pantalla una imagen de cada una de sus partes, trazara límites para ellas, y desde la rama hasta el fruto, desde el fruto hasta la hoja, dibujara una forma con proporción, y llenara los espacios entre el comienzo y el final que están a distancias infinitas entre sí, con imágenes adecuadas que mostraran las mismas formas y aspectos de las partes, no quedaría duda alguna de que ese artista visualiza y abarca ese árbol invisible con una visión que penetra en lo oculto, y luego lo describe.
De manera similar, las declaraciones del Furkan, el Corán sobre la realidad de las posibilidades (que es la realidad del árbol de la creación, que se extiende desde el comienzo del mundo hasta el final del más allá, y que abarca desde la tierra hasta el trono, desde el átomo hasta el sol), han mantenido tal proporción y han dado a cada parte y fruto una forma adecuada, que todos los eruditos que han investigado a fondo, al final de su investigación, han dicho con asombro: “¡Masha'Allah, Barek´Allah! Solo tú, oh Sabio Corán, eres quien ha descubierto y desvelado el enigma del universo y el misterio de la creación.”وَلِلَّهِ الْمَثَلُ اْلاَعْلَى
no hay defecto en la comparación: representemos los nombres y atributos divinos, los asuntos y actos de Rab, Señor como un árbol de tuba de luz cuya magnitud abarca desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura. Sus límites de grandeza se extienden y se despliegan en el espacio infinito e ilimitado. Los límites de su acción, desde la aleyaيَحُولُ بَيْنَ الْمَرْءِ وَقَلْبِه۪فَالِقُ الْحَبِّ وَالنَّوٰىهُوَ الَّذ۪ي يُصَوِّرُكُمْ فِي الْاَرْحَامِ كَيْفَ يَشَٓاءُhasta la aleyaوَالسَّمٰوَاتُ مَطْوِيَّاتٌ بِيَم۪ينِه۪خَلَقَ السَّمٰوَاتِ وَالْاَرْضَ ف۪ي سِتَّةِ اَيَّامٍوَسَخَّرَ الشَّمْسَ وَالْقَمَرَse extienden y esa realidad luminosa, con todas sus ramas y frutos, se expresa de tal manera que esas verdades sobre los nombres, atributos, asuntos y actos divinos están tan armoniosamente proporcionadas y tan adecuadamente relacionadas entre sí, sin romperse, sin contradecirse, sin que una anule a la otra, sin que una se aleje de la otra, que todos los que poseen conocimiento, sabiduría, y los que circulan en la esfera del reino espiritual, todos los eruditos y sabios, ante las declaraciones del Furkan, dicen “¡Subhan'Allah!” y confirman diciendo: “¡Qué cierto, qué armonioso, qué hermoso, qué apropiado!”
Por ejemplo: la forma en que el Corán describe los seis pilares de la fe en Allah, que se consideran como una sola rama de esos dos grandes árboles, que abarcan tanto el ámbito de lo posible como el ámbito de lo necesario, y la forma en que presenta las ramificaciones y las ramas de estos pilares hasta los frutos y flores más pequeños y delicados, están tan cuidadosamente equilibradas, tan perfectamente proporcionadas, y tan armoniosamente dispuestas, que la mente humana se queda asombrada y maravillada ante su belleza.
Y la forma en que los cinco pilares del Islam, que se consideran como una rama de esa rama de la fe en Allah, están relacionados entre sí, desde los detalles más finos y las reglas más pequeñas hasta los propósitos más lejanos, las profundidades más profundas de la sabiduría, y los frutos más pequeños, muestra una proporción y una armonía tan perfectas que el orden y la perfección de la gran ley islámica derivada de las alusiones y símbolos del Corán, son un testimonio irrefutable y una prueba inquebrantable de la perfección del Corán.
Esto demuestra que las declaraciones del Corán no pueden estar basadas en el conocimiento limitado de un ser humano, especialmente de un iletrado. Más bien, se basan en un conocimiento absoluto que abarca todo y en la palabra de un Ser que puede ver todas las cosas simultáneamente y que estando entre la eternidad pasada y la eternidad futura, observa todas las verdades al mismo tiempo.اَلْحمْدُ لِلَّهِ الَّذِى اَنْزَلَ عَلَى عَبْدِهِ الْكِتَابَ وَلَمْ يَجْعَلْ لَهُ عِوَجًاindica esta verdad.
اَللّٰهُمَّ يَا مُنَزِّلَ الْقُرْاٰنِ بِحَقِّ الْقُرْاٰنِ وَبِحَقِّ مَنْ اُنْزِلَ عَلَيْهِ الْقُرْاٰنُ نَوِّرْ قُلُوبَنَا وَقُبُورَنَا بِنُورِ الْا۪يمَانِ وَالْقُرْاٰنِ اٰم۪ينَ يَا مُسْتَعَانُ