Apéndice del Apéndice
﷽
¡Oh estimado, sepas que!
En las bocas de algunas personas pasean tres palabras, que son pequeñas respecto a la cantidad, pero grandes respecto a la cualidad:
Primera: Todas las cosas se formaron por sí sola.
Segunda: El creador y hacedor son las causas.
Tercera: La naturaleza lo requiere.
Escucha la notificación de que estas tres palabras contienen muchas imposibilidades:
El ser humano es un existente. Respecto a la primera palabra, el ser humano es el hacedor y también la obra de arte.
Según la segunda palabra, vino a la existencia a través del efecto de las causas.
Según la tercera palabra, es la obra de la naturaleza imaginaria.
En cuanto al cuarto aspecto, tal como la verdad y realidad requieren, es la obra de arte de Allah.
Innumerables imposibilidades de la primera palabra
1‑ Según el requerimiento de esa palabra, debe existir un ojo, conocimiento y otros atributos necesarios, que verán y sabrán el interior del ser humano y también del universo.
2‑ Se necesitan moldes en cantidad de las diferentes composiciones, que se formaron por los átomos en el cuerpo del ser humano, como los moldes que se usan en la imprentas para formar las letras.
3‑ Como las piedras de las construcciones masónicas en forma de arco, se necesita que cada átomo sea dominante sobre otros amigos suyos, y también siervo. Y además, se necesita que cada uno sea opuesto, parecido, libre y también restringido a otros.
La imposibilidad de la segunda palabra
1‑ La fuente del ser humano, es decir los materiales que constituyen al ser humano son los materiales, como las distintas medicinas opuestas en diferentes variedades, cuyas bocas selladas están en las farmacias. Si es posible que, sin tocarlas con la mano de alguien, esas medicinas por sí mismas salgan de las botellas en proporción de la necesidad, con total orden y equilibrio, y que se conviertan en un bálsamo vital, se puede decir que también es posible que el ser humano surja de las causas y materias sin vida, sin un hacedor.
2‑ En proporción de la imposibilidad del surgimiento de una cosa con total orden desde infinitas causas ciegas, sordas, inconscientes y sin vida, el haber hecho al ser humano de esas materias sin un hacedor, es imposible. Además, las causas materiales se relacionan solamente con el exterior. No penetran en los bordados y artes sutiles, delicados y extraños que están en el interior.
3‑ Según el requerimiento de esa palabra, se necesita que infinitas causas se junten en el más pequeño individuo y en un átomo, con total unión y orden en proporción de la necesidad. Esta reunión significa que las partes pequeñas y partes principales del universo, a pesar de su grandeza, entren en tu mano y se reúnan allí.
Porque si el hacedor del ser humano fuera causas, debido a que todas las partes pequeñas y partes principales del universo están relacionadas con el ser humano, se necesita que fueran hacedor y maestro de la creación del ser humano. Un maestro puede hacer una cosa después de estar dentro de ella. En cuyo caso, en una sola célula del ser humano se pueden unir las partes del universo. Esto es una imposibilidad tal, que es el más imposible de los imposibles.
En cuanto a la imposibilidad e invalidez de la tercera palabra
Sí, hay dos aspectos de la naturaleza. Uno es el aparente, que se consideró como verdad por la gente negligente y desviada. El otro es el interior, que es el arte divino y pintura de Rahman. En cuanto a la fuerza que se afirmó agregando a la naturaleza, es la manifestación del poder de Halik‑i Hakím-i Alím. Referente a la ciega casualidad y unión que la gente negligente pegaron como un aspecto a la naturaleza, como el hacedor, son los delirios que los demonios inventaron por el resultado de la obligación que surge de la desviación.
Porque tal como se demostró ciertamente en distintas obras mías, este arte, que es el más maravilloso de los maravillosos, si no salió solamente de la mano del poder de un Habír‑i Basír, que está cualificado con todos los atributos de perfección, entonces ¿a través de la mano de estas, que son opacas, sin vida, restringidas, miserables y creadas, se hizo la camisa con la que se vistió el universo? ¿O estas bellas formaciones y bordados, se hicieron por el mosquito y tortuga? ¡No, jamás puede ser!…
Sí, en el ser humano y en cada cosa, hay testigos en cantidad de los seres, de que son las obras de arte de Sani‑i Ezelí. Por ejemplo:
1‑ Es el universo. Sí, todos los átomos y composiciones que el universo incluye, cada uno atestiguan con cincuenta y cinco lenguas.
2‑ Es el Corán. Sí, el Corán con todos los libros de los profetas, evliyas y gente de la unidad divina, las aleyas de la creación e invención que se crearon en la página del universo y existencia, son los testigos justos de la creación de Halik.
3‑ El líder de los seres y su mensajero, todos los profetas, evliyas y ángeles, anuncian su testimonio de que el hacedor de todas las cosas es Allah.
4‑ Los grupos de los seres humanos y genios, con sus distintas variedades, son testigos a través de su necesidad natural.
5‑Allah también atestigua que la divinidad y ser creador, son exclusivos a Allah.
¡Amigo! El asunto de atribuir el arte a la materia y causas, como los tres aspectos mencionados, y atribuirlo a Vácib como lo requiere la verdad, es como el asunto de un árbol fructífero. Así es:
Esas frutas del árbol, o se atribuyen a la unidad. Es decir, a través de la ley de dar brote, la fruta desde la raíz del árbol, en cuanto a la raíz de la semilla, referente a la semilla, de la formación de las leyes de la creación, las leyes de la creación también, de la orden “Kun”, la orden “Kun” también surge de Váhid‑i Vácib.
En ese tiempo, ese árbol con todos sus componentes, hojas, ramas y frutas, será como un solo árbol con una facilidad de creación. Porque respecto a la unidad, no hay diferencia entre un pequeño árbol fructífero, y un árbol muy grande que tiene muchas frutas. Esta carencia de diferencia surge de esta simpleza y facilidad en la unidad, y dificultad e impedimento en la multitud.
Si se atribuye a la multitud, cada fruta, cada flor, cada hoja y cada rama, necesitarán todas las herramientas, equipos, causas, y de esta manera se necesitan venir a la existencia como árbol entero. Porque la totalidad está incluida en la parte pequeña. Lo que se necesita para la totalidad, también se necesita para esta. El asunto no está fuera de estas dos opciones. Una es imprescindible y la otra es imposible.
En breve: Si el venir a la existencia de una célula se atribuye a sí misma, los atributos que abarcan el universo, se necesitan para sí mismo. Si se atribuye a las causas, se necesita que todas las causas en el universo se junten en esa célula. Sin embargo, ¿una célula que ni cabe en las dos manos del mosquito, puede ser el lugar de uso de dos dioses? ¡No, jamás!
Adicionalmente, desde la célula hasta el universo, cada cosa tiene un tipo de unidad. En cuyo caso, Sani también será uno. Porque el uno solamente puede surgir de uno solo.
Y también, un grano puede incluir el sol con su luz y color (respecto a la manifestación). Pero respecto a ser la fuente, un grano no puede incluir dos granos, ni puede ser fuente de ellos.
Y además, la existencia exterior es más estable y firme que la existencia imaginaria. Un punto de la existencia exterior puede incluir una montaña de la existencia imaginaria. Asimismo el necesario existente es más fuerte, firme y estable. Tal vez, la verdadera existencia y la existencia exterior constan de Él.
Por lo tanto, las existencias creadas que se reflejan en el eterno conocimiento abarcativo, son el espejo y lugar de reflexión de iluminadas manifestaciones del necesario existente. En cuyo caso, tal como el eterno conocimiento es un espejo para las existencias creadas, las existencias creadas también son el espejo del necesario existente. A pesar de que luego esas existencias creadas pasaron desde el eterno conocimiento a la existencia exterior, no pudieron llegar al nivel de la verdadera existencia.
¡Oh estimado, sepas que!
La persona que se para en el área de la creación y existencia, y que pone atención al estado del universo, entiende con una comprensión repentina que del mismo modo que la influencia y actividad son la cualidad de las cosas sutiles, luminosas y aisladas, también recibir la influencia, aceptar y afectarse, son las cualidades de las cosas opacas y materiales.
Sí, por ejemplo mira a la luz en el cielo y a esta gran montaña en la tierra. A pesar de que esa luz está en el cielo, hace trabajo en la tierra a través de su brillo, está en actividad.
En cuanto a esa montaña, a pesar de su grandeza, queda sentada en su lugar. No tiene ni un efecto ni un acto.
Y además, se entiende de los actos que ocurren entre las cosas, que cualquier cosa, si es sutil y luminosa, llega a ser merecido de provocar algo y de ser hacedor. En proporción de su densidad, se acerca al nivel de recibir la influencia y venir a la existencia dependiendo de una causa.
Se entiende de esto que el Halik de las causas aparentes, y el creador de los resultados que surgen de las causas, solo y únicamente es Nur‑ul Envar y Sani-i Ezelí, Luz de las Luces y Artífice de la Eternidad Pasada.
¡Oh estimado, sepas que!
La reflexión elimina la negligencia. El cuidado y pensar profundamente, disipan la oscuridad de dudas. Pero cuando haces reflexión en ti mismo, en tu interior y en tus estados personales, haz una inspección profunda y detalladamente. Pero cuando haces reflexión sobre los estados fuera de sí mismo, exteriores y generales, piensa superficial y brevemente, no pases a los detalles. Porque el valor y belleza que están en la brevedad y sumario, no existen en sus detalles. Además, la reflexión fuera de sí mismo parece un mar sin fondo, no tiene costa. No bucees en ella, te ahogarás.
¡Amigo!
Si haces la reflexión en ti mismo detalladamente y en las cosas fuera de sí mismo en breve, te acercarás a la unidad divina. Si haces lo contrario, la multitud esparce tu mente, y las dudas te llevan al aire. Tu egoísmo se engruesa, tu negligencia se fortalece y se vuelve en naturaleza. Así que el camino que lleva a la desviación es esto.
¡Oh estimado, sepas que!
Que tan ignorante y negligente es el ser humano. Que tanto se desvió y se daña a sí mismo. Deja una gran bondad, cuyo beneficio es cierto por nueve aspectos, y se duda su daño solamente por un aspecto, comete la desviación. Sí, por causa de una sola duda de sofistas, deja el camino bien guiado que tiene miles de pruebas beneficiosas.
Sin embargo, debido a que el ser humano es muy dudoso y cauteloso, si hay una posibilidad de daño, uno de diez en un asunto mundanal, se abstiene de él. Si es un asunto para el Más Allá, a pesar de haber una posibilidad de daño nueve de diez, no se abstiene de él. Así que la ignorancia puede ser hasta esto.
¡Oh estimado, sepas que!
El espíritu del ser humano está expuesto a infinitas necesidades, y es el lugar de infinitos dolores. Tiene gusto de innumerables placeres. Lleva ilimitados deseos. Incluso, a pesar de la desviación del corazón, la compasión que fluye desde el espíritu, contiene infinitos dolores. Por lo tanto, no tienes derecho de decir “¿Qué soy? ¿Qué valor tengo yo para que ocurra el día de levantamiento para mí, que ponga la balanza y se haga el juicio?”
¡Oh aquel que se sienta en la silla de la desviación con total orgullo!
No seas orgulloso de tu vida. Porque esa vida permanece con un engaño. Así es: Aquella persona desviada que se sienta en esa silla, cuando piensa en el terror de la destrucción y muerte, y le da miedo, escapa a la posibilidad de la dicha eterna; en el asunto de dejar las responsabilidades religiosas, escapa a la posibilidad de la inexistencia del Más Allá. A través de este engaño, se salva de ambos dolores. Pero por corto tiempo, el nudo se abre, la realidad sale a la luz. Ni la primera posibilidad elimina su dolor; ni la segunda posibilidad alivia su carga.
Y también, diciendo “Cuando la calamidad se generaliza, el dolor es leve. Yo también soy como mis pares”. Escapo de la carga. Pero debido a la generalidad de la calamidad, su dolor es demasiado y multiplicado. Porque como él mismo, sus parientes y amigos también están incluidos en esa calamidad. Porque el espíritu del ser humano está relacionado con su propia raza. Cuanto más está generalizada la calamidad, su dolor también será en esa proporción.
¡Oh pobre, que se retira al descanso en el aspecto de dudas y bajo la sombra de la negligencia! ¡No pienses que el placer, que recibes en la frescura de la negligencia y dentro de las dudas, es el placer! Él es una miel venenosa. Poco tiempo después se transformará en tormento.
Si tienes el deseo de que tus dolores se vuelvan en placeres, y el fuego en la luz, dobla la manguera del orgullo a través del gancho de inclinación y postración en cinco tiempos, apriétala, rompe su cabeza y llénala la fe. Después, reflexionando las aleyas, sigue con sumisión para que los velos de dudas y negligencia se rasguen. Por causa de la amargura de la desviación, que aparezca la dulzura de la salvación y así, que salga el placer de la súplica a la luz.
¡Oh estimado, sepas que! En la adoración solamente existe la sumisión. No existen hacer prueba y experimentar.
Porque el señor y maestro puede experimentar y poner a prueba a su siervo y sirviente. Pero el siervo no tiene autorización de hacer prueba a su señor. Y asimismo, el ser humano no puede hacer prueba a su Rab y Halik, Señor y Creador.