Punto Sutil
De nuevo vi: si todas las cosas no se atribuyen a Cenab‑i Hak, Altísimo Verdadero, inmediatamente se necesita que se demuestren infinitos dioses. Y cada uno de estos dioses, que son más que las partículas del universo, debe ser contrario a todos los otros dioses y también debe ser par de ellos. Y en el mismo tiempo, cada uno debe ponerse en una posición de subyugar al universo, lanzando su mano a todo el universo.
Por ejemplo: La dominación de un poder que creó un individuo de una abeja, debe ser corriente y penetrante a todo el universo. Porque esa abeja es la muestra de los elementos del universo, y toma sus partes del universo. Sin embargo el lugar y rango en el área de la existencia, es sola y únicamente particular a Vácib‑ul Ehad, el Único Ser Necesario.
Si las cosas se atribuyen a sus propios seres, se necesita una divinidad a cada partícula. Por ejemplo cuando se niega al constructor de Santa Sofía, se necesita que cada piedra suya fuera un Arquitecto Sinan.
En cuyo caso, la indicación del universo al Sani, Artífice es más evidente, clara y mejor que su indicación a sí mismo. Entonces, aunque la negación del universo fuera posible, la negación de Sani no es posible…