Punto Sutil
Es sobre la intención, que es una de las cuatro palabras que se mencionaron en la introducción
¡Amigo! Este asunto sobre la intención es el producto de mis cuarenta años de vida. Sí, la intención tiene una característica tanto que es un elixir y levadura, que transforma las costumbres y los actos en adoración.
Y también, la intención es un espíritu que resucita los estados muertos y que los transforma en adoraciones vivas.
Y también, hay una característica en la intención, que transforma las maldades en bondades y las bondades en maldades.
Es decir, la intención es un espíritu. El espíritu de ese espíritu es la sinceridad. En cuyo caso, la salvación y la beatitud son solamente con la sinceridad.
Es por esta característica, que durante poco tiempo, muchos hechos ocurren. Es por esto que en una poca vida, el Paraíso se gana con todas sus bellezas y placeres. Y a través de la intención, el ser humano se vuelve en un ser que agradece permanentemente, gana el mérito del agradecimiento.
Y también, se mira por dos aspectos a los placeres y otorgamientos que están en el mundo:
En el primer aspecto, se piensa que esos otorgamientos se dan por un otorgador. Y la mirada, quitándose de ese placer, gira hacia aquel que otorga, piensa en él. El placer de pensar en el otorgador, es más placentero que pensar en el otorgamiento.
El segundo aspecto, una vez que ve el otorgamiento, dedica su mirada a él, lo considera como un botín y lo come sin gratitud.
Sin embargo, en el primer aspecto, aunque el placer se desaparece con la terminación, su espíritu es eterno. Porque piensa en el Otorgador. Tiene esperanza de que en cuanto al Otorgador, es compasivo, siempre me dará estos otorgamientos.
En el segundo aspecto, la terminación del placer no es la muerte, así que quedara su espíritu. Su espíritu también se extingue, solamente queda su humo. En cuanto a las calamidades, después de su terminación, se extinguen sus humos y quedan sus luces. Los humos que quedan después de la terminación de los placeres, son sus pecados.
¡Amigo! Si se mira con la fe en Allah a los placeres y otorgamientos en el mundo y en el Más Allá, se ve un movimiento circulante, que los parecidos siguen uno al otro. Uno se va, viene su parecido en lugar de él. Por este medio, la esencia de los otorgamientos no se extingue. Solamente está su separación y apartamiento durante su personificación pequeña. Es por eso que los placeres de la fe no se afectan, ni se entristece con la separación y apartamiento.
Pero en el segundo aspecto, cada placer tiene una terminación. Y del mismo modo que esa terminación en realidad es dolor, pensarla también es dolor. Porque por el segundo aspecto, no es un movimiento circulante, sino un movimiento recto. El placer se condena con una muerte eterna…