Punto Sutil
¡Amigo! La fe en Allah constituye una hermandad verdadera, conexión, unión y a los lazos de la unidad entre todas las cosas. En cuanto a la incredulidad, como la frialdad, muestra todas las cosas como distintas una a la otra, y las hace mirar una a la otra como extrañas.
Es por eso que en el espíritu del creyente no hay enemistad, rencor y salvajismo. Tiene un tipo de hermandad con su enemigo más grande. En el espíritu del incrédulo hay avaricia y enemistad, asimismo agrada a su nefs, alma maligna y confía en ella. Es por este misterio que en la vida de este mundo a veces los incrédulos triunfan.
Y también, el incrédulo recibe la recompensa de su bondad (generalmente). En cuanto al creyente, recibe el castigo de sus maldades.
Es por eso que el mundo es paraíso para el incrédulo (es decir en proporción del Más Allá), es infierno para el creyente (es decir en proporción de su felicidad eterna). En caso contrario, se dijo que el creyente, también en el mundo está cien veces más feliz.
Y también, la fe en Allah transforma al ser humano en una joya que merece el paraíso. En cuanto a la incredulidad, extingue al espíritu y corazón, los deja dentro de las oscuridades. Porque la fe muestra la esencia que está dentro de la cáscara del ser humano. En cuanto a la incredulidad, no puede distinguir la esencia y la cáscara. Considera la cáscara como la misma esencia, y desciende al ser humano desde el nivel de la joya al nivel del carbón.