Conclusión
Sobre la Murmuración
بِاسْمِهِ
وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
La Quinta Nota del Primer Rayo de la Primera Luz de la “Vigésima Quinta Palabra” ofrece un ejemplo en tono de censura y prohibición, al destacar una aleya que de manera milagrosa, disuade de la murmuración en seis formas distintas. Esta aleya muestra plenamente cuán vil es la murmuración a los ojos del Corán, de modo que no deja necesidad de ninguna otra explicación. En efecto, después de la exposición del Corán, no hay lugar para otra exposición, ni es necesario.
Así, en la aleyaاَيُحِبُّ اَحَدُكُمْ اَنْ يَاْكُلَ لَحْمَ اَخِيهِ مَيْتًاse censura la murmuración en seis niveles y se reprime con fuerza en seis grados. Cuando esta aleya se dirige específicamente a los que cometen murmuración, su significado toma la siguiente forma:
Se sabe: el hemze al principio de la aleya significa pregunta (¿Acaso?). Este sentido de pregunta se extiende como agua a todas las palabras de la aleya. En cada palabra, hay un juicio implícito.
Primero, con el hemze pregunta: ¿Acaso no tienes mente, que es el lugar de las preguntas y respuestas, para entender algo tan horriblemente feo?
Segundo, con la palabraيُحِبُّ, pregunta: ¿Acaso su corazón, que es el lugar del amor y del odio, se ha corrompido tanto, que puede amar una acción tan odiosa?
Tercero, con la palabraاَحَدُكُمْ, pregunta: ¿Qué le ha pasado a su vida social y civilización que obtienen de la comunidad, que aceptan un acto tan venenoso para su vida?
Cuarto, con la fraseاَنْ يَاْكُلَ لَحْمَ, pregunta: ¿Qué ha pasado con su humanidad, que están dispuestos a desgarrar a su compañero con los dientes, como una bestia salvaje?
Quinto, con la palabraاَخِيهِ, pregunta: ¿Acaso no tienen ningún sentido de compasión o lazo familiar, que muerden sin piedad a la persona que es su hermano de muchas maneras? ¿Acaso no tienen la razón suficiente para entender que al morderlo, es como si estuvieran mordiendo sus propios miembros como un loco?
Sexto, con la palabraمَيْتًا, pregunta: ¿Dónde está su conciencia? ¿Se ha corrompido tanto su naturaleza, que pueden hacer algo tan despreciable como comer la carne de su hermano en su estado más venerable después de su muerte?
Entonces, según la expresión de esta aleya y la indicación separada de cada palabra, la difamación y la murmuración son condenadas desde el punto de vista de la razón, el corazón, la humanidad, la conciencia, la naturaleza y de la comunidad. Observa cómo esta aleya, con su elocuencia, condena la difamación en seis niveles, y de manera milagrosa reprime ese crimen en seis grados.
La murmuración es el arma baja que más utilizan aquellos que albergan odio, envidia y obstinación. Una persona con dignidad no se rebajará a usar esta sucia arma. Como dijo un célebre personaje:اُكَبِّرُ نَفْسِى عَنْ جَزَاءٍ بِغِيْبَةٍ ❋ فَكُلُّ اِغْتِيَابٍ جَهْدُ مَنْ لاَ لَهُ جَهْدٌ
Es decir: “elevo mi alma por encima de castigar a mi enemigo con murmuración y no me rebajo a ello. Porque la murmuración es el arma de los débiles, miserables y despreciables.”
La murmuración es hablar de una persona de tal manera, que si estuviera presente y escuchara, se sentiría disgustada y ofendida. Si lo que se dice es verdad, sigue siendo murmuración. Si es mentira, entonces es tanto murmuración como calumnia, lo cual es un pecado doblemente feo.
La murmuración puede estar permitida en algunos casos específicos:
Uno de ellos es cuando en forma de queja, se habla con una persona responsable, con el propósito de que ayude a corregir el mal o la falta, y que defienda el derecho del afectado.
Otro caso es cuando alguien quiere asociarse o trabajar con otra persona y te consulta. Si con una intención pura y sin malicia, y solo por el bien del consejo, le dices: “no te asocies con él, porque te hará daño,” entonces la murmuración puede ser permisible.
Un tercer caso es cuando el propósito no es despreciar ni difamar, sino identificar o describir a alguien, como decir: “ese hombre cojo y vago fue a tal lugar.”
Otro caso es cuando la persona de la que se habla es un pecador público, es decir, alguien que no siente vergüenza por sus malas acciones, sino que incluso se enorgullece de ellas y disfruta de su opresión, cometiendo sus faltas abiertamente y sin remordimientos.
En estos casos específicos, la murmuración puede ser permisible, siempre que se haga sin malicia y únicamente por la verdad y el bien. De lo contrario, la murmuración consume las buenas acciones, tal como el fuego consume la madera.
Si alguien ha cometido murmuración o la ha escuchado intencionalmente, debe decir:اَللَّهُمَّ اغْفِرْلَنَا وَ لِمَنِ اغْتَبْنَاهُy cuando se encuentre con la persona de la que habló, debe pedirle que lo perdone.
اَلْبَاقِى هُوَ الْبَاقِىSaid Nursi