Primera Sección
Consta de cinco indicios.
Primer Indicio
Como se menciona en las conclusiones de la “Vigésima Sexta Palabra”, así como un hábil artesano para crear una prenda valiosa, adornada y decorada, utiliza a un hombre humilde como modelo, otorgándole la compensación que merece, con el fin de mostrar su arte y habilidad. El artesano corta, recorta, alarga o acorta la prenda sobre el hombre, lo sienta, lo levanta, y le da diferentes posturas. ¿Tiene derecho ese hombre humilde a decirle al artesano: “¿Por qué te metes con esta prenda que me embellece, la cambias y alteras, y por qué me haces levantar y sentar, interrumpiendo mi descanso con dificultad?”?
De la misma manera, Sani‑i Zulcelal, Artífice Majestuoso, tomando la esencia de cada tipo de criatura como un modelo, y para mostrar la perfección de Su arte a través de las manifestaciones de Sus nombres, viste a cada cosa, especialmente a los seres vivos, con una vestidura de existencia adornada con sentidos y sentimientos, y sobre esa vestidura, traza diseños con la pluma del destino y la predestinación, mostrando así los reflejos de Sus nombres. A cada ser también le otorga, como una compensación acorde a su naturaleza, una perfección, un placer, una gracia. ¿Acaso algún ser tiene derecho a decirle a Sani-i Zulcelal que manifiesta el misterio deمَالِكُ الْمُلْكِ يَتَصَرَّفُ فِى مُلْكِهِ كَيْفَ يَشَاءُ(El Soberano absoluto hace lo que quiere en Su reino): “me estás causando molestias. Estás perturbando mi descanso”? ¡No, jamás!
Las criaturas no tienen derecho en ningún aspecto frente a Vacibul Vucud, ni pueden reclamar derechos. Más bien, su deber es agradecer y alabar constantemente, cumpliendo con el derecho de las diferentes etapas de existencia que se les ha otorgado. Porque todas las etapas de existencia otorgadas son hechos que requieren una causa. Pero las etapas no otorgadas son posibilidades, y las posibilidades son inexistencia, y la inexistencia no requiere una causa, además, la inexistencia es infinita. Lo infinito no puede tener una causa.
Por ejemplo, los minerales no pueden decir: “¿Por qué no nos convertimos en plantas?” No pueden quejarse; más bien, su derecho es agradecer a su Creador por haber sido dotados con la existencia mineral. Las plantas no pueden quejarse diciendo: “¿Por qué no me convertí en un animal?”, sino que su derecho es agradecer por haber sido dotadas de vida junto con la existencia. Los animales no pueden quejarse diciendo: “¿Por qué no me convertí en un ser humano?”, sino que al haber sido dotados con la existencia y la vida junto con una esencia valiosa llamada alma, su derecho es agradecer. Y así, se puede continuar haciendo comparaciones.
¡Oh, hombre que se queja! No fuiste dejado en la inexistencia, sino que te fue concedida la bendición de la existencia; has probado la vida, no quedaste como materia inerte, no te convertiste en un animal, encontraste la bendición del Islam, no quedaste en el extravío; experimentaste la bendición de la salud y la seguridad, y así sucesivamente…
¡Oh, ingrato! ¿En qué te basas para reclamar derechos, cuando en lugar de agradecer las etapas de existencia, que son meras bendiciones concedidas por Cenab‑i Hak, te quejas con codicia insensata sobre lo que no obtuviste y sobre las altas bendiciones que no te fueron otorgadas porque no eras digno de ellas? ¿Cómo puedes quejarte de Cenab-i Hak y mostrar ingratitud? ¿Acaso un hombre que ha sido elevado a un alto rango, como subir a la cima de un minarete, encontrando grandes bendiciones en cada peldaño, no debería agradecer a quien le otorgó esas bendiciones? Y si en lugar de eso, se quejara diciendo: “¿Por qué no fui elevado aún más alto que este minarete?”, ¿no estaría cometiendo una gran injusticia, cayendo en la ingratitud y demostrando una gran insensatez que incluso los locos podrían entender?
¡Oh, humano insatisfecho, codicioso, derrochador, insensible y quejumbroso! Sabe con certeza que la satisfacción es un agradecimiento fructífero; la codicia es una ingratitud que lleva a la pérdida. La moderación en el gasto es un respeto hermoso y beneficioso hacia las bendiciones; el derroche es un desprecio feo y perjudicial hacia las bendiciones. Si tienes sabiduría, acostúmbrate a la satisfacción y esfuérzate en la aceptación de lo que tienes. Si no puedes soportar, di “Ya Sabur” y pide paciencia; conformate con lo que es tuyo, no te quejes. Reflexiona de quién te estás quejando y ante quién lo haces, y guarda silencio. Si necesariamente quieres quejarte, quéjate de tu nefs, alma maligna ante Cenab‑i Hak, porque el defecto está en él.
Segundo Indicio
Como se menciona al final del último asunto de la “Decimoctava Carta”, una de las razones por las que Halik‑i Zulcelal, Creador Majestuoso lleva a cabo de manera continua un asombroso y sobrecogedor proceso de actividad en Su señorío, renovando y transformando constantemente la creación, es la siguiente:
así como en las criaturas la actividad y el movimiento provienen de un deseo, un anhelo, un placer, un amor, puede decirse que en cada actividad hay un tipo de placer, e incluso que cada actividad en sí misma es un tipo de placer. Y el placer está dirigido hacia la perfección, e incluso es una forma de perfección.
Dado que la actividad indica perfección, placer y belleza, y dado que Vacibul Vucud, Ser Necesario que es Kemal‑i Mutlak y Kámil-i Mutlak, Perfección Absoluta y Perfecto Absoluto, abarca todos los tipos de perfección en Su esencia, atributos y acciones, es natural que posea una compasión sagrada infinita y un amor puro e ilimitado, acorde a Su existencia absoluta, Su autosuficiencia esencial y Su riqueza infinita. Ciertamente, de esa compasión sagrada y ese amor puro surge un infinito entusiasmo sagrado, y de ese entusiasmo sagrado surge una infinita alegría sagrada, y de esa alegría sagrada, si se puede decir así, surge un infinito placer sagrado.
Y junto con ese placer sagrado, debido a Su infinita misericordia, en Su actividad de poder, hay un placer sagrado infinito derivado de ver cómo las potencialidades de Sus criaturas se actualizan y perfeccionan, de la satisfacción y perfección que experimentan esas criaturas. Si se puede decir así, este infinito placer sagrado y orgullo sagrado resultan en una actividad infinita, que a su vez, requiere un cambio y transformación infinita, y esa infinita transformación y cambio también requiere la muerte y el no‑ser, el cese y la separación.
En una ocasión, las utilidades que la sabiduría humana mostraba respecto a los propósitos de las creaciones me parecieron muy insignificantes. Entonces comprendí que tal sabiduría conduce al sinsentido. Por eso, los filósofos que avanzan en esa dirección suelen caer en el error del naturalismo, volverse escépticos (sofistas), negar el libre albedrío y el conocimiento de Sani, o describir a Halik como un ser que actúa por necesidad intrínseca (mucib‑i bizzat).
En ese momento, la misericordia divina me envió el nombre Hakím, Sabio en mi ayuda, y me mostró los grandes propósitos de las creaciones. Es decir, cada criatura es como una carta de Rab que todos los seres conscientes pueden leer. Este propósito me fue suficiente durante un año.
Luego, las maravillas del arte en las creaciones se desplegaron, y ese propósito dejó de ser suficiente. Es decir, las metas más importantes de cada creación se dirigen hacia su Sani; reflejan las perfecciones de Su arte, las manifestaciones de Sus nombres, las decoraciones de Su sabiduría y los regalos de Su misericordia, presentándolos ante Su mirada, y actuando como un espejo de Su belleza y perfección. Este propósito me fue suficiente durante mucho tiempo.
Luego, dentro de la asombrosa actividad del arte y la creación, en el rápido cambio y transformación, se manifestaron los milagros del poder y los aspectos el señorío divino. Entonces, este propósito también dejó de ser suficiente para mí. Comprendí que se necesitaba una causa y una motivación tan grandes como este propósito.
En ese momento, se me mostraron las causas mencionadas en este Segundo Indicio y los propósitos que se mencionarán en las señales futuras. Y se me informó con certeza que: “la actividad del poder en el universo y el flujo constante de las cosas son tan significativos que a través de esa actividad, Sani‑i Hakím, Artífice Sabio hace que las especies del universo hablen.” Es como si los seres en movimiento en los cielos y en la tierra, y sus movimientos, fueran las palabras en su discurso, y el movimiento fuera un acto de hablar.
Así, el movimiento y el cese que provienen de la actividad son una forma de discurso de glorificación. Y la actividad en el universo también es una conversación silenciosa del universo y sus especies, haciéndolas hablar.
Tercer Indicio
Las cosas no se dirigen hacia la desaparición o la inexistencia, sino que pasan del dominio del poder divino al dominio del conocimiento divino; van del mundo visible al mundo oculto; se trasladan del mundo del cambio y la decadencia al mundo de la luz y la eternidad. Desde el punto de vista de la realidad, la belleza y la perfección en las cosas pertenecen a los nombres divinos y son sus manifestaciones y reflejos. Dado que esos nombres son eternos y sus manifestaciones son continuas, es natural que sus reflejos se renueven, se actualicen y se embellezcan. No se dirigen hacia la inexistencia ni a la decadencia; más bien, solo cambian sus apariencias contingentes y su naturaleza esencial, las verdades que reflejan belleza y perfección, y sus identidades arquetípicas permanecen.
Para los seres sin vida, la belleza y la perfección que poseen pertenecen directamente a los nombres divinos; la gloria es para ellos, el elogio se les atribuye, la belleza les pertenece y el amor se dirige hacia ellos. El cambio de esos espejos no les causa ningún daño.
Si se trata de seres vivos, pero que no poseen razón, su desaparición no es una inexistencia o decadencia; más bien, se liberan de su existencia material y del bullicio de la vida para transferir los frutos de sus deberes a sus espíritus eternos. Esos espíritus eternos continúan existiendo apoyados en los nombres divinos, y pueden dirigirse hacia una felicidad apropiada para ellos.
Si esos seres vivos poseen razón, ya están destinados al mundo de la eternidad, donde se encuentran la felicidad eterna y la perfección material y espiritual, y viajan hacia otros dominios y moradas de Sani‑i Hakím, como el mundo intermedio, el mundo de las similitudes, y el mundo de los espíritus, que son más bellos y luminosos que este mundo. Para ellos, no se trata de muerte, inexistencia, desaparición o separación, sino de alcanzar la perfección.
En resumen: puesto que Sani‑i Zulcelal, Artífice Majestuoso existe y es eterno, y Sus atributos y nombres son constantes y perpetuos, es seguro que las manifestaciones y los reflejos de esos nombres se renuevan dentro de una existencia espiritual. No son destrucción ni decadencia, ni aniquilación ni desaparición. Es sabido que el ser humano, en virtud de su humanidad, está relacionado con la mayoría de las criaturas. Se deleita con su felicidad y se aflige con su destrucción. Especialmente con los seres vivos, y más aún con la humanidad, y particularmente con el dolor de aquellos que admira y aprecia, siente más aflicción y con su felicidad se siente más dichoso. De hecho, como una madre compasiva puede sacrificar su propia felicidad y bienestar por la felicidad de los demás.
Así, cada creyente, según su grado, puede ser feliz con la felicidad, la existencia continua, la salvación del olvido y el ser valiosas cartas divinas de todas las criaturas, mediante la luz del Corán y el misterio de la fe en Allah. Puede ganar una luz tan grande como el mundo. Cada persona se beneficia de esta luz según su grado. Si en cambio, es una persona de incredulidad, además de su propio dolor, se aflige por la destrucción, la decadencia y la aparente aniquilación de todas las criaturas, y si son seres vivos, también se aflige por su sufrimiento. Es decir, su incredulidad llena su mundo de nada y lo vierte sobre su cabeza; experimenta el Infierno antes de entrar en el Infierno.
Cuarto Indicio
Como hemos dicho en muchos lugares, así como un rey tiene diferentes instituciones y departamentos que emanan de sus diversos títulos y atributos, como sultán, califa, juez y comandante, así también Cenab‑i Hak tiene innumerables manifestaciones de Sus bellos nombres. La diversidad y las diferencias en la creación surgen de la variedad de estas manifestaciones.
Así como cualquier ser que posee perfección y belleza, por naturaleza, desea ver y mostrar su belleza y perfección, del mismo modo, estos nombres divinos, que son eternos y perpetuos, desean manifestarse constantemente en nombre del Ser Akdes, Puro. Es decir, quieren ver sus reflejos en los espejos de las criaturas; quieren ver y mostrar las manifestaciones de Su belleza y los reflejos de Su perfección en Sus propios reflejos. Esto implica renovar y escribir constantemente el gran libro del universo y las diferentes cartas de las criaturas, es decir, escribirlas de nuevo con significado, es decir, escribir en una sola página miles de cartas diferentes, y mostrarlas, no solo a la visión contemplativa del Ser Mukaddes, Sagrado y del Musemma‑i Akdes, el Más Santo Nombrado, sino también a la contemplación y lectura de todos los seres conscientes. Este hecho se alude en el siguiente poema lleno de verdad:
"Las hojas del libro del universo son especies innumerables,
y las palabras y letras son individuos innumerables,
escrito en el taller de la verdadera Tabla Preservada,
cada ser en el universo es una palabra concreta y significativa."
تَاَمَّلْ سُطُورَ الْكَائِنَاتِ فَاِنَّهَا ❋ مِنَ الْمَلَاِ الْاَعْلٰى اِلَيْكَ رَسَائِلُ
Quinto Indicio
Consta de dos puntos sutiles.
Primer Punto Sutil
Dado que Cenab‑i Hak existe, todo existe. Dado que hay una relación con Cenab-i Vacibul Vucud, Altísimo Ser Necesario, todo lo demás también existe para cada cosa. Porque en relación con Vacibul Vucud, cada ser se conecta con todos los seres a través del misterio de la unidad. Por lo tanto, cada cosa que reconoce o se le reconoce su relación con Vacibul Vucud a través del misterio de la unidad, se relaciona con todas las demás cosas que pertenecen a Vacibul Vucud. Así, cada cosa, en ese punto de conexión, puede recibir infinitas luces de existencia. No hay separaciones, decadencias o aniquilaciones en ese punto. Vivir un solo instante, por breve que sea, en ese vínculo es un medio para recibir infinitas luces de existencia.
Si no existe tal vínculo o no se reconoce, esa cosa experimenta infinitas separaciones, decadencias y aniquilaciones. Porque, en ese caso, frente a cada ser con el que podría estar relacionado, habrá una separación, una disociación y una decadencia. Así, en su propia existencia individual, se cargaría con infinitas inexistencias y separaciones. Aunque permanezca en la existencia por un millón de años, sin ese vínculo, no valdría tanto como un solo instante en la existencia con ese vínculo. Por eso, la gente de la verdad ha dicho: “un solo instante de existencia iluminada es preferible a un millón de años de una existencia sin vínculo.” Es decir, “un instante de existencia en relación con el Ser Necesario de Existencia es preferible a un millón de años de existencia sin tal relación.” Además, por este secreto, los investigadores han dicho: “las luces de la existencia dependen del reconocimiento de Vacibul Vucud. ” Es decir, “en ese estado, el universo aparece lleno de luces de existencia, con ángeles, seres espirituales y seres conscientes. Sin él, las tinieblas de la inexistencia, los dolores de la separación y la decadencia envuelven a cada ser. El mundo aparecerá ante esa persona como un desierto vacío y desolado.”
Sí, así como un árbol, cada uno de sus frutos tienen una relación con todos los frutos en la cima del árbol, y a través de esa relación, tiene un hermano o compañero en existencia; tienen tantas existencias contingentes como el número de esos frutos. Pero cuando se separa ese fruto de la cima del árbol, se produce una separación y decadencia respecto a cada fruto. Cada fruto se vuelve inexistente para él. Se produce para él una oscuridad externa de inexistencia.
Así también, en relación con el poder de Ehad‑i Samed, Uno y Absoluto, todo existe para cada cosa. Sin ese vínculo, todo tiene tantas inexistencias externas como cosas.
De este indicio, observa la inmensidad de las luces de la fe en Allah y ve la aterradora oscuridad de la incredulidad. La fe en Allah es el título de la alta realidad expresada en este indicio, y uno puede beneficiarse de ella solo a través de la fe en Allah. Sin fe, así como para una persona ciega, sorda, muda y sin intelecto, todo está en la nada, también para un incrédulo, todo está en la nada, sumido en tinieblas.
Segundo Punto Sutil
El mundo y las cosas tienen tres caras.
Primera Cara: se dirige a los Nombres Divinos y actúa como sus espejos. En esta cara, no hay lugar para la desaparición, la separación o la inexistencia; más bien, hay renovación y rejuvenecimiento.
Segunda Cara: se orienta hacia el Más Allá y mira hacia el mundo de la eternidad, funcionando como su campo de cultivo. En esta cara, se cultivan frutos y cosechas duraderas; sirve a la eternidad y convierte lo perecedero en algo que perdura. En esta cara, tampoco hay muerte ni desaparición, sino manifestaciones de vida y eternidad.
Tercera Cara: se dirige a los seres perecederos, es decir, a nosotros; es el objeto de deseo de los perecederos y de los que buscan placeres, el mercado de los seres conscientes y el campo de pruebas para los que tienen deberes. En esta tercera cara, las pruebas y sufrimientos de la muerte, la desaparición y la inexistencia están acompañadas por las manifestaciones de vida y eternidad que se encuentran en la cara interior de esta tercera cara.
En resumen: estas criaturas transitorias y estas entidades móviles son espejos en movimiento y manifestaciones cambiantes que renuevan las luces de la creación y existencia de Vacibul Vucud.