Duodécima Carta
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَعَلٰى رُفَقَائِكُمْ
¡Queridos hermanos!
Aquella noche me hicieron una pregunta, y no les respondí, porque no es apropiado discutir cuestiones de fe en Allah en forma de debate. Ustedes hablaron en forma de debate. Ahora, les escribo una respuesta muy breve a las tres preguntas que fueron la base de su discusión. Encontrarán detalles en las Palabras cuyos nombres el señor farmacéutico ha mencionado. Solo quiero mencionar que la Vigésima Sexta Palabra sobre el destino y el libre albedrío no me vino a la mente en ese momento, por lo que no se la mencioné; también deben revisarla, pero no la lean como un periódico. La razón por la cual sugerí que el señor farmacéutico estudie esas Palabras es el siguiente:
Las dudas en tales cuestiones provienen de una debilidad en los pilares de la fe en Allah. Esas Palabras demuestran completamente los pilares de la fe en Allah.