¡Mis estimados hermanos verídicos!
Risale‑i Nur no se puede usar como una herramienta para los asuntos mundanales, tampoco se puede explotar como una protección de ellos. A causa de ser una adoración importante de contemplación, los propósitos mundanales no se pueden buscar intencionalmente a través de Risale-i Nur. Si se desea, la sinceridad se rompe, la forma de esa adoración importante cambia. Es decir, como los niños cuando se pelean usan el Corán para proteger sus cabezas. Como el daño que viene hacia sus cabezas también le llega al Corán, Risale-i Nur no se debe usar como una protección contra los adversarios así de obstinados.
Sí, aquellos que atacan a Risale‑i Nur reciben bofetadas: cientos de eventos lo atestiguan. Pero Risale-i Nur no se puede usar en las bofetadas y las bofetadas no vienen con intención ni propósito. Porque esto es contrario al misterio de la sinceridad y la adoración. Nosotros no confiamos en aquellos que han perseguido a Nuestro Sustentador que nos emplea en Risale-i Nur y nos protege.
Muchas veces ocurren resultados maravillosos por Risale‑i Nur como lo que ocurre por algunas invocaciones importantes. Ellos no se buscan sino que se dan. No se pueden considerar como propósito, sino como un beneficio. Si se buscan, se convierten en propósito; esto rompe la sinceridad e invalida en parte esa adoración. Inmediatamente calman este incidente, en caso contrario, los embusteros se beneficiarán, tal vez ellos estén metidos en él.
Sí; la resistencia victoriosa de Risale‑i Nur contra tantos obstinados horribles deriva del misterio de la sinceridad, que no se explota por nada, que se relaciona directamente con la felicidad eterna, que no tiene otro propósito, excepto el servicio de la fe, y no darle importancia a los descubrimientos espirituales y keramets personales que a la gente que tiene cercanía de Allah les importa. También deriva de esparcir las luces de la fe y salvar la fe de los creyentes como los Compañeros del Profeta, que tienen la cercanía suprema de Allah con el misterio de la herencia de la Misión Profetica del Profeta.
Sí, dos resultados absolutos de que Risale‑i Nur hace ganar en esta época calamitosa, son superiores a todo, no dejan ninguna necesidad para otras cosas y rangos.
Su primer resultado: Hay evidencias muy fuertes de que alguien que entra en la esfera de Risale‑i Nur con lealtad y satisfacción, entrará en la tumba con fe.
Su segundo resultado: En la esfera de Risale‑i Nur se establece y ocurre una asociación espiritual que pertenece al Más Allá, sin intención e inconscientemente. Cada estudiante verdadero y leal en miles de lenguas y corazones, hace súplica, busca el perdón, reza y, como algunos ángeles, glorifica a Allah con cuarenta mil lenguas. Y busca las verdades benditas y elevadas como la verdad de la Noche del Decreto en Ramadán con cien mil lenguas.
Porque para resultados como estos, los estudiantes de Risale‑i Nur prefieren el servicio de la fe al rango de la cercanía de Allah. No buscan descubrimientos espirituales ni keramets. No se esfuerzan por cosechar los frutos que pertenecen al Más Allá en este mundo. No interfieren en las cosas que están fuera de sus deberes, como tener éxito, ser aceptado por la gente, hacerse valorar, hacerse triunfar, hacerse honrar con fama, honor, placeres y favores aunque ellos los merecen, y no establecen sus hechos sobre estos. Trabajan sincera y cordialmente, dicen: “Nuestro deber es el servicio de la fe. Es suficiente”.
Y en segundo lugar: Para ganar la realidad de la Noche de Decreto que tiene el valor de ochenta años y está escondido en la totalidad del Noble Ramadán, con el requerimiento de sociedad espiritual para el Más Allá de los estudiantes de Risale‑i Nur, cada uno cuando diceاَجِرْنَا اِرْحَمْنَا وَاغْفِرْلَنَاen el modo de nosotros, se debe hacerlo con la intención de involucrar a los estudiantes leales de Risale‑i Nur. Así que cada estudiante suplique en el nombre de todos y así trabaje. Como el Ramadán pasado, pido la ayuda de ustedes a este hermano desventurado suyo que puede trabajar poco, y del que se espera un servicio muy superior que su límite, para que no salgan incorrectas las buenas opiniones suyas.