¡Mis estimados hermanos verídicos, atentos, sinceros, unidos y benditos!
Yo también les felicito porque ustedes hicieron estéril las trampas de los seres humanos satánicos y los genios demoniacos. Que Cenab‑i Hak les haga exitosos a ustedes siempre en este servicio de la fe. Amin. Y que esté complacido con ustedes. Amin.
Antiguamente, en un tiempo en Barla, para poner en orden y copiar el árbol general de todos los caminos del sufismo, Hafiz Ali y Hüsrev se ocuparon de esa labor y trabajaron para él. En ese tiempo, tenía esperanza con un deseo fuerte de que estas dos personas harán servicios importantes para Risale‑i Nur, como con dos ojos en la cabeza miran dos pero ven como uno. Infinitas gracias sean a Cenab-i Hak que la esperanza mía ocurrió desde aquel tiempo y aún ahora, y ya está culminado.
¡Hermanos míos! No acrecienten mucho las pequeñas culpas que surgieron de ustedes. No solo yo, seguramente todos los que están enterados confirman que: los estudiantes de Risale‑i Nur en Isparta y su alrededor tienen una lealtad extraordinaria, persistencia, hermandad, sinceridad y heroísmo, que aún en esta época extraña mantienen su unidad, alianza y seriedad en el servicio entre miles de motivos de intriga y maquinación. Entre tantos eventos tormentosos, no dejaron a Risale-i Nur botado ni le hicieron oscurecer. Seguramente le hicieron brillar tanto que nos estimularon iluminándonos.
Particularmente trabajar para Risale‑i Nur en la estación de la primavera, en medio de una negligencia general y entre una calamidad horrible que surge de la lucha por el sustento; esto es ciertamente una gracia Divina. Les felicitamos con todo nuestro espíritu.
Acepto seis héroes unidos que habían decidido trabajar con sus plumas por cuenta de nosotros como un espíritu: seis cuerpos y seis Nuevo Said, y veintiún hermanos como veintiún Abdurrahman y Abdulmecid.
Que Cenab‑i Hak agregue a sus cuadernos de obras en el día de la resurrección y juicio, según la norma de un hadiz verdadero cada gramo de tinta de las plumas de ellos, que es como la luz negra, valga cien gramos de sangre de los mártires. Amin.
Me hizo feliz que el Tallador Mehmed y Babacan, el heredero de Asim, están vivos y en el servicio de Risale‑i Nur.