¡Mis estimados hermanos verídicos!
Siempre la cautela es buena. De todos modos, el Noble Imam‑i Ali (Que Allah este complacido con él) nos aconseja la cautela de manera de un keramet. Ahora un evento nuevo en el este:
Por un maestro del Sufismo, a través de sus estudiantes y representantes, un libro llamado Testamento del Profeta, escrito por un vigilante de la tumba del Profeta llamado Shej Ahmed, paseó en esa zona y fue difundido allí. Provocó al héroe Salahaddin que trabaja allí, a ser un poco más cauteloso. Para que no vea que el movimiento de Risale‑i Nur, que es superior a todo tipo de política y no condesciende a las políticas, aparezca involucrado con los movimientos tales que pueden tocar a la política, se obligó a estar más cauteloso y detenerse. Hoy vino aquí para ir a Ankara por un deber. Un policía secreto, siguiéndolo a él, entró después de él. Después que Salahaddin se había ido, le dije a ese policía secreto:
Risale‑i Nur y nosotros no podemos, ni sus estudiantes que absolutamente tomaron su lección, pueden explotar Risale-i Nur a las políticas del mundo, ciertamente, ni tampoco al mundo entero y hasta ahora no lo hemos hecho. Nosotros no interferimos al mundo de los mundanales. Es una locura sospechar daño de parte de nosotros.
Primero: El Corán nos prohibió la política; así que las verdades de Risale‑i Nur que son como diamantes, no desprecien a pedazos de vidrio en la consideración de los mundanales.
Segundo: La compasión, conciencia y la realidad nos prohíben la política. Porque si los embusteros irreligiosos que merecen la bofetada son dos de diez, hay siete u ocho inocentes, desventurados, esposa e hijos, débiles, enfermos y ancianos que son relacionados con ellos. Si viene la calamidad o desastre, los ocho inocentes sufrirán esa calamidad. Tal vez, los dos embusteros irreligiosos sufrirán menos. Así, por medio de la política, es sospechable alcanzar el resultado de manera de interrumpir la administración y el orden público; por eso la compasión, misericordia, realidad y verdad que están en la esencia de Risale‑i Nur les prohibieron a sus estudiantes la política.
Tercero: Esta patria, esta nación y la gente gubernamental en esta tierra necesitan a Risale‑i Nur con una necesidad severa; no importa cualquier modo. No temer ni tener hostilidad contra él, requiere que incluso aquellos, los más irreligiosos, estén a favor de sus principios religiosos que buscan lo correcto. A menos de que sea una infidelidad a la nación, patria y al predominio Islámico.
Porque, para que salve la vida social y política de esta nación y patria del anarquismo, se requieren cinco principios y son obligatorios.
El primero: Compasión.
El segundo: Respeto.
El tercero: Seguridad.
El cuarto: Sabiendo lo prohibido y permitido, huir de lo prohibido.
El quinto: Obedecer dejando la rebeldía.
Así, cuando Risale‑i Nur mira a la vida social aportando estos cinco principios, establece y favorece la piedra fundamental del orden público. Aquellos que atacan a Risale-i Nur ciertamente sepan que: sus ataques hacen enemistad con la patria, nación y el orden público por cuenta del anarquismo.
Le conté a ese policía secreto el resumen de esto. Dije que: Diles así a aquellos que te mandaron.
Incluso diles que: “Una persona que por dieciocho años no ha solicitado al gobierno para su comodidad ni una vez, por veintiún meses no se ha enterado de ninguna noticia sobre las guerras que destruyen el mundo y no acepta las conexiones de las personas muy importantes en los rangos muy elevados, alejándose de ellas, ¿qué sentido hay en dar angustia con vigilancias a una persona así, sin la posibilidad de interferir al mundo de ustedes, temiendo y sospechando de él? ¿Qué beneficio hay en ello? ¿Qué ley hay? Los insanos también saben que atacar a una persona así es una locura.” El policía secreto se levantó y partió.
Mandamos saludos a cada uno de los hermanos, particularmente a los pilares e impresores, en particular a Hafiz Ali, héroe Tahiri, que son publicadores de Hizb‑i Nuriye, y a Hafiz Mustafa y sus amigos.