El poema lindo y sincero del Carpintero Ahmed, que es un estudiante valioso de Medrese‑i Nuriye de Sav, nos hizo felices y entró en la Lahika. Particularmente, sus niños inocentes no bajaban de la silla por escribir Risale-i Nur, y sus palabras “Aquel que se sienta en esa silla iluminada, salva de los fuegos e inundaciones” nos consuelan tal como si un estudiante verdadero de Medreset-uz Zehra viniera desde el futuro a nuestro tiempo y nos da las noticias del aumento de la cantidad de los estudiantes inocentes.
Cuando yo estaba en Barla, en el tiempo de escribir Risale‑i Nur, la difunta esposa del primer escriba Shamli Hafiz Tevfik, ella llevaba leña y hacía la labor de Shamli Hafiz, para que él trabajara escribiendo Risale-i Nur. Nosotros también, a cambio de su bondad, la hemos involucrado en nuestros rezos entre los difuntos estudiantes especiales de Risale-i Nur desde ese tiempo; y seguiremos rezando por ella.