¡Mis estimados hermanos verídicos!
En Hizb‑i Nuri; debido a que hay el misterio deتَفَكُّرُ سَاعَةٍy también una adoración general, ahora atestigüé un signo fuerte. Hoy cuando leía una parte de Hizb‑i Nuri de Risale-i Nur y una parte de Cevshen-i Kebir, vi que;
las variedades y los mundos del universo, la última parte de la Vigésima Novena Carta, en la explicación de la aleyaاَللّٰهُ نُورُ السَّمٰوَاتِ وَاْلاَرْضِcon un viaje del corazón, cada Nombre Divino ilumina un mundo en este universo y dispersa la oscuridad. Asimismo y de una manera diferente, Cevshen‑ul Kebir, Risale-i Nur y Hizb-i Nuri también iluminan el universo en todo, dispersan las oscuridades… rompen en mil pedazos las negligencias y naturalismos. Vi que rasgan los velos que la gente negligente y de la incredulidad quería esconder bajo ellos. Observé que cardan el universo con sus variedades como algodón, peinan con peinetas. Muestran las luces de la Unidad Divina atrás de los últimos velos del universo y tan anchas que la gente incrédula se ahoga.
Por ejemplo: Hace dos días, un estudiante del sufismo de Nakshi, que había leído el Punto Sutil del Nombre Sabio, no entendió el aspecto de la conexión del tema sobre el sol y sistema solar, con el camino de Risale‑i Nur. Dijo que: “Esto también se cuenta como lo hace la gente de la ciencia y astrónomos.” así pensó. Se le leyó a él cuando estaba conmigo, entró en razón. Dijo “Esto es totalmente diferente.” Es decir, muestra la luz de la Unidad Divina tras los velos, que son los últimos puntos de apoyos y motivos de la negligencia de la gente de ciencia como los astrónomos. Persigue a sus enemigos allí también y destruye sus refugios más lejanos. En cada lugar muestra un camino a la Presencia Divina. Si uno se escapa al sol, dice a él: “Él es una estufa y una lámpara. ¿Quién le provee su leña y su queroseno? ¡Apréndelo y despierta a la razón!” así le pega a su cabeza.
Incluso, muestra el universo en todo, como espejos y las manifestaciones de los Nombres Divinos en ellos, en tal grado, que no deja nada a la posibilidad de la negligencia. Nada obstaculiza la presencia Divina. No rechazar ni olvidar el universo o no pensarlo más, para alcanzar la presencia permanente Divina como lo hizo la gente del sufismo y de la realidad; vi que hace ganar un nivel de conocimiento de la presencia Divina muy ancho hasta el universo y abre una esfera de adoración tan ancha, general y permanente, hasta la amplitud del universo.
Falta más, pero ahora se escribió hasta aquí.