¡Mis estimados hermanos, verídicos y sinceros!
Doy infinitas gracias a mi Rabb‑i Rahim, que creó a ustedes como dueño, difusor y guardianes. Así, alivianó la carga pesada sobre los hombros débiles de un desventurado inhábil como yo.
¡Hermanos míos! Esta vez, en sus tres cartas, de repente vi nueve hermanos valorables, como tres Hulusi, tres Sabri, tres Hakki. Comprendí la hermandad y el discipulado serio y verdadero de Hakki, que reparaba mi ropa en lugar del padre de Abdurrahman en la prisión, y que él avanzó más allá de mis expectativas: me puse muy feliz.
¡Hermano Sabri! No das importancia a las restricciones que me envuelven y detienen. Sin embargo los mundanales sospechosos están muy ocupados e interesados conmigo. Incluso‥incluso‥ incluso‥ lo que sea.
También, darme mil niveles más de importancia y rango que mi límite, sólo se puede aceptar en nombre de Risale‑i Nur con buena opinión, por cuenta de su servicio y ser heraldo de los diamantes del Corán. En caso contrario, no merezco aceptar respecto a mi persona, que vale nada de nada. Cuando consideren apropiado, manden el Signo Supremo que escribió Hafiz Tevfik, que ocupa un lugar muy notable en nuestros recuerdos, y también los de Risale-i Nur con su pluma trabajadora y brillante. Por nueve años mis ojos se acostumbraron con alegría a sus escritos, y con anhelo quieren verlos.
¡Mis hermanos valorables, como Hulusi y Hakki! Tal como dijo Hakki, las cartas de Sabri fueron aceptadas en lugar de ellos mismos; con respecto a esto, la conversación con Hulusi no se terminó, está en curso.
Doy infinitos agradecimientos y alabanzas que Risalet‑un Nur gradualmente hace conquistas de la fe de manera espectacular y brillante. Insha’Allah, por sí mismo se radica en los corazones que le ven, acalla a los obstinados. Bajo una protección de lo Oculto, confunde a los enemigos, cuyos ojos ciegos no pueden verlo. A pesar de no encontrar sus huellas, observan su actividad brillante. En este tiempo se necesita mucha cautela.