¡Hermanos míos!
En estos días, les mandé dos tratados desde Los Ocho Símbolos a un lugar a los estudiantes importantes. Se cerró la ruta de envío de los tratados y no se fueron. De nuevo estudié esos dos tratados atentamente. En mi pensamiento dije: “Por qué se bajó el velo, no dejando trabajar en este camino (Misterios de lo Oculto) que nos guía a un objetivo agradable, placentero, curioso y con coincidencia divina; sin embargo nos indujo a otro camino y nos hizo trabajar allí.”
Así, de repente, se me advirtió que: “El hacer servicio al tesoro de las verdades de la fe y el beneficiar con ese servicio, iban a recibir daño, que son las piedras fundamentales del Islam; todos las necesitan intensamente, son una fuente para la necesitad general, cien grados más importantes y valiosos que el camino que abrirá los misterios de lo Oculto. Iba a dejar las verdades de la fe, que son el objetivo más grande y alto al segundo nivel. Fue por eso.”
En el signo deاِذَاجَاءَنَصْرُاللّٰهِ, se mostró los misterios de lo Oculto; de repente se cerró, y bajó el velo.
Es por este misterio que no se nos empleó mucho en ese camino. Sólo aparecieron: una confirmación para la rectitud de Risale‑i Nur, un adorno para su elocuencia y un tipo de milagro que surge del orden y de los estados de las letras del Corán. Más allá no nos hizo trabajar en ese camino.
Mandamos saludos y hacemos oración a todos los hermanos y los amigos de la lección de Risale‑i Nur, y pedimos su oración.