¡Mis estimados hermanos, verídicos, abnegados, leales y mis amigos fuertes, valorables, trabajadores y capaces en el servicio del Corán y la fe!
En este mundo, el medio de consuelo para mí son ustedes, e hicieron realidad mis esperanzas grandes sobre ustedes. ¡Que Cenab‑i Hak esté complacido con ustedes toda la eternidad, amín!
Sus envíos, en particular La Décima Palabra, fueron muy beneficiosos aquí, que si yo fuese capaz, les daría un gran regalo a cambio de cada página. Debido a no verlos por mucho tiempo, cuando leía uno, decía “Este es el mejor”. Miraba el otro y decía “Este es el mejor”. Y cuando miraba otro distinto, con asombro me convencí que los libros de Risale‑i Nur no se pueden preferir unos a otros. Cada uno predomina en su propia posición. Es un milagro espiritual del Corán que ilumina a esta época.
La colección entera de Risale‑i Nur, que es una guía importante, espiritual y académica de este siglo, tiene grandes keramets apropiados a él mismo y a las verdades de la fe en unos tipos, y especialmente en la demostración y difusión de las verdades de la fe, como las otras grandes guías de personas. Asimismo, muchas indicaciones y eventos me dejaron convencido y con certidumbre que el tratado de Los Milagros del Profeta Muhammed, que tiene tres keramets explícitos, y los tratados como La Décima Palabra, La Vigésima Novena Palabra y El Signo Supremo, cada uno tiene keramets particulares a ellos. Incluso, distintos eventos no dejan duda que, como un guía de persona, él viene a ayudar para salvar la fe de sus estudiantes a la hora de morir.
“Una hora de reflexión es como un año de adoración voluntaria…”Atestigüé y me convencí que un ejemplo es el Hizb‑i Ekber de Nur.
Quería mandarles a ustedes el Hizb‑i Ekber de Risale-i Nur y el Hizb-i Azam del Corán. Pero debido a que Hizb-i Azam es muy largo, todavía no pude hacerlo escribir. En cuanto a Hizb-i Ekber, quería traducirlo, pero por ahora renuncié a hacerlo. Pensando que hermanos como ustedes no necesitan la traducción, les mandaré sólo una copia en árabe. Insha’Allah.
La parte que les mandé antes, llamado el resumen de la primera estación del Signo Supremo, es la esencia de ese Hizb. Cuando se agregó pequeñas partes y algunas inscripciones a la esencia, de repente se transformó en otra forma. Desarrollando y expandiéndose, su testimonio de la unidad divina brilló como una muestra en miniatura del Signo Supremo, y sus significados se iluminaron. Empezó a dar un gran relieve a mi espíritu, corazón y mente. Yo en el tiempo de más cansancio y fatiga, lo leí reflexionando; recibí un fervor y un placer enorme.