Un asunto que se advirtió de repente
Hay narraciones sobre que en los últimos tiempos los pecados y errores de una sola persona formarán una suma horrible. Antes, pensaba si acaso una persona común y corriente puede hacer pecados equivalentes a miles de personas, y en los últimos tiempos qué pecados habrán fuera de los que sabemos que molestarán a la totalidad del universo y provocarán que suceda el Día de Levantamiento y destruya su mundo sobre sus cabezas. Actualmente, hemos visto distintas causas para esto.
Por ejemplo: Desde muchos aspectos, se comprendió que con mi radio: una sola persona puede hacer un millón de pecados graves con una sola palabra a la vez, y haciendo escuchar a millones de personas provoca cometer el mismo pecado. El factor de radio, que es una lengua de la atmósfera que dice cientos de miles de palabras de una vez, es una bendición Divina tan grande que: por todas sus partículas se necesita llenar toda la atmósfera con agradecimientos, alabanzas y elogios. En lugar de hacer esto, debido al abuso de esa gran bendición contra el agradecimiento, el vicio de la humanidad que surge del extravío, seguramente recibirá una bofetada.
Tal como esta vil civilización cruel usó las bendiciones Divinas llamadas las maravillas de la civilización, para la destrucción, sin pagar su agradecimiento por usarlo de una buena manera; mostró una ingratitud a la bendición. Así recibió tal bofetada que hizo perder toda la felicidad de la vida. Bajó a las personas que suponía las más civilizadas a un nivel inferior que los beduinos y crueles. Antes de ir al infierno, hizo percibir el tormento del infierno.
La Radio, por ser una bendición general requiere un agradecimiento general. En cuanto a este agradecimiento general, para llevar la palabra eterna de Halik‑i Arz ve Semavat a todos sus dirigidos de una vez, como un memorizador celestial del Corán que tiene cien mil lenguas generales debe recitar el Corán siempre en el universo. Así, se puede realizar el agradecimiento general de esa bendición y se puede provocar su permanencia.
Said Nursi