Por una advertencia espiritual, les escribo unos asuntos sutiles EL PRİMERO:
Se advirtió dos
causas particulares de no ver la aceptación explícitamente de muchas oraciones, que se hizo en el Bendito Ramadán pasado, para la salvación y seguridad de la gente de Sunna por ahora: Primera: Una característica
sorprendente de este siglo. La ingenuidad extraordinaria de los musulmanes en este siglo extraño, perdonar magnánimamente las crueldades horribles, y viendo solo una bondad de una persona que hizo miles de maldades y que destruye los derechos materiales e inmateriales de miles de personas, en cierta manera se ponen a favor de ella. De este modo, la gente incrédula y rebelde que forma la mínima parte, se constituye en mayoría con la gente ingenua que está a favor de ella. Así, provoca que el Decreto Divino justifique la continuación, mantenimiento, y tal vez el aumento de la calamidad global que surge del error del público general, así dicen que ellos lo merecen. Sí, a pesar de conocer el diamante
(como el Más Allá y la fe) sólo al modo de una obligación cierta, hay un permiso en el Islam para elegir el vidrio (como el mundo y propiedad) al diamante. Al contrario, si se elige por solo una necesidad pequeña, o un deseo, o por avaricia, o por un temor diminuto, es tontamente una ignorancia y pérdida; provoca merecer una bofetada. Igual, en caso de perdonar magnánimamente, sólo se puede perdonar el crimen cometido contra él mismo. Se tiene derecho a renunciar a su propio derecho de justicia, pero no tiene derecho de mirar con perdón a los crueles que rompen el derecho de otros; participa del crimen. La Segunda Causa: No se escribió debido a
no tener permiso. EL SEGUNDO ASUNTO: ¡Hermanos míos! En la prisión
de Eskisehir, aunque las
interpretaciones de
las narraciones sobre los eventos de los últimos tiempos del mundo fueron apropiados y llegaron a ser realidad, empecé a escribir con una intención de declarar la razón y el misterio, que los creyentes no los saben ni los ven. Escribí unas páginas sobre esa explicación, luego se cerró el velo y quedó inconcluso hasta después. Durante cinco años, a pesar de poner mi consideración
cinco o seis veces, no pude tener éxito. Se me advirtió notificar sólo un evento que pertenece a mí, entre los detalles de ese asunto. Así es:
En el comienzo de la libertad, mucho antes de Risale‑i Nur, con mucha esperanza y creencia, para eliminar las desesperanzas de los creyentes, decía “Hay una luz en el futuro, veo una iluminación”, así daba buenas noticias. También, antes de la libertad daba albricias a mis alumnos. Tal como escribió el difunto Abdurrahman en mi biografía, en los tratados como Sunuhat, diciendo “Yo veo una luz”, respondía contra los eventos horribles apoyado en esa esperanza. Yo también, como todos, imaginaba esa luz en el mundo de la política, en la vida social del Islam, y en una esfera muy ancha. Sin embargo, los eventos del mundo se me negaban en cierta medida, acerca de esa notificación de lo Oculto y buenas noticias, quitándome la esperanza.
De repente, con una advertencia de lo Oculto, y dándome una seguridad certera en mi corazón, se dijo que: “La interpretación y explicación de tus buenas noticias, con un interés serio, y repitiendo desde la antigüedad que hay una luz en el futuro, que veremos una iluminación”, es Risale‑i Nur, siendo lo más importante sobre ustedes, y también seguramente sobre el mundo Islámico con respecto a la fe. Fue esa luz en la que ocupaste tu interés intensamente. Fue esa luz la que a pesar de ser la introducción y un presagio de los estados religiosos y felices en la esfera ancha, y también en el mundo de la política, en tu imaginación y adivinación supusiste esta luz inmediata, como siendo esa felicidad que vendrá más tarde. Así, antes la estabas buscando por la puerta de la política.
Sí, hace treinta años la percibiste como una previsión. Pero tal como uno mira a un lugar negro con un velo rojo, lo ve rojo; tú mismo lo viste correcto, pero lo interpretaste mal. La atracción de la política te engañó.”