Una Advertencia Importante A Mis Hermanos Del Más Allá
Contiene “Dos Puntos”
Primero: El deber más importante que uno tiene al ingresar a Risale‑i Nur, es escribirlo o hacer que otros lo escriban, y ayudar a su difusión. Uno que lo escribe o hace que otros lo escriban, toma el título de “estudiante de Risale-i Nur”. Bajo ese título, él toma parte de mis oraciones buenas hechas con mi lengua, cada veinticuatro horas, tal vez cien veces y a veces más, y también toma parte de mis ganancias espirituales. Adicionalmente, también toma parte de las oraciones y ganancias espirituales de miles de hermanos valiosos y estudiantes de Risale-i Nur que hacen oración conmigo.
También puede obtener los beneficios por escribirlo, que contiene cuatro tipos de adoración aceptable por cuatro aspectos, tales como: fortalecer su fe, esforzarse para salvar la fe de otros del peligro, obtener la reflexión de la fe, que en virtud del Hadiz “una hora de reflexión a veces vale hasta un año de adoración”, y hacer a otros obtenerla. Tomando parte de las buenas obras de su Maestro por ayudarlo a él, que no tiene buen escrito, y se encontraba en circunstancias muy duras,
aseguro bajo juramento cuando alguién escribe un tratado pequeño para él mismo a sabiendas, es como darme un gran regalo. Tal vez, cada página de él me pone contento, tanto como regalarme unos kilos de azúcar.
El segundo: Los enemigos despiadados e incrédulos de Risale‑i Nur, en forma de demonios y seres humanos, no pueden oponerse contra sus evidencias poderosas, que son como una espada diamantina, ni contra sus fortines durables como el acero. Por eso, lamentablemente, con engaños muy escondidos y por medios encubiertos, atacan satánicamente, y dan golpes para desanimar a sus escribas, darles cansancio y hacerlos dejar de escribir. Especialmente, aquí hay mucha necesidad: los escribas son muy pocos, los enemigos están muy atentos, y en parte los estudiantes están vulnerables, por eso, privan a esta zona de esas Luces en cierta medida.
Aquel que quiere verme y conversar conmigo en el camino de la verdad, lo puede hacer cuando abra cualquier tratado, no conmigo, sino con su Maestro, que es el siervo del Corán, y placenteramente puede tomar una lección de las verdades de la fe.