بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ بِعَدَدِ دَقَائِقِ الْفِرَاقِ
¡Mis estimados hermanos, verídicos, leales, que son mi espíritu y alma!
La razón porque no respondí a su carta por medio de Isparta, que a la vez me hizo muy feliz, es que aquí prestan mucha atención a mi conexión con el centro de Isparta. También, por otro medio, hasta llegar a ustedes, distintos centros de Risalet‑un Nur se benefician.
¡Hüsrev hermano! En mi última carta dije: Los padres de Hüsrev provocaron que hace más de un año, los padres de todos los estudiantes entraran en la oración. No lo malinterpreten. Como tu madre, hace diez años que allí hay muchas hermanas del Más Allá adentro de la esfera de los verdaderos estudiantes de Risalet‑un Nur. Me referí a que ellas provocaron la inclusión de otras en la oración nuevamente.
Les relato unos de muchos eventos que ocurrieron en esta zona, como las manifestaciones del keramet de Risalet‑un Nur.
Primero: Un alumno anciano y serio llamado Hatib Mehmed (Que Allah lo tenga en Su misericordia) escribía el Tratado Para Los Ancianos. Entre la parte final de La Undécima Esperanza y la página adversa sobre el fallecimiento del difunto Abdurrahman, su pluma escribió “La ilahe illá hu” y su lengua dijo “La ilahe illallah”. Así, sellando su página de vida con el sello de un buen final, firmó la buena noticia del Corán en forma de indicación, a que los estudiantes de Risalet‑un Nur entran a la tumba manteniendo su fe. (Rahmetullahi Aleyhi Rahmeten Vasia)
Segundo: Sobre la revisión del Índice que ustedes escribieron, había una página que al copista le faltó, le dije a Tahsin “Escríbela”; él empezó a escribirla. Como una evidencia de la aceptabilidad del segundo Índice en forma de libro escrito por ustedes, con una pluma limpia, usando sólo una tinta negra, de repente se transformó la escritura en un amable rojo. Mientras escribía media página, y asombrosamente miraba este evento extraño, esa tinta se volvió negra. La otra media página quedó escrita en total negro con la misma pluma y la misma tinta.
Una vez, en la casita en viñas de Barla, estando como testigos Shamli, Mesud y Süleyman, observamos el mismo evento de otra manera; Así es:
Debido a que no me gusta la tinta negra, tiré una cierta cantidad; de repente el resto se volvió a un amable rojo, que me encanta mucho. Esto enfervorizó a los escribas de Risalet‑un Nur. Mostró un punto pequeño y una manifestación de la cadena de keramet.