¡Mis estimados hermanos, verídicos!
Les felicito por su Fiesta, aprecio su servicio y hago oración para su éxito. Doy ilimitadas gracias a Halik‑i Rahim, que él les hizo como dueño y difusor de Risalet-un Nur a los hermanos persistentes y abnegados como ustedes. Siempre y cuando yo pienso en ustedes, se llena mi espíritu con calma, y mi corazón con alivio. Ya irse del mundo no puede ser un motivo de lamento para mí. Mientras ustedes quedan, considero que yo vivo, así miro a la muerte en forma amigable. Espero la hora designada sin preocupación. ¡Que Allah esté complacido con ustedes eternamente! ¡Amín, amín, amín!