بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
¡Mis estimados hermanos, verídicos y benditos!
Su regalo espiritual trajo felicidad a mi Fiesta actual, a tal grado que si hubiera tenido miles de angustias, las hubiera eliminado. Mil barek’Allah. En una época tal, una lealtad así de sincera, de hermandad por el amor de Allah y asistencia sólo para Allah, las pueden tener únicamente los verídicos muy abnegados. Que sean infinitas alabanzas y gracias a Halik‑i Zulcelal que hizo a las personas como ustedes los siervos del Corán y estudiantes de Risale-i Nur.
¡Hermano Hüsrev! En primer lugar, regalarme los primeros episodios agradables y bellos del Corán, y la gran parte de las Cartas en nombre de todos sus hermanos, con motivo de felicitar la Fiesta, se volvió como mil felicitaciones. Mil barek’Allah.
¡Hermano Pequeño Ali! Tu gran regalo espiritual realmente me sorprendió mucho. Me quedé muy asombrado. No pude conocer esos escritos perfectos que son del Gran Ali o del Pequeño Ali. Para mí fue como si de nuevo viniera un Abdurrahman, un Lutfi a este mundo, un ayudante heroico en el sistema del Gran Hafiz Ali, vi como una espada de diamante en las manos de dos Mustafas benditos, sinceros y valorables, está corriendo para ayudar a un incapaz como yo en la conquista de aquí. Masha’Allah, como si la gran fábrica iluminada del Gran Hafiz Ali incluyera también a Kuleonu dentro de su esfera; realizaste con la misma pluma, el mismo estilo y el mismo poder. Hiciste vestir una ropa con los bordados valiosos y apropiados a la exacta estatura de Risale‑i Nur.