¡Mis estimados hermanos, valorables, verídicos y persistentes!
Encomendar el índice a la personalidad colectiva de su asamblea solidaria a manera de compartir el trabajo, está muy bien. Encontraron un Maestro exacto y permanente. Ese maestro espiritual es muy superior a este hermano inhábil suyo. Ya no deja más necesidad de mí.
¡Hermano Sabri! Tu sueño es bendecido y significativo. Insha’Allah, el tiempo lo interpretará.
¡Hermanos míos! En aras de ustedes y por la preocupación de su servicio militar, miré los eventos de la época, y así ocurrió en mi corazón:
la civilización de Europa, que se estableció sobre las bases negativas, sin agradecer, ignorando que es una gracia Divina, y diciendoاِنَّمَا اُوتِيتُهُ عَلَى عِلْمٍcomo Karun, que cayó en el politeísmo por el materialismo, y cuyas maldades predominaron sobre sus bondades, recibió tal bofetada celestial que eliminó todo su resultado de cientos de años de desarrollo. Destruyéndolo, le prendió fuego.
A cambio de la traición que hicieron los gobernantes crueles de Europa, con sus crueldades, y con el Tratado de Sévres al mundo Islámico y al centro del Califato, recibieron tal bofetada de derrota que entraron en un infierno incluso en este mundo, y no pueden salvarse de él, están sufriendo entre tormentos.
Sí, esta derrota es el castigo de la traición, como el terremoto. Aquí muchas personas se convencen ciertamente de que la razón por que las provincias de Isparta y Kastamonu, que son dos centros de la difusión de Risale‑i Nur quedaron protegidas de las catástrofes celestiales, a diferencia de otros lugares, es la fe verificada y la fuerza de la creencia que Risale-i Nur otorga. Porque tales catástrofes son el resultado que surgen de los errores de la falta de fe. Tal como la limosna disipa las calamidades según el Hadiz, esa fuerza de la fe también corresponde contra ellas según su nivel.