Es la Última Lección que el Maestro Bediüzzaman dio a todos los Estudiantes de Nur antes de su Fallecimiento
Mis estimados hermanos,
Nuestro deber es actuar positivamente, no es actuar negativamente, sino cumplir el servicio de la fe para la complacencia Divina y no interferir el deber Divino. Somos responsables de tener paciencia y gratitud encarando toda penalidad en la senda del positivo servicio de la fe que resulta del mantenimiento del orden publico.
Por ejemplo: Yo digo, tomando por ejemplo mi persona: yo, desde tiempo inmemorial, nunca he tenido que ceder ante la opresión ni tampoco a la humillación. Es cierto que a través de muchas circuntancias en mi vida no he podido soportar el despotismo. Por instancias que no me puse de pie ante el comandante en jefe cuando estaba en Rusia; entonces de nuevo no me hice cargo de las preguntas de los generales en la corte marcial con amenazas de ejecutarme; y mi misma conducta ante los cuatro comandantes muestra que no me sometí ante sus opresiones. No obstante, por los pasados treinta años, por causa de estar actuando positivamente, no actuando negativamente o no interfiriendo con el deber Divino, yo respondí todos los maltratos contra mi persona con paciencia y conformidad –como Jorge (A.S)– tanto como aquellos que sufrieron muchos en las batallas de Bedr y Uhud.
Sí, por ejemplo: yo nunca proferí alguna imprecación contra el veredicto del fiscal contra nosotros mediante falsos alegatos, 81 errores que yo demostré ante la corte. Porque el asunto verdadero es el yijad espiritual de este tiempo, prevenir la destrucción espiritual. Así es ayudar al orden interno con toda nuestra fuerza.
Sí; en nuestro camino hay un poder pero este poder es para mantener el orden público. Con la regla deوَ لاَ تَزِرُ وَازِرَةٌ وِزْرَ اُخْرَىque significa que “Por culpa de un asesino ni su hermano, ni su familia, ni sus hijos pueden ser responsables.” Por esta razón, yo me he empeñado durante mi vida en la conservación del orden publico con toda mi fuerza. Este poder solo se puede emplear contra la invasión externa y no dentro de la patria. Nuestra labor –por el mismo principio del antedicho aleya del Sagrado Corán– es ayudar el orden interno con toda nuestra fuerza. Es por esta razón que las guerras internas entre el mundo Islamico fueron muy escasas. Eso también ocurrió por la diferencia de iyytijad (interpretación sobre asuntos Islamicos). Y el mayor requisito de la yijad espiritual es no interferir con el deber Divino, por lo cual “nuestro deber es servir; los resultados pertenecen a Allah el Más Grande; nosotros somos responsables y estamos obligados a ejecutar nuestro deber.”
Como Yelaleddin Kharzamshah, yo también he aprendido del Corán a obrar con sinceridad diciendo “Mi deber es servir la causa de la fe; que resulte exitoso o no es la obra de Allah el Màs Elevado”.
Se corresponde con la fuerza contra la invasión externa. Porque los bienes y la familia del enemigo son aprovechados como botín. Sin embargo, no es así dentro de la patria. El metodo de acción al interior es obrando positiva y espiritualmente contra la destrucción espiritual a través del misterio de la sinceridad. Yijad en el exterior es una cosa y adentro de la patria es otra. Ahora Allah el Más Grande ha ganado para mí millones de verdaderos estudiantes. Sólo obraremos positivamente en la parte interior del país con toda nuestra fuerza para mantener el orden público. Hoy la diferencia entre el yihad espiritual al interior y aquel externo es muy grande.
Hay otra cosa, que también es muy significativa. De acuerdo con un decreto del Corán, las necesidades indispensables por causa de la civilización sin dignidad se han incrementado de cuatro a veinte. En efecto por causa de aficiones, tradiciones y costumbres, las necesidades no esenciales han llegado a ser necesidades indispensables; a pesar de creer en el Más Allá, algunos prefieren este mundo sobre el otro considerando y suponiendoles obligación para los beneficios mundanos y lucha para el sustento.
Hace cuarenta años,un comandante en jefe me mandó algunos comandantes, incluso a los maestros de religión para hacerme acostumbrar un poco a este mundo. Ellos me dijeron:
"Ahora nosotros estamos obligados. Según el principio deاِنَّ الضَّرُورَاتِ تُبِيحُ الْمَحْظُورَاتِestamos obligados a imitar ciertos metodos de Europa como condiciones de civilización“.
Les respondí: ”Ustedes han sido engañados gravemente. Si una obligación es motivada por abuso, ciertamente no es correcto; no se transforma una prohibición en permisible. Si ella no es causada por abuso, en otras palabras, si una obligación no viene de un camino ilícito, no hay falta en ella. Por ejemplo, suponiendo que uno llega a emborracharse a través del abuso en una forma prohibida y así comete homicidio en su intoxicación, el veredicto se decide en contra de él, con lo cual no es visto como excusable y es castigado. Porque la dicha obligación ha acursado a través de su abuso. No obstante, si un niño insano dispara a uno en un estado de delirio, él es excusable, así que no es castigado. Porque no ocurrió mediante su volundad“.
Así, les dije a ese comandante y los maestros de religión:”¿Qué más es obligatorio además de las necesidades indispensables como comer pan y vivir? En verdad, tales actos que son inducidos por el maltrato, tendencias ilegítimas y hechos prohibidos no pueden llegar a volverse, de una prohibición, a ser permisible. Aquel que ha llegado a aficionarse a tales cosas como yendo al cine o al teatro, bailando, etc. puede no restituir una prohibición en cosa permisible, puesto que no son absolutamente necesarias de esto devienen en malos tratos. Las leyes humanas también han tomado estos puntos en consideración diferenciando los actos que suceden fuera de la voluntad con una obligación cierta y los actos que surgen del abuso. Con respecto a la ley Divina estos principios están distinguidos de manera más estable y firme."
Sin embargo, que no ataquen a algunos maestros de religión que aprueban innovaciones ilícitas por pensar que las necesidades son algo común entre las obligaciones de este tiempo. Que no critiquen a aquellos desdichados que actuan sin saber considerando que hay obligación. Por este motivo, nosotros no empleamos nuestra fuerza adentro de la patria. Que no ataquen a aquellos desdichados que se han llegado al nivel de obligación y se nos oponen –incluso si son maestros de religión‑. Aunque antiguamente yo no sólo resistía a tantos opositores que estaban en mi contra sino que también eludía cualquier privación de esperanza; también estoy exitoso en el servicio de la fe; e incluso ahora hay millones de estudiantes de Risale-i Nur. Soporto todos sus insultos e injusticias actuando positivamente.
No miramos este mundo. Cuando lo miramos, trabajamos como ayudantes para ellos. Ayudamos al mantenimiento del orden público en una vía positiva. Así, en consideración de las verdades como estas, debemos mostrar tolerancia incluso si ellos nos oprimen.
La publicación de Risale‑i Nur ha experimentado en todas partes tal convicción que ya ahora los demócratas están a favor de la religión. Ahora insultar a un solo tratado de Risale-i Nur está totalmente contra de los beneficios del país y la nación.
Entretanto, habia un tratado secreto cuya publicación yo he prohibido. He dicho que “él será publicado después de mi muerte”. Después las cortes se apoderaron de él y lo escudriñaron y examinaron y dictaminaron su absolución. Después la corte de apelación confirmó la mencionada absolución. Entonces para establecer el orden público en interior y para que no sufran daño los 95% inocentes, les dí permiso a aquellos que publican. Dije: “Said puede publicarlo con colsultación”.
El tercer asunto: ahora la absoluta incredulidad se esfuerza duramente por la publicación de tal infierno espiritual que ningun incrédulo en el universo podría acercarse a ella. Uno de los secretos en lo hecho es que el Sagrado Corán es “Rahmeten lil alemin” es este: tal como es la misericordia para los musulmanes, hay un punto sútil y una indicación que lleva la misericordia a todos los incrédulos, a todo el mundo y a toda la humanidad dandole la posibilidad por la fe en el Más Allá y la creencia en Allah con lo cual quedan rescatados del infierno espiritual en este mundo también. Sin embargo, la parte herética de la ciencia y la filósofia, la parte que no obedece al Corán, la parte que se salío del camino recto y la parte que se opone al Corán empiezan hacer publica la absoluta incredulidad del mismo modo como los comunistas. Tal absoluta incredulidad comienza a ser inculeada mediante publicaciones por medio de hipócritas e incrédulos tanto como algunos políticos extremistas irreligiosos bajo la cubierta del comunismo a modo del poder liderar el anarquismo; la vida presente está fuera de cuestión sin la religión, no puede sobrevivir: el principio de que “una nación irreligiosa no puede sobrevivir” alude a este punto. Cuando la incredulidad absoluta prevalece, en realidad no se puede vivir. Por eso, en este siglo el Sabio Corán, como su milagro espiritual, les dio esta lección a los estudiantes de Risale‑i Nur para que bloquee la total incredulidad, el anarquismo. De hecho, fue así, esta es la lección del Sabio Corán que nos ha protegido y precavido contra este movimiento que ha invadido no sólo a China, sino también a media Europa y los Balcanes, y así encontró una solución para salvarse de ese peligro.
Es decir, es imposible para un musulmán convertirse en otra religión y ser como un cristiano o judío, o especialmente como un bolchevique… Porque si un cristiano abraza el Islam, él o ella ama a Jesucristo (A.S.) más que antes. Igualmente, si un judío llega al Islam, él o ella ama a Moisés (A.S.) mucho más que antes. Sin embargo; si un musulmán se desencadena del Profeta Muhammed (A.S.M.), y deja su religión, ya no puede entrar en ninguna otra religión, se vuelve en un anarquista: porque no queda ninguna cualidad en su espíritu que lo guíe hacia la perfección. Su conciencia se corrompe y llega ser un veneno para la vida social.
Por esta razón, agradecemos a Allah el Más Elevado, por las secretas señales del Sabio Corán, por una lección de un milagro del Corán, que rescatará este siglo, y que comenzó a difundirse con el título de Risale‑i Nur entre las héroicas naciones de turcos y árabes en idiomas turco y árabe. Y justo como se ha rescatado la fe de seiscientos mil personas hace diesiséis años, se asegura que ese número ahora exede al millón.
Eso significa que también los enemigos ratifican el hecho de que Risale‑i Nur sirve en alguna ocasión no sólo para rescatar a la humanidad del anarquismo, en cierto grado, sino también para reunir a turcos y árabes, los dos gallardos héroes del Islam, tanto como para divulgar las mandatos básicos del Corán.
Viendo que la absoluta incredulidad se opone al Corán hoy día, en la absoluta incredulidad hay un infierno en este mundo más grande que el Infierno mismo. Porque, ya que la muerte no se puede matar, cada día treinta mil muertos atestiguan la continuación de la muerte. Aquellos que caen en la absoluta incredulidad o que están a favor de ella, por considerar que la muerte será una ejecución eterna no sólo de sus personas sino de todos sus ancestros y descendencias también, quedan afligidos con tormentos de un infierno de diez veces más aterrador que el Infierno mismo. En otras palabras, sienten ese tormento infernal en su corazón a través de la incredulidad absoluta. Porque como cada uno es feliz con la felicidad de sus parientes y se atormenta con sus penurias, todas las dichas de aquel que niega a Allah se arruinan debido a su increencia y reemplazan a las torturas. Y hay solamente un remedio que puede remover este infierno espiritual de los corazones de la gente en este mundo en este tiempo: el Sabio Corán y los libros de Risale‑i Nur, que son el milagro espiritual de ello en conformidad con la comprensión de este tiempo.
Ahora nosostros agradecemos a Allah que un partido entre los partidos políticos ha percibido esto un poco; tanto así que no prohibió la publicación de Risale‑i Nur; no lo bloqueó a él que demuestra que las verdades de la fe hacen ganar a los creyentes un paraíso espiritual en este mundo; así que se permitió su publicación y dejó de presionar a sus editores .
¡Mis hermanos! Mi enfermedad es muy severa; puede ser que moriré pronto o –si algunas vez me ocurriera– estaré totalmente impedido de hablar. Por eso, pido a mis hermanos en la esfera de Nur y en el Más Allá que no ataquen los errores de algunos desaventurados que se equivocan considerando como “ehvenush sher (el menor de dos males)” . Que siempre actúen positivamente. Actuar negativamente no es nuestro deber; porque actuar en la patria no puede ser negativo. Ya que algunos políticos no causan daño a Risale‑i Nur y lo permiten en cierto punto, ustedes podrían considerarlo como “ehvenush sher”. No causen daño a ellos para salvarse del mayor de los males, sino que les ayuden.
En cambio, el yijad espiritual interna está empeñada contra la destrucción espiritual; no se necesitan servicios materiales sino espirituales. Por esta razón, como nosotros no interferimos en los políticos, también los políticos no tienen ningun derecho a ocuparse con nosotros.
Por ejemplo, aunque un partido político me causó problemas en miles de formas –incluyendo que he estado en la prisión y bajo presiones por treinta años– yo los perdoné. A cambio de sus tormentos, he contribuido con el 95% de esas desaventuras siendo sujeto de humillaciones, oposiciones y apremios, en cuyo respecto y por el mismo edicto de la aleyaوَ لاَ تَزِرُ وَازِرَةٌ وِزْرَ اُخْرَىla culpa fue atribuido solo al 5%. El partido que está contra nosotros no tiene derecho a quejarse de nosotros en ningun sentido.
En tanto, aunque el fiscal público, con las infundadas sospechas de erroneos informantes y espías, en la corte trataba de condenarnos –a setenta personas– con ochenta errores, malinterpretando ciertas partes de Risale‑i Nur por su mala comprensión y su descuido; como fue probado en las cortes. Un hermano vuestro, que es el más agredido, vio a través de la ventana a la hija de tres años del mencionado fiscal; entonces preguntó quien era ella y le respondieron: “ella es la hija del fiscal”. En aras de ese inocente niña, no le imprecó a él. Tal vez, las tribulaciones que él nos hizo afligir se volvieron en misericordia y debido a eso se ocasionó la promulgación y publicación de Risale-i Nur: un milagro espiritual.
Mis hermanos, quizas, yo moriré. Hay otra afección de este tiempo que contiene muchas enfermedades como egotismo, egocentrismo y arrogancia; la pasión por pasar su vida delicadamente con las fantasias de la civilización, adicción, etc. El primer principio de Risale‑i Nur recibido del Corán es: quitarse el egotismo, egocentrismo y arrogancia para así poder servir a la salvación de la fe con verdadera sinceridad. Gracias a Allah, han aparecido muchos que lograron esa sinceridad máxima. Hay muchos que sacrifican su egoismo, honor y fama para solo un asunto menor de la fe. Como un asunto de hecho, cuando los enemigos de un humilde estudiante de Risale-i Nur han llegado a hacerse su amigo, debido a que el número de aquellos que desean hablar con él se han incrementado, su voz enmudeció por la misericordia Divina. También, la contemplación de aquellos que lo miraban con tanta admiración como la que habia tenido efecto ante un ojo malvado lo lastimaban. Incluso, darse la mano le molesta como bofetadas en la cara.
“¿Cual es el motivo de este estado tuyo?” preguntaron. “Ya que tienes millones de amigos, ¿Por qué no tratas de evitar ofenderlos?”.
Él respondió:‑“Ya que nuestro camino es la máxima sinceridad; no egoísmo ni egocentrismo, incluso si se nos da la soberanía del mundo, es requisito de la máxima sinceridad preferir un asunto eterno a esa soberanía del mundo. Por ejemplo, durante la guerra, estando en un lugar frontal, bajo las balas de cañon del enemigo, preferiendo solo un punto sutíl de una letra de una aleya del Corán, hizo escribir a lomo de caballo ese punto sútil a su escribano llamado Habib diciendolo ”¡Saca tu cuederno!". Es decir, él no dejó ni un punto sútil de una letra del Corán entre las balas del enemigo; prefirió la salvación de su espíritu.
Preguntamos a ese nuestro hermano: “¿De donde obtuviste esta prodigiosa sinceridad?”
Respondió: De dos puntos.
El primero es: durante de batalla de Bedir, que es la más asombrosa batalla del mundo Islámico, para que los luchadores musulmanes no pudieran ser privados del mérito de hacer la oración en congregación durante el tiempo de oración; Muhammed, el Orgullo del mundo (A.S.M.) ordenó en un hadiz que una mitad de los compañeros pusieran a un lado sus armas a pesar del ataque enemigo e hicieran la oración en congregación y después de dos rekats la otra mitad podría tener su parte de la oración en congregación. Ya que hay este permiso durante una guerra así y a pesar de que el mérito de la congregación es un sunna, cumplir ese sunna era preferible al más grande evento mundano. Obteniendo solo un punto diminuto de tal indicación del Maestro Absoluto, nosotros también la obedecemos con todo corazón y el alma.
El segundo es: el Imam Ali, el héroe del Islam (Radiyallahu Anh), rogó por un guardia en muchos lugares de “Yalyalutillla” y en su parte final para que esa paz no fuera perturbada mientras se cumplía la oración. Él suplicó un guardia espiritual desde la corte Divina para que su paz en la oración no fuera perturbada por pensar en el ataque de sus enemigos que eran muchos.
Así, yo, su desaventurado hermano, cuya vida ha estado embrollada por la arrogancia en este tiempo, he aprendido estos dos puntos diminutos desde la Causa de la Creación del Universo (A.S.M.) y el héroe del Islam (Radiyallahu Anh). Y, dando importancia a los misterios del Corán que son muy necesarios, él declaró un punto sútil de una letra del Corán ignorando la protección de su espíritu durante la batalla.
Said Nursî