بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
Tuvimos que notificar un estado espiritual, secreto y maravilloso de nuestro Maestro, para que no se ofendan aquellos que vienen a visitar a nuestro maestro, que no pudieron encontrarse con él, y que se devolvieron sin que los dejáramos reunirse con él. Incluso, hoy debido a que actuamos un poco desatentamente con él, a pesar de que pensó poner fin a nuestro servicio que él necesita mucho, ocurrió esta cosa que ahora escribiremos; nos perdonó y renunció a su derecho.
Esta es la verdad:
Nosotros también comprendimos ciertamente que: nuestro Maestro pasó la mayoría de su vida aislado, durante toda su vida no aceptaba los regalos; los regalos que él no daba su cambio, le hacía enfermar, asimismo, encontrarse con él respecto a la amistad y respeto, le molesta. Nosotros también, repetidamente comprendimos esto. Darle la mano y besársela le afecta espiritualmente, es como darle bofetadas a él. Se pone intensamente triste porque lo miran y por ponerle atención. Incluso, a pesar de que nosotros hacemos su servicio, no podemos mirarlo sin alguna necesitad obligatoria.
Ciertamente comprendimos el misterio y la razón de esto que: Respecto a que el camino principal de Risale‑i Nur es la sinceridad, conversar, dar mucho respeto y alardear, le molesta intensamente, respecto a que estos son un signo de egoísmo, hipocresía y superficialidad. Porque, él dice:
“Aquel que quiere encontrarse conmigo, si es para el Más Allá y para Risale‑i Nur, ciertamente Risale-i Nur no deja alguna necesidad de mí. Cada uno de sus millones de tratados proporciona un beneficio de diez Saids. Si es respecto al mundo y para los asuntos mundanales; debido a que él dejó el mundo intensamente, y las cosas que pertenecen al mundo son sin beneficio y gastan tiempo, se aburre seriamente. Si ese encontrarse pertenece al servicio de Risale-i Nur y a su difusión, es suficiente que mis verdaderos alumnos abnegados que hacen mi servicio, mis hijos espirituales y mis hermanos, se encuentren en lugar mío; no hay necesidad de mí para nada.”
Que no se ofendan aquellos que vinieron desde los lugares lejanos, ni tampoco nuestros otros hermanos. Porque, cuando él dona el mérito de las invocaciones que él lee cada mañana, por diez años, y que otros le hicieron delegado de leerlas, dice que:
“¡Oh mi Rab! Que se escriba a los cuadernos de obras de aquellos que vinieron a encontrarse conmigo, y que volvieron sin verme”. De esta manera regala sus espíritus. Notificamos este estado de nuestro Maestro a nuestros hermanos.
اَلْبَاقِى هُوَ الْبَاقِىLos Nur Estudiantes que hacen su servicio