Es un objeto de instrucción, y un motivo de asombro y agradecimiento:
Mientras los secretos comités enemigos, que han sido mis oponentes durante cincuenta años, tratan de inducir al gobierno y al Tribunal contra mí, con todas sus artimañas por veintinueve años, y buscan cualquier artimaña… Llamaron la atención del Tribunal para analizar ciento treinta libros míos y miles de cartas mías. Tales Tribunales decidieron la absolución cierta –cinco de ellos– y la devolución de todos los libros, por no tener alguna culpa. En ocasión del evento actual de Malatya, de nuevo nuestros secretos enemigos trataron de girar la atención del gobierno y Tribunal hacia nosotros. A pesar de esto, veintitrés cortes dijeron que “No podemos encontrar culpa”. Acaso una persona como yo, que tiene muy poca relación con los mundanales, que no sacrifica una verdad como Risale‑i Nur para nada; a pesar de que hay muchas personas que buscan pretextos contra mí, no pudieron encontrar alguna culpa; solamente en Eskisehir culparon un asunto que es sobre la vestimenta de la mujer, después de dar su respuesta, se volvió en una decisión de consciencia moral… sin embargo, en diez cartas de una sola persona de los Nur estudiantes, que están a favor del temor a Allah, durante diez días se deberían encontrar algunos puntos que pueden hacerle culpable. Los Tribunales no pudieron mostrar algo culpable en un asunto que contiene ilimitadas cosas; esto no puede ser fuera de dos cosas:
O ciertamente es una ayuda y protección Divina que: ellas muestran compasión y clemencia para los Nur estudiantes y para los sirvientes del Corán. Provocaron que todos los Tribunales que nos tocan, cumplan una justicia perfecta y de no hacer alguna injusticia en algún sentido. A pesar de haber miles de motivos contra nosotros, los tribunales ayudaron a un servicio de esa verdad sagrada del Corán. Nosotros también les agradecemos con todo nuestro espíritu y alma.
En la antigüedad, los reyes doblando la rodilla ante las Cortes, fueron juzgados con los pobres; El Noble Omar (R.A.), en el tiempo de su justicia él fue juzgado con un cristiano común; el Noble Ali (R.A.) fue juzgado con un judío común; esto muestra que el Tribunal no se explota para nada, excepto para la verdad. Los tribunales que nos tocan, lograron este misterio enorme de la justicia de la judicatura. Por eso, durante estos ochos años, a pesar de que he sufrido tantas torturas, encarcelamientos y presiones, no me ofendí ni hice alguna oración desfavorable a las personas del tribunal, por este misterio enorme; contrariamente, en mi corazón hay una gratitud, un tipo de gracias y una felicitación a ellos.
Said Nursî