Nuestro Maestro, para mantener la dignidad del conocimiento, desde la antigüedad, no ha condescendido con los presidentes más grandes. Tampoco aceptaba el regalo de la gente. Actualmente, nuestro Maestro, a pesar de estar débil, por causa de su enfermedad no puede aceptar un regalo, y eso no daña a la gente del conocimiento. Incluso, no puede comer algo por más mínimo que sea sin darnos su cambio, a nosotros que somos sus sirvientes. Si come, se pone enfermo. Este estado suyo se volvió en una enfermedad, para mantener la máxima sinceridad que está en Risale‑i Nur, y que no se explota para nada. Consideramos que a través de esta enfermedad, se obstaculiza de romper esta regla suya. Incluso, respecto a la gran fiesta de la difusión y expansión de Risale-i Nur en todos los lados, aburriéndose intensamente de dar la mano y conversar –que son necesarios para la gente del conocimiento– y en esta fiesta bendita, de darse la mano y conversar con sus estudiantes y hermanos más fundamentales, y de que lo miren a él, toma su estado de enfermedad, para el mantenimiento de la máxima sinceridad; se le advirtió esa prohibición. También nosotros vimos que por causa de su enfermedad grave, en esta Fiesta bendita, dijo a sus alumnos: “Mi tumba debe estar en un lugar muy secreto; no se debe saber su lugar, excepto por algunos alumnos míos. Dejo esto como mi testamento. Porque, una verdad que me prohíbe la conversación en este mundo, después de mi fallecimiento, ciertamente esta verdad me deja obligado de
esta manera.” Nosotros también le
preguntamos a nuestro Maestro: Aquellos que vienen a visitar la tumba, recitan Fatiha y ganan méritos. ¿Acaso usted porque razón prohíbe visitar su tumba?
Nuestro Maestro contestó:
“Tal como en la antigüedad, los faraones llamaron la atención de la humanidad hacia sí mismos, con el deseo de la fama y honor, a través de las estatuas, dibujos y momias, en esta época horrible, el ego y el egoísmo llaman la atención totalmente hacia ellos mismos, a través de la negligencia que ellos provocan, con las estatuas, dibujos y diarios; desde el significado que implica, al significado de sí mismo. Imaginan el futuro mundanal, en lugar del futuro en el Más Allá; en lugar de la visita para Allah como fue anteriormente, la gente mundanal, siendo contra esta verdad en cierto grado, da más importancia a la fama y honor del fallecido. Por esta razón lo visitan. Yo también, para no romper la máxima sinceridad en Risale‑i Nur, a través del misterio de esa sinceridad, dejo como mi testamento no notificar mi tumba. Las fatihas que se leen en el este o en el oeste, quienquiera que las lea, van al espíritu indicado.
Una verdad que me prohíbe la conversación en este mundo, seguramente, después de mi fallecimiento, tal verdad me dejará obligado de prohibirla de esta manera, no respecto a los méritos sino al mundo.”
Su alumnos que hacen su servicio