بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Estimados hermanos míos!
Les doy una buena noticia de que esta vez la tormenta inigualable y horrible, cuando iba desde Egirdir a Barla en bote a motor, fue un medio de una gran misericordia, tal como la enfermedad horrible en la Noche del Decreto elimino la dificultad. Había una posibilidad de ser mártires con seis amigos, y se preparó el terreno para que el mar sea una tumba para nosotros, con una posibilidad de seis de siete. Pero bajo tal situación, la lluvia está relacionada con Risale‑i Nur, por muchas experiencias, desde hace mucho tiempo, y ahora que hay necesidad intensa para la lluvia, como un signo de que Risale-i Nur se salvó del peligro y del plan ancho de sus enemigos secretos, con una indicación de que tal horrible situación nuestra fue como una limosna aceptable, este mar que es una madre de la lluvia, con un fervor en su seguir a la orden de Rab, que viene de la misericordia Divina, para cumplir rápidamente la orden Divina sobre esa misericordia con mucho entusiasmo y fervor, acarició nuestra cara y nuestros ojos con lluvia, y con bofetadas a nuestra cabeza.
Nosotros vimos esta situación aparentemente como una furia, y espiritualmente como caricia. Yo, antes que la lluvia y tormenta empezaran, leía Yewshen y la invocación de Shah‑i Nakshibend permanentemente, debido a que con una previsión percibía una calamidad horrible y excitante, que puede ser una llave para el tesoro de misericordia. Dentro de ese terror del mar, aceptaba ese mar bendito como una tumba, con total fervor. Tal como aquel que muere de esta manera en un accidente es como un mártir, también debido a que un mártir es como un evliya, no compadecía a esos seis amigos míos. Solamente compadecí al niño que estaba en el bote. Debido a que el motor del bote se rompió, y su vela no servía porque el viento estaba en contra, las olas del mar fueron muy grandes, atacaban primeramente al bote y aparentemente a nosotros, debido a que no entraban en el bote, aceptamos con total paciencia y agradecimiento, y sanamente llegamos a la costa. Decimos “Eljamdulillahi ala kulli jal”.
Said Nursî