بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
Al Presidente del Tribunal:
Ruego que escuchen esta declaración mía muy corta, sobre mi vida muy azarosa y oprimida, que fue muy larga. Durante veintiocho años, fui expuesto a traiciones, torturas, vigilancias inigualables. La base de todas estas calumnias y acusaciones se apoya en unos puntos.
1‑Su primera acusación es que me consideran como adversario del régimen.
Es sabido que en cada país, hay oponentes. Con la condición de no interferir en el orden y seguridad pública, a nadie se le puede acusar por el pensamiento y método, que son aceptados por su conciencia y corazón. Más de cien millones de musulmanes, que estuvieron durante cien años bajo la dominación de los ingleses, que es un país fanático y cruel; a pesar de que ellos no aceptaron el régimen incrédulo de los ingleses, y lo rechazaron por el Corán, las cortes inglesas no interfirieron con ellos en ese sentido hasta ahora. También a pesar de que los judíos y cristianos, que están aquí y en todos los países Islámicos, se oponían e impugnaban la religión y el régimen sagrado del país al que ellos pertenecían; esos países nunca interfirieron con ellos a través de las leyes en ese aspecto.
El Noble Omer, en el tiempo de su califato, fue demandado en la corte por un cristiano común. Sin embargo, ese cristiano era contrario y oponente al régimen, religión y leyes sagradas del gobierno Islámico. En la corte, este estado suyo no fue tomado en cuenta; esto muestra evidentemente que la institución de la justicia nunca es arrastrada por ningún movimiento, y no se inclina a ningún partidismo.
He aquí que, basándome en cientos de versículos coránicos, no solo yo, sino tal vez toda persona de conciencia se opone a un régimen temporal que —en lugar de las leyes sagradas del Corán—, bajo la máscara de la libertad en la República, en el sentido de un despotismo absoluto y en nombre de una especie de bolchevismo a cuenta de la anarquía proveniente de la parte corrupta de la civilización, puede convertirse en un instrumento de la opresión más severa contra los devotos. Además, la oposición no es considerada un delito en ningún gobierno.
2– Por el pretexto de romper el orden público y de interferir en la seguridad, me hicieron sufrir durante treinta años.
Nosotros, quinientos mil Nur estudiantes abnegados, somos los guardianes espirituales de la seguridad y orden público, en todos los lados de la patria. Acusarnos de tal manera es el pecado más grande. A pesar de que ellos nos traicionaron cruelmente, nosotros nunca fuimos llevados por los sentimientos, ni dejamos de trabajar ni por un segundo en el camino de proporcionar la seguridad en los corazones ni en el orden público, en el camino del servicio de la fe y del Corán, ni en el camino de salvar a aquellos que se desviaron a la negligencia del pozo de la anarquía. Seis cortes de las seis Provincias, que es el área de nuestro exilio y tormento, no encontraron ningún evento sobre la interferencia del orden público y seguridad, en consecuencia de las investigaciones detalladas y largas. Este acto de nosotros demuestra que los estudiantes de la escuela del conocimiento de Risale‑i Nur, trabajan sobre los corazones, instalan un guardián del orden público y de la seguridad en las cabezas y en los corazones.
3– Me acusan diciendo “quiere explotar la religión para la política”. Mi artículo titulado “La verdad habla” en la edición 116 de Sebilurresad, es una respuesta cierta a esto. Un resumen breve de ese artículo es esto:
Sobre una persona cuya vida entera atestigua que él sacrificó todo su mundo para la religión, y si se necesitara su vida y su Más Allá, también la sacrificaría, que dejó la política durante treinta y cinco años, también, distintas cortes investigaron tanto sobre esto, que no pudieron encontrar alguna evidencia; una persona que tiene más de ochenta años, y que está a la puerta de la tumba, que no ha tenido ningún objeto de las cosas mundanales, ni le dio alguna importancia; sobre tal persona, aquel que dice “Él explota la religión para la política”, es incorrecto, injusto y sin compasión desde la tierra hasta los cielos, y desde los cielos hasta la tierra. La lección de la verdad que nosotros, los estudiantes de la escuela del conocimiento de Risale‑i Nur, recibimos del Sabio Corán, es esta:
Si en una casa o en un barco, estuvieran un inocente y diez asesinos, la justicia del Corán prohíbe quemar esa casa o barco, para mantener el derecho del inocente. A pesar de esto, para destruir a diez inocentes por culpa de un solo asesino, ¿se quema esa casa o barco? Si la quema, ¿no es la crueldad más grande, la traición y barbaridad más grande? Debido a este motivo, la justicia Divina y las verdades Coránicas intensamente prohíben poner en peligro y perder las vidas del noventa por ciento de inocentes, por culpa del diez por ciento de asesinos, que están en el camino de la interferencia del orden público. Por eso, nosotros consideramos con toda nuestra fuerza, que estamos obligados a mantener el orden público, siguiendo esta enseñanza del Corán.
No hay duda que nuestros enemigos secretos, que nos acusaron con tales acusaciones injustamente, o querían explotar la política para la irreligión, o intencionalmente o sin saber, se esforzaron para instalar sus ideologías corrompidas en nuestra patria. Un musulmán verdadero, un creyente sincero, nunca está a favor del anarquismo y corrupción. Lo que prohíbe intensamente la religión, es la corrupción y el anarquismo. Porque, el anarquismo no acepta ningún derecho. Transforma las virtudes del ser humano y las obras de la civilización, en el atributo de los animales salvajes; el Sabio Corán indica que en los últimos tiempos del mundo, esto será el comité de “Ye´cuc y Me´cuc”.
Said Nursi